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 Alicante Vivo

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  • LOS TESOROS DEL INSTITUTO "JORGE JUAN" EN PELIGRO - 29-07-2014
    Cualquier alicantino que tenga aproximadamente mi edad, o sea mayor que yo, si oye hablar del "Instituto", seguramente pensará en un instituto, el Jorge Juan. El decano de todos los institutos, y prácticamente el único hasta hace relativamente pocos años.  Como se explica en otros artículos que relaciono al final, su creación data de mediados del siglo XIX (sí, diecinueve), si bien su actual ubicación se remonta a 1950, y el nombre (mejor nombre, imposible), a 1960.

    Desde siempre, ha sido parte fundamental tanto de la historia con mayúsculas de la ciudad de Alicante, como de las miles y miles de pequeñas historias personales de los miles y miles de alumnos que poblaron, y pueblan sus aulas. Yo, que no he sido alumno del Jorge Juan, reconozco como mías muchas de ellas, y es que, al menos en mi época de escolar, esas historias trascendían fuera de sus paredes. Desde cualquier otro centro escolar se miraba al Jorge Juan con cierto respeto y consideración.

    Y, desde hace algún tiempo, según me cuenta mi amigo Nacho Sendón, profesor del centro y ex alumno del mismo, el Jorge Juan languidece. La crisis, y esas soluciones ingeniosas para sacarnos de ella, que pasan siempre por quitar dinero de donde más falta hace para ponerlo donde sobra, están favoreciendo que este centro, patrimonio histórico y cultural de TODOS los alicantinos vaya quedando en una situación de casi olvido y menosprecio que sin duda no es la que se merece.

    Hace unos días tuve la fortuna de poder visitar el Jorge Juan. Acompañado, muy bien, por Nacho, Alacantí de Profit, también ex alumno, y sobre todo gracias a la cortesía de sus director, don José Miguel Baeza, del que recibimos todas las facilidades del mundo.

    Para mí, lo reconozco, fue una experiencia muy grata. Visitar ese edificio de la mano de los magnificos guías, Nacho y José Miguel, y escuchando los acertados apuntes y recuerdos de Alacantí os aseguro que es muy enriquecedor. Y también fue una visita sorprendente. Me encontré con un edificio que da la sensación de estar muy bien construido, con unos ambientes muy agradables, unos materiales muy funcionales y resistentes (todo el azulejo de las paredes es el original de 1950, por ejemplo), unos rincones muy modernos, y otros que nos remontan a otras épocas, más juveniles para el edificio, pero tal vez menos felices para la población, como la marca en la que se levantaba el muro que separaba a las chicas de los chicos, en los años en que era impensable la educación mixta.

    Pudimos visitar cuanto quisimos, subimos a los tejados, comprobamos no solo la situación privilegiada en la que está ubicado, sino la magnífica integración con la ciudad...y la cosa, siendo ya de una capital importancia, no quedó ahí, porque pudimos disfrutar de parte de los fondos educativos centenarios del centro. Una bilbioteca sencillamente impresionante, unos laboratorios de física y química con instrumentos y productos muy antiguos, algunos del siglo XIX, libros añejos, exposiciones de fósiles, animales disecados...

    Eso, todo eso y -intuyo- mucho más es el Jorge Juan. La emoción, el orgullo, que en todo momento aprecié en Nacho, José Miguel y Alacantí se me contagió, y los hice míos, porque creo que es el orgullo y la emoción que todos deberíamos sentir ante una institución importantísima de nuestra ciudad, y a la que inmediatamente debemos poner en su lugar, en el lugar que se merece por méritos propios.

    Me queda la duda de que mis fotos puedan transmitir todo lo que acabo de contaros, pero confío en que os podréis hacer una idea. En todo caso, por favor, impidamos  que el Instituto, nuestro instituto, languidezca hasta morir.



    La fachada principal, es una parte del paisaje de nuestra ciudad


    Los arcos dan personalidad propia al edificio





    Un ángulo muy moderno y fotogénico


    Los azulejos originales que marcan la estética 
    del interior del edificio, como el primer día



    Desde la azotea




    La antigua cabina de proyección del salón de actos








    Lugar por el que pasaba la pared que separaba 
    a los chicos de las chicas. Juntos, pero no revueltos





    Encontrado en un rinconcito (¿cómo no?) 
    por quien encuentra todos los detalles, Alacantí de Profit


    Animales disecados


    El salón de actos


    La imponente bilbioteca



    Nacho mostrándonos los "tesoros" del laboratorio de química











    Pesas en el laboratorio de física



    Y otra sorpresa: un aparato de rayos x portátil, usado en la 
    primera guerra mundial, e inventado por un español




    Un grupo escultórico de Carrillo


    Las escaleras, las famosísimas escaleras del Jorge Juan, 
    "decoradas" por algunos descerebrados



    Esta es una de las vistas desde el Jorge Juan. No se puede pedir más



    Enlaces relacionados:

    - El blog del hermano pila: las escaleras del instituto Jorge Juan


    Artículo publicado conjuntamente con el blog
    Vuelve a mirarlo



  • LA CASA DE LAS BRUJAS... Y DE LOS LÍOS - 01-07-2014
    "Casa de las Brujas" (Foto: A. Campello)


    Sin duda alguna, la Casa de las Brujas es uno de los edificios mejor considerados por los alicantinos. Es uno de esos inmuebles que cualquiera de nosotros sabría situar y sobre el cual nos enorgullece hablar para defender que en Alicante sí que hubo y todavía hay (por suerte, porque las pérdidas a lo largo de los años han sido irreparables) muestras de lo que hoy en día se conoce como Modernismo.

    Pero? ¿hasta qué punto conocen los ciudadanos de a pie esta obra tan singular? ¿Saben quién la construyó? Es cierto que la gran mayoría de nosotros asociamos la figura de Enrique Sánchez Sedeño a esta casa (y a otras muchas que dieron muestras de la asimilación la arquitectura moderna en nuestra ciudad) pero seguro que no todos los habitantes de Alicante saben que fue él quien proyectó los primeros planos para reformar un antiguo solar y darle la actual apariencia de la que hoy en día podemos disfrutar.

    ¿Qué pasa entonces con quienes no saben acerca de la historia del edificio e ignoran quién lo planificó? ¿Tienen una buena cantidad de información a su alcance que les permita subsanar su desconocimiento? La respuesta es NO. Dejando de lado que cualquier ciudadano puede acceder a los fondos del Archivo Municipal para aclarar sus dudas, la información de la que disponen en los carteles informativos es errónea: desgraciadamente en el panel explicativo de la Casa de las Brujas (que, por cierto, es bastante incómodo de leer por dónde está situado y lo alto que es) se cometió en su día un grave fallo respecto a la atribución de la misma. Contrariamente a lo que se sabe, en el mismo se atribuye la obra no a Enrique Sánchez Sedeño, sino a (atención) FRANCISCO Sánchez Sedeño que, ¿quién era? ¿Su hermano?

     

    No, no era su hermano. Francisco Sánchez Sedeño no es, ni más ni menos, que una fusión entre dos de los arquitectos más notables de nuestra ciudad que al parecer fueron juntados en uno sólo con el fin de conseguir el ARQUITECTO TOTAL. Dejando a un lado la ironía, esta errata tiene una explicación bastante lógica si nos acercamos al Archivo Municipal y revisamos todos los documentos referentes a la Casa de las Brujas. En ellos figura que pese a que el arquitecto principal de la obra fue Enrique Sánchez Sedeño, en 1911 y por propia petición del propietario Eulogio Soto, Francisco Fajardo Guardiola se encargaría de la culminación de los preciosos miradores que caracterizan al inmueble.

    Por lo tanto? ¿no debería solucionarse cuanto antes esta errata? En primer lugar para evitar confusiones en torno a uno de los edificios más emblemáticos de Alicante, pero también para reconocer el mérito del iniciador de las obras y para no desmerecer las aportaciones de otro de los arquitectos más importantes del siglo XX en Alicante como Fajardo Guardiola.

    Con esto, sólo pretendemos hacer saber que aunque este tipo de incidencias parezcan sin importancia desde luego que la tienen. En una ciudad como Alicante, que ha sufrido tanto con las pérdidas de su patrimonio deberíamos saber de sobra que el primer paso para la conservación del mismo es su conocimiento. Y si no sabemos nada acerca de la historia de nuestra herencia cultural o si lo que sabemos está mal explicado ¿qué será lo siguiente?

    Quizás el cartel equivocado de la Casa de las Brujas sea sólo un caso aislado, pero ¿merece la pena dejar pasar la oportunidad de mejorar la información que ofrecemos a nuestros habitantes y a los turistas? La respuesta sólo la tenemos nosotros.


    PABLO SÁNCHEZ 
    IZQUIERDO
    (texto y fotos) 


    Referencias:
    A.M.A. Legajo-9999-27-44/0 (Con planos en: -Dep.2-A.-olim.leg.527-Fomento)


  • UNA JORNADA AL CAMP DE MIRRA (PART 1) - 29-06-2014


    El CENTRE D´ESTUDIS DEL VINALOPÓcelebrà el 12 d'abril l'assemblea anual de socis. Aquesta vegada el lloc escollit per a la jornada va ser el Camp de Mirra, xicotet poble de l'Alt Vinalopó. Els seus 435 habitants (INE, 2013) són hospitalaris i aprecien el patrimoni cultural i natural del poble. És un petit llogaret sense edificis en altura. 1910 era l'any quan més veïns (1014) vivien en el seu terme de 21,3 km2 i una altitud mitjana de 590 m sobre el nivell del mar. El caseriu (el Campet) es concentra en una plana a peu dels tossals La Fantasmeta i Sant Bartomeu, a la dreta del riu-rambla Vinalopó. El patrimoni generat pel treball de la gent és molt ric i encara per descobrir i avaluar. Ja havien aparegut materials del Bronze i petroglifs d'aquesta època a Les Grallaetes. Però la colonització agrícola estable, basada en alqueries aprofitant les aigües del Vinalopó, es va organitzar quan la cultura de Sharq Al-Andalus. A mitjà del segle XIII el Camp de Mirra passà al plànol de la cultura escrita amb el Tractat d´Almizra (26 de març de 1244), compromís entre Jaume I, organitzador del Regne de València, i el seu gendre, el príncep castellà i futur rei Alfonso X El Sabio, establint la frontera de sobiranies a la línia Biar-Busot-Barrac d´Aigües. En 1304 la llinda quedà desplaçada cap al sud per Jaume II que incorporà al territori valencià Alacant, Elx i Oriola.  

    Es conserva el contingut del Tractat d'Almizra en l'arxiu de la Corona d'Aragó (Barcelona) però no era fàcil de localitzar el topònim Almizra. Fins el 1908 l'única referència a aquesta frontera va ser la Crònica d´En Jaume I (castell d´almiçra). Gràcies a les investigacions de Roc Chabás (1887), Salvador Carreres Zacarés (1908) i l'informe final de l'Acadèmia de l´Història (1926) es va poder identificar com el Camp d'Almizra. A prop del poble és un puig (685 m snm) on visitem l´Ermita de Sant Bartomeu, formada per diversos cossos i una torre annexa del segle XIV interpretada com torre defensiva d'un castell cristià de la primera frontera i, al mateix temps, instrument de control senyorial sobre els habitants de la zona. És coneguda per Torre del Conjurador perquè des de quatre finestres orientades als punts cardinals s´agitava el lignum crucis per conjurar les plagues i la pedra i afavorir les collites. La capella va ser construïda en 1917 sobre els fonaments i murs d'una primera ermita documentada l'any 1609; data de l'expulsió dels moriscos.  


    A pocs metres, en un tossalet successius estudis arqueològics han sorgit un antic recinte fortificat, un graner col·lectivo andalusí dels segles anteriors a la conquesta cristiana, similar a d´altres del nord d´Àfrica o com Les Covetes del Moro a Bocairent. Aquest indret quasi despoblat fou l´escenari d'una nova cultura feudal i cristiana. L'alçaria sobre els glacis dels voltans proporciona una magnífica visualitat sobre els passos naturals de Beneixama al nord i Biar al sud, dins d´un radi des de Banyeres de Mariola a Villena. Abans el Campet tenia un elevat valor estratègic i hui ho té paisatgístic. 

    La capella de l´ermita fou dedicada als sants Abdó i Senén, els Santets de la Pedra, protectors de l'agro valencià contra la pedra i la llagosta. Però el patró del municipi és Sant Bartomeu, titolar de l'església parroquial de planta contrarreformista; començada al XVIII, fou reformada en 1875. En l´itinerari vam estar acompanyats pels experts que van oferir-nos un discurs complex, ric en detalls: Alejandro Cañestro, José Ferrándiz, Roman Francés, José Limorti i Gabriel Segura; tots autors d´estudis d´arqueologia i art de l´àrea. Les imatges que segueixen mostren detalls de la meua visió.

     Una oportunitat per tal de viure el Camp de Mirra és la celebració el 25 d'agost de la representació del Tractat pels veïns davant l'església de Sant Bartomeu. Prèviament un herald a cavall fa la Proclama i l'acte conclou amb l'ofrena de llorer a Jaume I davant el Memorial amb el relleu fet per Vicente Ferrero Molina (1976). 

    Després del passeig per la història viva arribà el debat assembleari de projectes i com a cloenda festiva gaudírem d´un dinar de germanor. Com feia frescoreta els plats eren ben rebuts: arròs amb conill i pollastre i gaspatxo caldoset; sense oblidar un bon vi negre i l´herbero. Sens dubte el Campet té més atractius, però això és una altra història.


    Plaça ampla entre l´ajuntament i l´església parroquial. Nucli del caseriu.   

     Memorial del Tractat d´Almizra

    Relleu del Memorial. Escultor Vicente Ferrero

    L´Ajuntament



     
    Tipus de cases



    Església de Sant Bertomeu i Casa Abadia.







    Interior de l'església de Sant Bertomeu: nau de tres trams amb volta de canó. 
    Planta de creu llatina i creuer cobert per volta sobre petxines. 
      Capelles laterals entre contraforts

    Quadre anònim del XVII, oli sobre llenç, Sant Joan Baptista, 
    Sant Bertomeu i Sant Jaume  amb els elements iconogràfics propis: 
    el Baptista assenyala l´Agnus Dei, símbol del Mesies; 
    el ganivet del martiri del sant  i el bastó de pelegrí 
    al campus stelae amb el llibre evangelitzador.  


     El Jesuset

    Continuarà

     CARLES SALINAS SALINAS
    (Text i fotos)

     
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  • FOGUERES 2014: VISTAS A TRAVÉS DE JOSÉ DANIEL NAVARRO (II) - 24-06-2014
    Y seguimos con las magníficas fotos con que nos obsequia José Daniel Navarro:

    Bola de Oro


    Maisonnave

    Port d'Alacant 
    Plaza Galicia


    Explanada

    Portuarios-Pla del Bón Repós

    Bulevar del Pla-Garbinet

    Calderón de la Barca

    Avda Lóring-Estación
    Campoamor Norte

    Santa María

    Foguerer Carolinas

    Oficial

    Plaza Ruperto Chapí

    Calle San Vicente

    Gabriel Miró


  • HOGUERAS 2014. ALGUNAS IMAGENES (II) - 24-06-2014
    Seguimos gracias a Alicante Vivo, con esta segunda entrega, ya con imágenes de hogueras plantadas, entre ella las del primer y segundo premio de categoría especial: Carolinas Altas y La Cerámica


    Alfonso el Sabio




    Carolinas Altas, 1º Premio, categoría especial









    La Cerámica. 2º Premio, categoría especial










    Calvo Sotelo



    Hernán Cortés





    Mercado Central





  • FOGUERES 2014: VISTAS A TRAVÉS DE JOSÉ DANIEL NAVARRO (I) - 24-06-2014
    Y aquí tenemos algunas fotos de las hogueras de este año, vistas a través de la cámara de D. José Daniel Navarro, a quien agradecemos su gentileza.
     Carolinas Altas
     La Ceràmica.
     Passeig de Gómiz.
     San Antón Alto.
    San Fernando
    Pla Hospital


     Sagrada Familia
     Oscar Esplá
     Monjas Santa Faz
     Nou Alacant
    Altozano

    Pla del Bon Repós-La Goteta.

    Altozano sur-Las Plazas.

    Doctor Bergez-Carolinas

    Diputación Renfe

    Rambla.


  • HOGUERAS 2014: ALGUNAS IMÁGENES - 22-06-2014
    Para seguir con la "tradición", gracias a la cual, y por gentileza de Alicante Vivo, venimos publicando algunas imágenes de Hogueras, aquí va una primera entrega. Veréis que no están todas las que son, pues siempre, en mi caso, estoy a expensas del tiempo que tengo para visitar hogueras, ni hay ninguna plantada del todo. Esta primera entrega  consta de imágenes tomadas hasta el día 20. Incluiré en posteriores entregas fotos de las hogueras ya plantadas. Espero que os gusten.

    Los prolegómenos


    Hoguera Oficial








    Hoguera Hernán Cortés









    Barraca "Tot es fum"


    Barraca "Els Chuanos"


    Preparativos


    Hoguera Gabriel Miró



    Hoguera Diputación Renfe




    Hoguera Explanada


    Hoguera Port d'Alacant



    Join Venture Barraquil



    Hoguera Alfonso el Sabio







    La Mascletá del día 20





  • ¿EXISTE EL «ESTILO ALICANTINO» EN FOGUERES DE SANT JOAN? - 19-06-2014

    Muchas han sido las veces que se me ha planteado esa pregunta, bien en el transcurso de una conversación, bien en un foro de opinión o debate, o bien en las redes sociales. Buena pregunta, siempre generadora de polémica, que, bajo mi punto de vista, dependiendo del enfoque que le demos, podría responder sí y no. Trataré de exponer mi percepción al respecto, aprovechando un día como el de hoy, de inicio de la Plantà de Fogueres 2014, a partir del pequeño artículo que he escrito para el magnífico llibret de la Foguera Ángeles-Felipe Bergé de este año.

    Desde los primeros compases de Les Fogueres de Sant Joan, los foguerers, dejando a un lado el incuestionable hecho de que fuera una fiesta importada de Valencia, a imagen y semejanza de Las Fallas, hemos querido diferenciarnos de ellas, como viene teniendo costumbre el menfotismo alicantino en cualquier aspecto que se nos presenta, y en la Fiesta del Fuego no iba a ser menos. Pero estéticamente hablando, en el arte efímero no hizo falta demasiados esfuerzos, porque tal diferenciación vino de forma natural. La Fiesta alicantina estaba fundamentalmente en manos de pintores y cartelistas, mientras la valenciana lo estaba básicamente en las de escultores, por lo que no era extraño que prevalecieran las superficies planas ampliamente decoradas con pinturas, frente a los grandes volúmenes y los buenos acabados.

    Foguera Benito Pérez Galdós 1931. Gastón Castelló. «Estilo Alicantino».
    Una muestra de la presencia del «Art Déco» en fogueres de los años 30.
    La irrupción del arte gastoniano en los años 30, especialmente los de la II República Española, que tanto ha sido calificado con la tan traída y llevada etiqueta de «Estilo Alicantino», hay que analizarlo desde dos puntos de vista muy diferentes. Una cosa es que la poderosa atracción que ejercía el arte de Gastón Castelló en estos primeros compases de Les Fogueres, sentara cátedra y tendencia artística entre los artistas coetáneos, y otra que esa estética fuera un estilo propio de nuestra fiesta. El «Art Déco» no era patrimonio exclusivo de Gastón, era la directriz artística predominante, y, como tal, también tenía sus manifestaciones en los monumentos falleros de la época, no solo en los foguerers.

    Falla Blanquerías 1930. «Art Déco» en fallas de los años 30.
    Además, como en todos los aspectos de la vida, las modas cambian, y las tendencias artísticas también. Ramón Marco, a la sazón alumno aventajado de Gastón Castelló, desde sus inicios en la década de los 40 respetó en sus obras los rasgos estéticos imperantes en la época, sin olvidar las enseñanzas de su maestro, pero pronto apostaría por la introducción de elementos clasicistas y ornamentales, ofreciendo una iconografía con claros referentes valencianos. Llegada la década de los 50, continuó con ellos, propiciando rápidamente el germen de la evolución de la plástica foguerera, en una línea claramente barroquizante, tan afín a la estética fallera que le ha valido ser, hasta la fecha, el único artista alicantino que ha plantado la Falla Oficial de Valencia, en concreto en 1960.

    Falla Oficial de Valencia 1960. Ramón Marco, artista foguerer.
    ¿Quiere decir esto que el «Estilo Alicantino» cambió? Pues se podría decir que sí, y además, paradójicamente, acercándose sobremanera a la estética fallera. Un cambio que marcó décadas de arte foguerer, que no conoció nueva transformación de importancia hasta la irrupción de la personalísima estética abstracta de Pedro Soriano, llegados los 80, tal vez el estilo más netamente identificado como alicantino, con permiso de Remigio Soler. ¿Otro nuevo cambio en el «Estilo Alicantino»?... Mi conclusión es que ese estilo es personal de cada artista, foguerer o fallero, y su estética la marcan tendencias, bien del propio arte en general, pues de arte efímero hablamos, bien por la influencia del trabajo del artista dominante en cada época, como es un claro ejemplo el que se ha venido a conocer como sorianismo. Sigo diciendo que, como en todos los aspectos de la vida, las modas son las modas.

    Foguera Oficial 1975. Remigio Soler. «Estilo Alicantino».
    Pero otra cosa es lo que gusta a la gente de la Fiesta, y lo que implica el propio ambiente en que se desarrolla esta, y aquí sí, bajo mi punto de vista, hay marcadas diferencias entre fallas y fogueres. El gusto de los falleros por los grandes volúmenes, los colores apagados, los ninots grotescos de deformadas muecas, en ocasiones extemporáneas, los acabados aporcelanados, las grandes figuras escultóricas caracterizan una estética valenciana muy reconocible, pero ojo, que ha ido igualmente evolucionando a través de los años, influenciada por esas tendencias artísticas reinantes y esos estilos personales de los artistas falleros. Y del mismo modo, el foguerer que hoy gusta del monumento estilizado, que tenga «aire» y no sea compacto, con ninots igualmente estilizados, de colores vivos acordes a la luz del inminente verano, con abundancia de elementos geométricos, de simetrías, los grandes remates abiertos, y de los acabados mejor no hablemos, no siempre es lo que le ha pedido al artista que plante en su distrito.

    Foguera Oficial 1980. Pedro Soriano. «Estilo Alicantino».
    Bajo mi punto de vista, me queda bastante claro, con todo esto, que no se puede concretar un «Estilo Alicantino» preciso, pues ha ido evolucionando a través de décadas de diferentes tendencias y referentes artísticos, y menos definido queda todavía hoy en día, en esta época de globalización, en la que artistas falleros plantan fogueres en Alicante y artistas foguerers plantan fallas en Valencia, con la particularidad de que no construyen igual sus monumentos en una capital que en la otra, por la sencilla y única razón de que intentan adaptarse a los gustos del público al que van destinados, y a la luz de los días que van a disfrutar su obras en la calles y plazas de su ciudad.

    Ahora bien, lo que es incuestionable, por su propia definición, es que todo monumento efímero que se plante en Alicante, sea el que sea el origen del artista que lo haya concebido, es una foguera.

    (Artículo original del blog «La Foguera de Tabarca»)


  • HOGUERAS 2014. LOS TRASLADOS DE LAS PIEZAS: UNA CUESTIÓN DELICADA - 19-06-2014

    Iba a decir que era una de los aspectos de las hogueras más temidos por los constructores y por las comisiones, pero creo que hay muchos más, desde los aspectos técnicos de unos materiales delicados y que encima tienen (deben) que estar bien acabados, hasta los artísticos que como siempre son difíciles argumentos que contenten a todos por unanimidad (ya sabemos que el arte es una de las cosas menos objetivas que existen) y otras cuestiones de un sector de la sociedad alicantina en concreto. Pues bien, aquí os dejo el proceso de descarga, traslado, giro y levantamiento de esta gran pieza de la foguera La Ceràmica 2014, desde  el camión que la transportaba hasta su sitio definitivo junto al cuerpo central, un recorrido en curva para salvar los obstáculos existentes (entre ellos la propia hoguera). Y sin grúa ni ayuda mecánica, todo a brazo, como antiguamente y requiriendo una coordinación adecuada porque cualquier fallo puede suponer una rotura con lo que eso conlleva.












    Hasta aquí lo referente a la hoguera de La Ceràmica: "El llanto del fauno" de Pedro Abad.

    Pero también hay otras formas de transportes tal y como vemos en la siguiente fotografía que nos ha facilitado Elías Gomis (gracias!): sin sujección alguna, si el camión pega un volantazo o un frenazo, ya veríamos donde van las piezas y el chico.

    Artículo publicado conjuntamente con el blog
    Alacantí de profit

  • EL ARCHIVO FOTOGRÁFICO DE LA TABACALERA DE ALICANTE A LA VENTA EN INTERNET - 16-06-2014
    Como todos sabemos es frecuente que un archivo personal, tras la muerte de su propietario, sea dividido entre sus familiares que disponen de él a su antojo. Así, la labor recopilatoria de documentos y fotografías acaba disgregado. Pero al tratarse de un archivo personal y privado nada puede hacerse desde la Administración por evitarlo, más que mostrar buenas intenciones y tratar de lograr su cesión o adquirirlo a un precio módico.

    Pero cuando se trata del archivo de una institución pública la cosa cambia, puesto que el archivo nos pertenece a todos. Cuando una institución pública cierra o se traslada, su archivo o bien debe irse con la propia institución a su nueva ubicación o debe ser cedido a manos públicas, como por ejemplo un Archivo Histórico Provincial o Municipal, puesto que se trata de un bien público que no puede ir a parar a manos privadas, ya que estaría cometiéndose un delito.

    Cuál ha sido nuestra sorpresa al ver en internet una colección de fotografías del Archivo de Tabacalera de Alicante a la venta en un portal de subastas. Además desde dicho portal, se anuncia dicha colección como procedente del Archivo de la Tabacalera de Alicante mostrándose el sello del mismo.

    ¿Cómo han salido estas fotografías del Archivo de Tabacalera? ¿Se encontraban en las dependencias de la fábrica de San Antón, ahora en manos municipales, o se localizaban en la nueva sede de Altadis, hoy clausurada, de las Atalayas? ¿Cómo gestionaron el Estado y Altadis el fondo histórico de la fábrica alicantina?

    Esperemos que nuestra Administración y la empresa Altadis respondan. Por nuestra parte sólo nos queda protestar por este expolio y denunciarlo desde estas páginas.



     











  • CÓMO SE ENFRENTÓ COCENTAINA A LA CRISIS BAJOMEDIEVAL (PARTE 2) - 04-06-2014



    El impacto sobre la ganadería.

    En Cocentaina predominaron los pequeños tenentes de ganado, alentando el desarrollo de las actividades artesanales la ganadería equina, especialmente la cría de asnos y mulos, de gran ayuda en la labranza y en las labores de la arriería de cristianos y musulmanes. Su piel también aprovechó a los curtidores. Los ?perayres? junto a particulares de Albaida y gentes de posición acostumbraron a venderlos y a comprarlos.

    Los rebaños de ovicápridos proveyeron de lácteos, carne y lana a los contestanos. Las transacciones ganaderas resultaron particularmente intensas con Alicante, Alcoy y Biar. En 1416 el contestano Pere Berbegal se comprometió a satisfacer 926 sueldos al biarense Domingo Pérez por un rebaño de cabras. En las veredas de la baronía el ganado forastero no tuvo el mismo protagonismo que en otros territorios hispanos. Generalmente los ganados no menoscabaron aquí los cultivos, regulándose los aprovechamientos a través de ordenanzas locales, pero en 1422 la escasez provocó problemas. Varios particulares acusaron al carnicero Pasqual d´Espanya de invadir olivares, viñas, bancales de leguminosas y trigales. El guardián de Muro encontró una vaca del prohombre Domingo Nogueroles en el trigal del moro Caat Castelli de Fraga en el piedemonte (el ?raiguer?).

    Imponer orden distó de ser fácil, y en 1397 los ganaderos Martí de Agres se encararon violentamente con las autoridades de Cocentaina, llegando a talar las cosechas del guardián de la alquería y huerta de Muro Joan Crespo. Pese a todo se logró impedir la arbitrariedad de los grandes señores de rebaños, compatibilizándose la ganadería con la agricultura y la artesanía.

    Las oportunidades comerciales.

    En cierto modo el lesivo gravamen dejado por la guerra con Castilla actuó como un reto capaz de espolear la recuperación. Para pagarlo Pedro IV permitió al municipio contestano en 1376 el cobro de sisas o impuestos sobre las transacciones del pan, el vino, la carne y otros artículos de primera necesidad. No se exceptuó ni a gentes de paso ni a mercaderes forasteros, y la imposición se renovó en 1381 y por veinte años en 1386. La venta de vino contestano ayudó a pagar tales cargas y a sufragar  la compra de trigo en Castilla, al igual que la cosecha de higos en Alicante y la venta de pasas en Denia abrieron vías de escapatoria a la crisis. El desarrollo de la agricultura comercial y la diversificación de las actividades artesanas, a veces con la inestimable aportación de la población musulmana de condición mudéjar, dio alas al comercio contestano.

    Palacio Condal de Cocentaina

    El auge de las transacciones mercantiles en Cocentaina se reflejó en las recaudaciones señoriales del peaje y del alhóndigo, mesón de origen islámico habilitado para el alojamiento de viajeros y la custodia de sus mercancías. De 1378 a 1426 el peaje llegó a rendir hasta un 123% más, y un 125% la alhóndiga entre 1378 y 1421. Las incursiones granadinas en territorio valenciano, la inseguridad de los caminos, los malos años agrarios o las obras de reparación de la propia alhóndiga en 1428 no detuvieron esta tendencia al alza, igualmente consignada en Alicante a lo largo del siglo XV. El abastecimiento triguero mejoró con el establecimiento a comienzos del Cuatrocientos del almudín, encargado de proporcionar grano y simiente a los campesinos necesitados y harina a los panaderos, cobrando una tasa de interés por el préstamo. El alza del precio de los alimentos preocupó sobremanera, y se impuso su debida provisión en la alhóndiga para que los forasteros no acudieran a comprarlos a la villa. No en vano en los años de mala cosecha los mudéjares de las alquerías de La Alcudia y Gayanes llegaron a consumir con mayor abundancia cereales inicialmente destinados al ganado como la ?dacsa? o la alcundia.  

    El crecimiento comercial animó a un buen número de campesinos cristianos y musulmanes a complementar sus ingresos como arrieros o ?traginers?, animando a su vez la artesanía y la ganadería. Los contestanos necesitaron en consecuencia mayores cantidades de sal, y exigieron a las autoridades reales que en Játiva se las vendieran a 12 dineros la fanega según la disposición de 1287, que en teoría obligaba al arrendador de las salinas saetabenses a disponer de depósito en Cocentaina y vender la fanega al susodicho precio. Los mudéjares del arrabal comerciaron con mayor afán en el mercado local, y en 1393 fueron agraciados con una almotacenía propia, encargada de supervisar la licitud de las transacciones, recayendo por decisión señorial en Alí Abnayub Mayella, que pudo transferirla a su hijo Mahomet en 1399. Al socaire de los negocios se forjó tanto una oligarquía islámica como cristiana dispuesta a colaborar con la señoría a cambio de ofrecimientos de enriquecimiento y de distinción social. 

     La coexistencia entre cristianos y musulmanes.

    A diferencia de las mayoritariamente cristianas Alcoy y Alicante, y las predominantemente islámicas Elda y Novelda, la baronía de Cocentaina tuvo una población mixta como Elche. La villa contestana estuvo habitada por unas 350 familias cristianas, y su morería anexa del arrabal por unas 159 musulmanas y 27 cristianas. Alrededor de la villa se emplazaron una serie de alquerías de poblamiento islámico: Muro con 36 familias (y 13 cristianas), Gayanes con 26, La Alcudia con 16, Turballos con 9, Cela con 3, y el resto de las consignadas con 7.

    La mayoría cristiana vivió más agrupada que la musulmana, cuya condición tributaria (o mudéjar) reportó la quinta parte de los ingresos fiscales de la señoría. Los propietarios cristianos también contaron con el servicio de arrendatarios y aparceros islámicos, que constituyeron más de la mitad de la población musulmana.

    Las incursiones granadinas en el Reino de Valencia en los años de 1385-86 y el grave estado de tensión desatado en 1391 a raíz de los tumultos contra los judíos no quebraron la coexistencia entre cristianos y musulmanes contestanos. En abril de 1398 el rey Martín el Humano clamó contra los ?desafrenats? de Cocentaina, Alcoy, Onteniente, Biar, Orihuela, etc. que sin temer a Dios y a la ley del Reino valenciano amenazaron a los musulmanes bajo pretexto de la cruzada norteafricana. Ahora bien, a los cristianos no les convino privarse de valiosos auxiliares en un tiempo de zozobras. Dirigidos por una minoría más o menos letrada presta a cooperar como ya dijimos a cambio de reconocimiento social y de lucrativos negocios, muchos musulmanes se conformaron con su estatuto mudéjar, protegidos legal y religiosamente por la organización local de su aljama. La emigración a Granada entrañó el peligro de la pérdida de bienes y del deterioro de los contactos familiares sin conseguir una mejora sustancial de vida en lo tributario.

     La coexistencia se impuso, defendiéndose a veces intereses comunes. En la revuelta de 1368 contra los agentes reales los musulmanes se sumaron a la resistencia. En 1380 el alfaquí Hamet Abdarache ordenó el poblamiento de Torremanzanas (la Torre de les Maçanes) con los poderes otorgados por el cadí o juez islámico de Cocentaina y el auxilio, entre otros, del baile contestano Andreu de Pujaçons frente a las pretensiones de Penáguila y Jijona.

    Los acuerdos de gobierno entre la señoría y la oligarquía.

    La complejidad social de la villa y baronía de Cocentaina impide absolutamente considerarla una simple comunidad campesina sometida a la autoridad señorial. Tanto doña Sibila como doña Violante, residentes habituales en puntos como la Barcelona cortesana,  transigieron con los poderosos locales para que sus mandatos se cumplieran con mayor acatamiento y efectividad, anudándose a escala más circunscrita una relación ?pactista? que no fue exclusiva del monarca y la sociedad de órdenes de los Estados de la Corona de Aragón.

    Los oficios señoriales sellaron tal alianza. En 1398 doña Violante otorgó la alcaidía del castillo y la bailía de la villa con unos emolumentos anuales de 50 florines al caballero Pere Martínez de Vera, desplazando al ciudadano valenciano Miquel de Novals, al frente de tales responsabilidades desde 1387, presentando documentos de pago y las reservas de trigo, armas y arneses. Se reservó con premeditado cálculo el 10% de los ingresos locales de la señoría para los prohombres en concepto de distintas remuneraciones.

    Las dificultades de la época condujeron a agrias disputas sociales en numerosas localidades de la Corona aragonesa, pugnándose por el reparto de las cargas tributarias, las medidas comerciales y la gestión municipal. En el último tercio del siglo XIV los reyes y ciertos magnates aprobaron las reformas de muchos concejos. En 1382 doña Sibila dio el beneplácito para que los vecinos escogieran al día siguiente de Todos los Santos para el ?consell general? treinta representantes anuales, diez de cada mano o categoría urbana. Integrada por las familias de los prohombres, la mano mayor resultó claramente favorecida frente a las más numerosas media y menor. Asimismo se incentivó el desempeño del oficio del justicia con la retribución de 500 sueldos al año. Doña Violante en 1393 autorizó asimismo al ?consell? a elegir seis candidatos para que el baile extrajera al azar tres para los oficios municipales más descollantes.

    El deseo señorial de protección de la oligarquía chocó con la tozudez de la crisis. El abandono de la villa por muchos prohombres, imputada a la esterilidad de los tiempos, indujo a los munícipes a pedir a la señora en 1394 que se escogieran por suertes doce varones aptos para los oficios. Se temió el acceso al poder local de las categorías sociales subalternas. Las banderías o enfrentamientos entre facciones familiares por el dominio, tan habituales en tierras aragonesas, añadieron mayores dificultades. Peleas o ?bregues? como la protagonizada por Bernat Martí armado de lanza alimentaron un ambiente violento susceptible de estallar por motivos de preeminencia o de otro tipo. En 1401 se les quiso poner coto imponiendo treguas. El acto de bandería más renombrado del que tengamos noticia lo llevó a cabo el baile Pere Martínez de Vera, de cuyo linaje ya nos ocupamos en otro artículo de esta misma página. En 1421 suspendió la elección del ?consell?. Entre sus excesos se contaron hacer huir a sus rivales de Cocentaina, el ataque a Muro y violentar la corte del justicia.

    El ideal de vida caballeresco, heredero de la ambiciosa acometividad de los primeros repobladores, también se plasmó en la creación de pequeños dominios susceptibles de convertirse con el transcurso del tiempo en señoríos de carácter inferior dentro de la baronía. Mosén Pere Guillem Cepello o Lluís Català dispusieron de su propia alquería. El caballero generoso Bernat de Bonastre gozó de la tenencia de partes de Fraga, Beniamer y Benitaer hasta que las cedió a los cistercienses.

    Faccionalismos y ambiciones individuales no impidieron que se alcanzara en Cocentaina una cierta paz pública, con todas las reservas que se quiera, alejándose de la insurgencia de los días de la Unión o de las graves disensiones que conmovieron a Mallorca y a Cataluña en el siglo XV.

    El ideal comunitario.

     Los enfrentamientos de la Baja Edad Media convirtieron en deseable el ideal comunitario del Cuerpo de Cristo, el de una sociedad cristiana respetuosa de los preceptos eclesiásticos, acercándolo a los seglares las cofradías, células de una nueva vida.

    Doña Violante
    En 1391 doña Violante aprobó los estatutos de la cofradía de Santa María de Cocentaina. La iniciativa partió del propio municipio, asimilándose implícitamente la devoción a la Virgen con el respeto hacia la señora. La cofradía se propuso ser más numerosa que multitudinaria, ya que se fijó un máximo de cien hombres y cien mujeres, lo que representaría menos de la tercera parte de la población cristiana de la baronía. En cierta manera se buscó la creación de un grupo de puros capaces de pautar la moral de todos, con normas de gobierno propias de un municipio valenciano. Los cofrades escogerían sus mayorales o regidores. Desde el espacio físico de la parroquia de Santa María se creó un espacio espiritual con pretensiones de mayor autenticidad.

    Entre sus objetivos nunca entró el proselitismo religioso hacia musulmanes y hebreos, pese a fundarse en vísperas del gran estallido antijudío peninsular, pero sí difundir una serie de valores, que en cierto modo avanzaron los de la reforma católica de tiempos de los Reyes Católicos y de los Austrias: la idea de la purísima concepción de Santa María (tan querida en la corte de Juan I por influencia franciscana), alta valoración de la casta fidelidad de los matrimonios (digna de la perfecta casada de fray Luis de León), práctica frecuente de la oración y de la caridad, y asistencia ante el trance de la muerte. Fueron respuestas a una sociedad lacerada por la peste, la insolidaridad, la falta de respeto hacia muchas normas y los enfrentamientos familiares. Este deseo de superación caracterizó al llamado Siglo de Oro valenciano, que superó con mucho la prosa de Joanot Martorell o la lírica de Ausias March y Joan Roís de Corella, según nos muestra la inquieta Cocentaina de campesinos, artesanos y arrieros, de moros y cristianos.

    VÍCTOR MANUEL
    GALÁN TENDERO
    Fotos: Alicante Vivo

     Fuentes documentales.

     * ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN.

    - Real Cancillería, Rs. 541 (f. 16r), 1893 (ff. 199r-201v), 1896 (ff. 40r-50r), 1898 (f. 218r) y 2598 (ff. 13v-14v).
    - Real Patrimonio. Mestre Racional, Rs. 2647, 2648 y 2649.

    * ARCHIVO MUNICIPAL DE COCENTAINA.

    - Llibres de la Cort del Justícia de 1347, 1380, 1397, 1402, 1405-06, 1409, 1415, 1416, 1418 y 1422.
                 
    Bibliografía.

    - BÓSCOLO, Alberto, La reina Sibil.la de Fortià, Barcelona, 1971.
    - CAVANILLES, Antonio José, Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia, Valencia, 2002. Edición facsímil en 2 vols.
    - FULLANA, Luis, Historia de la villa y condado de Cocentaina, Alcoy, 1977.
    - GALÁN TENDERO, Víctor Manuel, Los mudéjares de Cocentaina en el tránsito de los siglos XIV al XV. Memoria de licenciatura inédita. Universidad de Alicante, 1994.
    - TINTÓ, Margarita, Cartas del baile general de Valencia, Joan Mercader, al rey Fernando de Antequera, Valencia, 1979.
                              


  • CÓMO SE ENFRENTÓ COCENTAINA A LA CRISIS BAJOMEDIEVAL (PARTE 1) - 21-05-2014


    La crisis de la Baja Edad Media.

    A mediados del siglo XIV la Europa cristiana y feudal entró en crisis tras una larga época de expansión en todos los órdenes. La gran epidemia de Peste Negra de 1348 ha simbolizado este amargo tiempo, golpeado igualmente por guerras tan cruentas como la de los Cien Años. Los historiadores han propuesto diferentes explicaciones: exceso de población en varias áreas europeas, un estadio climático más adverso y frío, aumento de la pobreza (en las ciudades en especial), dureza del régimen de explotación señorial, etc.

     Los reinos hispanocristianos no escaparon de esta tendencia de dificultades. Sin embargo, las particularidades de la Reconquista y de la Repoblación añaden al cuadro unos elementos que no encontraremos en el Norte de Francia. La expansión hacia Al-Andalus ocasionó severos problemas de ocupación y explotación en la Andalucia Bética, Murcia y Valencia que coincidieron cronológicamente con los primeros compases de la crisis, pero al mismo tiempo brindó la oportunidad de gestionar nuevos recursos sin el encorsetamiento de las tierras normandas o inglesas. Resulta muy interesante saber cómo nuestros antepasados plantaron cara a una crisis de notable intensidad y extensión, escogiendo el caso de Cocentaina entre los siglos XIV y XV por su capacidad de superación.

    Los embates de la crisis en la baronía de Cocentaina.

    Desde 1291 la villa de Cocentaina era el centro de una baronía o territorio entregado por el rey a un señor que detentaba la justicia criminal y civil, el mero y mixto imperio, a cambio de fidelidad y servicio. En 1378 Pedro IV el Ceremonioso la concedió a su cuarta esposa doña Sibila de Fortià, que en 1386 fue desposeída por su hijastro Juan I en beneficio de su consorte doña Violante (o Yolanda) de Bar, que prolongó su dominio hasta el reinado de Alfonso el Magnánimo.

     Cocentaina en el siglo XIX

     Aunque los contestanos no se alzaron contra ninguna de estas dos señoras, no siempre llevaron a bien la subordinación directa a otro señor que no fuera el propio rey. Durante la Guerra de la Unión (1347-48) muchos de sus vecinos se enfrentaron con don Alfonso Roger de Lauria, que en 1336 había recibido la tenencia de los castillos, torres y fortalezas de Cocentaina y Planes. En el año 1331 y siguientes la convivencia entre los cristianos y los musulmanes de la baronía tampoco pasó por momentos fáciles.

    A mediados del Trescientos el hambre se hizo sentir en tierras contestanas. Las dificultades de avituallamiento auspiciaron en 1346 el establecimiento de la célebre feria. En 1347 un grupo de musulmanes de la baronía se endeudó con Pere Iranço por valor de 600 sueldos para conseguir alimento y simiente para la cosecha siguiente. Cocentaina no se salvó de los embates de la Peste, aunque desconocemos su impacto real sobre su población. La guerra entre la Corona de Aragón y la de Castilla empeoró la situación. Las fuerzas castellanas conquistaron muchos territorios valencianos y se acercaron amenazadoramente a Cocentaina, cuyos hombres realizaron incursiones o ?cavalcades? contra el enemigo en calidad de almogávares en 1365-66.

                Al final los castellanos retrocedieron a causa de la guerra civil desatada en la vecina Corona, pero el esfuerzo terminó pasando factura. En 1368 cristianos y musulmanes de Cocentaina se levantaron contra los pagos ordenados por el infante don Juan en calidad de representante del monarca en el Reino de Valencia. Sus agentes padecieron menoscabo y maltrato a manos de los contestanos, que se congregaron al toque de ?viafós? propio de las huestes concejiles que protegían su territorio ante un peligro exterior. Dada la penosa situación de la monarquía aragonesa se actuó con clemente cautela contra los rebeldes. Se amnistió a delincuentes para que sirvieran en las interminables guerras de Pedro IV. El vecino de Valencia que moraba en Cocentaina Pere Navarro fue perdonado en 1382 a cambio de combatir al frente de 50 ballesteros contra el Juez de Arborea en Cerdeña.

     En 1378 don Juan de Aragón vendió la villa y baronía (junto a Planes, Margarida, el Llombó y Torremanzanas) por 76.000 florines de oro al rey, que la cedió a su mujer doña Sibila. Se diría que la montuosa y heterogénea Cocentaina rindió más a los monarcas entregándola a otras manos, como si sus posibilidades fueran más bien escasas. Su más atento estudio, por el contrario, nos acerca a sus bazas para sortear y superar a la largo la crisis bajomedieval.    

     La villa contestana, centro rector del territorio.

    La villa de Cocentaina dispuso a inicios del siglo XV de una indiscutible importancia en la zona llamada un poco más tarde de Las Montañas. En cierto modo ejerció de capital regional. En 1414 el baile general de Valencia Joan Mercader la encareció ante el rey Fernando I como ciudad de toda aquella partida para evitar el ardid de doña Violante de transmitir su señorío a Guerau de Cervelló, que si lograra dominarla obligaría a desplegar las tropas del Reino.
     
    Reposó esta primacía en su ubicación geográfica, la fortaleza de sus instituciones y el dinamismo de sus contactos económicos. En vivo contraste con lo que sucede hoy en día, las principales vías de comunicación terrestre discurrieron por el interior, siguiendo antiguos caminos, para evitar los riesgos del litoral: insalubridad de los extensos marjales, relieves accidentados, soledades y piratería. De Játiva, la segunda  localidad del Reino, partió la ruta que alcanzaba el paso de Albaida, la puerta septentrional de la baronía, cuyos caminos enlazaron de Este a Oeste Denia y Gandía con el valioso pinar de Ibi y con Biar y la entonces castellana Villena, puntos de ingreso al rico valle del Vinalopó, de notable poblamiento islámico. Hacia el Sur se encaminaron sus vías hacia las activas Alcoy y Jijona, dándole la mano a la portuaria Alicante, la rica Elche y la floreciente Orihuela, atalaya y paso del Reino a la Murcia castellana. Ciertamente este Mediodía valenciano no estuvo tan poblado a principios del XV como el Norte controlado por el concejo de Morella y la Orden de Montesa, enriquecido por los tratos laneros de los comerciantes italianos, pero ya dio pruebas de su futura vitalidad.     

    Pese a formar parte de un patrimonio señorial más amplio, gestionado en los casos de doña Sibila y doña Violante por un procurador general en el Reino, Cocentaina dispuso con arreglo a los Fueros valencianos de sus propias instituciones municipales, encabezadas por el Justicia. En su Corte pleitearon gentes de localidades vecinas, como Bocairente o Alcoy, y se reconocieron cantidades de dinero (la obligación) a satisfacer en una serie de plazos, generalmente coincidentes con las grandes festividades cristianas de Pascua de Resurrección, San Juan, Santa María de Agosto, San Miguel, Todos los Santos y Navidad. Los impagos se sancionaron con la pena ?del quart? o suplemento de la cuarta parte del valor de lo adeudado y con el embargo de bienes en las situaciones más extremas. En 1418 de quince obligaciones de adeudo diez terminaron en condena ante el tribunal del Justicia. Las cartas notariales combatieron eficazmente el alegato de inexistencia.

    En la villa contestana se realizaron importantes transacciones de alcance comarcal todas las semanas. Suministró ganado y vino a Alcoy, y no escasos capitales a Penáguila. El procurador del caballero de Gandía Joan d´Estanya, Guillem Figuerola, tomó en censo una viña del ?perayre? Joan Mahiques y prestó trigo a personas como Domingo Martínez por valor de una fanega. Tampoco desdeñó el préstamo de dinero, representar en la villa a otros procuradores como Nicolau Gil (que actuó en nombre del tintorero valenciano Joan Rangre) y servir en la gestión de la contabilidad señorial. La inversión en Cocentaina resultó provechosa para hombres como Bernat Dezquer de Albaida, que adquirió tierras para acensar. El honorable Berenguer Marí, ?habitador? o exento de Cocentaina trasladado a Játiva, logró agenciarse 500 florines en plazos sobre la recaudación señorial de los ?esdeveniments? o delitos punibles con multas.

     El alcance de las inversiones señoriales.

    La subordinación señorial ha tenido mala prensa tradicionalmente. En la Baja Edad Media villas como Alicante se resistieron a mano armada a ser separadas del realengo. Elche ofreció infructuosamente sustanciosas cantidades de dinero a Alfonso el Magnánimo para reintegrarse al patrimonio real. Bajo un señor que no fuera el monarca se corría el riesgo de perder libertades y pagar más. A finales del XVIII el gran Cavanilles responsabilizó a los tributos señoriales del estado de postración de las actividades artesanales en Cocentaina.
     Antonio José Cavanilles

    Siguiendo este planteamiento, la baronía contestana quedaría inevitablemente condenada a la miseria. En 1385 pagó a la señoría 25.737 sueldos y en 1425 unos 20.916, desprendiéndose cada año los vecinos cristianos de la cuarta parte de sus ingresos y los musulmanes de la tercera. Doña Violante, señora tan absentista como doña Sibila, gastó la mayor parte de las sumas contestanas en los lujos de la vida aristocrática y en la inversión financiera para sufragar los de otros nobles menos adinerados. El señor del Valle de Chelva Pere Lladró le debió en concepto de préstamo censalista 4.000 sueldos anuales.

    La ventosa señorial se topó con lindes nada menospreciables. Todo señor debió jurar los fueros y privilegios del Reino y de la villa y baronía de Cocentaina al tomar posesión, sin olvidarse de los de la comunidad islámica. Los requerimientos del monarca no se pudieron obviar. En 1378 Pedro IV arrancó para sus empresas mediterráneas 1.000 florines a cambio de autorizar su esposa Sibila el endeudamiento de los contestanos, cuyos pagos fueron aligerados inevitablemente.

    Los edificios y monopolios señoriales no pudieron ser abandonados alegremente, y se tuvo que destinar una parte de los recursos señoriales, pese a no exceder del modesto 5%, a la reparación y acondicionamiento del alcázar, la alhóndiga, los molinos harineros, las almazaras y los canales de regadío, máxime tras el rastro de destrucciones dejado por la guerra con Castilla. En 1380 el tintorero Domingo Mateu compuso por 185 sueldos la viga, el rollo y el arnés de la derribada almazara cercana a la villa. Más que para la alimentación, el aceite se empleó en la confección de jabones y como desengrasante textil.

     Las obras públicas, junto al transporte de dinero y comunicación de noticias, movilizaron a veces cuadrillas de artesanos y trabajadores musulmanes provistos de herramientas y bestias de carga bajo la supervisión del alamín, el encargado de gestionar el patrimonio de la aljama y de recaudar los tributos a sus correligionarios. En 1427-28 se acondicionó de este modo el azud y la acequia de los molinos harineros. Los moros trabajaron a cambio de un jornal diario, doblado si disponían de animal, ya que el impuesto laboral en trabajo físico de la sofra ya había sido conmutado por pagos en dinero sobre las más de 144 heredades de islamitas en la Huerta.

     La señoría también se interesó en la promoción de los cultivos con mayores salidas comerciales. Doña Sibila de Fortià se hizo cargo en 1379 de la gestión directa de las viñas de Terratge y de Farfaci, antes arrendada por el procurador del conde de Ampurias a Miquel Garcia, ejecutándose tareas especializadas de acondicionamiento, poda, cavado, injerto y expurgo. En 1382 le llegó el turno a las viñas del alcázar señorial. Al principio los dispendios de la inversión superaron las ganancias ingresadas, pero entre 1379 y 1386 por 135 libras gastadas se obtuvieron 411. En 1396-97 se emplearon trabajadores especializados forasteros en la viticultura de la baronía.

    El interés señorial por la venta de los productos contestanos se tradujo en la consecución de franquicias comerciales del rey. En 1379 Pedro IV otorgó a instancias de su esposa doña Sibila la exención absoluta de lezda, peaje, pasaje, portazgo, aduana, ancoraje, etc. en sus dominios. En cierta manera los señores feudales tuvieron en ocasiones un carácter intercesor ante la autoridad real, que permitió a veces agilizar determinados trámites, distanciándose de la rapacidad elemental que a veces se les ha supuesto, lo que les hubiera conducido inevitablemente a una pavorosa ruina de su patrimonio en un momento muy complicado. 
     
    Una villa de negocios florecientes.

     Al igual que en otras localidades coetáneas, en Cocentaina no se menospreciaron los negocios. De tal ambiente supo obtener buen provecho la oligarquía local, integrada por familias como las de los Pujaçons, así como algunas instituciones eclesiásticas. En la villa no llegó a fraguar hacia 1380 una comunidad judía organizada. El hebreo Samuel Aborrabe (o Abu Rabi) anduvo en tratos con el notario Jaume Pujaçons, del que logró la donación de 17 libras procedentes de la venta que el cristiano realizara de un mulo de albarda a Bertomeu Segarra y Domingo Çatorre. Los prestamistas judíos actuaron aquí a través de los prohombres cristianos, y tras la intensa oleada de furia contra los hebreos hispánicos de 1391 se atrajo a un selecto grupo de conversos al cristianismo, apadrinados por algunos prohombres locales. Joan Cepello y Tristany d´Eroqua adoptaron los nombres familiares de sus protectores. En las pequeñas y medianas villas encontraron una tranquilidad que se les negó en las grandes ciudades.

    En Cocentaina se forjaron sociedades económicas de duración variable, como la formada por Bertomeu Ferrer, Andreu de Perelada, Andreu de la Tonda y Guillem Mas. El comercio y el arrendamiento de los impuestos e infraestructuras señoriales (como los molinos, el horno, etc.) alentaron este movimiento de asociación.

    El patrimonio inmobiliario interesó tanto como los susodichos arrendamientos. En 1418 el notario Guillem Venrell compró por 80 sueldos un albergue o casa en la aledaña Fraga, núcleo de mayoría mudéjar en manos del monasterio cisterciense de Sant Bernat en la huerta valenciana. El musulmán del arrabal contestano Cilim Halata le avanzó el dinero, buscándose anudar lazos con los presbíteros que gestionaban Fraga.


    El auge textil.

    Alrededor de 1380 los artesanos tuvieron un papel discreto en la vida contestana, apareciendo de manera puntual en los registros de la justicia local, prodigándose más como compradores, vendedores, acreedores y deudores entre 1409 y 1416, auténtico momento de despegue del textil de Cocentaina, cuyos artesanos descollaron en su ambiente de negocios por encima de los carpinteros, yeseros, herreros, etc. Sus telas y ropas de calidad modesta se vendieron con razonable éxito no sólo en la propia Cocentaina, sino también en localidades como Gorga, al adaptarse a las necesidades y al nivel de rentas de sus potenciales consumidores, fortaleciéndose su elaboración como sucedió en otras comarcas de la Europa que alumbró la industrialización con el correr de los siglos.

    Los cada vez más especializados ?perayres? (artesanos medulares del cardado de la lana) y los tejedores no se encastillaron en un orden gremial. El obrador familiar constituyó la célula de la producción textil. Los artesanos tampoco se desvincularon de las actividades rurales. El tejedor Antoni Domingo vendió una mula, y el campesino Bertomeu Maçana vendió paños en Gorga para complementar sus ingresos y poder pagar sus deudas.

    Los negocios textiles enriquecieron a ciertos labradores, que supieron aprovechar su tiempo y sus recursos agropecuarios. Bertomeu Manyer combinó los negocios de diferente naturaleza. Acensó anualmente 31 sueldos a un terrateniente de Albaida por el cultivo de una zona abarrancada consagrada a la viticultura, y a la par el recién llegado Pedro d´Ortega le debió dinero. Las modestas sumas, en comparación con las de la economía de los grandes magnates, que se prestaron y se adeudaron ante la Corte del Justicia demostraron ser de enorme utilidad. En cierto modo cumplieron la misma función que los actuales ?microcréditos? en las economías de los países asiáticos en vías de desarrollo, alentando la iniciativa económica individual entre los grupos más modestos.
     
    Estos artesanos sobresalieron en la vida social contestana a partir de 1416. Hombres como el converso Jaume Pascual se convirtieron en sus deudores por piezas de paños. En ocasiones prestaron trigo a personas acuciadas como Antoni Pujaçons de Agres. Considerados a menudo ?senyors del drap?, no pocos tejedores terminaron por depender de una manera o de otra de ellos.

     Sin embargo, su posición social se vio amenazada por varias dificultades. Muchos también fueron agricultores, y la carga de los censos anuales, los tributos señoriales y reales, y las deudas mermaron su fortuna, aunque a veces semejante reto se pudo transformar en un estímulo. La viticultura los atrajo sobremanera. A veces no tuvieron más remedio que comprar los tejidos a otros artesanos, con los que se contrajeron penosas obligaciones. El acabado de ciertas piezas también los subordinó a los más acaudalados tintoreros, descollando los procedentes de la ciudad de Valencia. La tintorería del paño de lino fue un monopolio señorial arrendado por artesanos del tinte como Joan Serra, lo que no ayudó precisamente al despegue global de esta rama de la producción textil, tributando anualmente unos 90 sueldos a fines del XIV e inicios del XV No añadió tampoco facilidades la fragilidad económica de una clientela de extracción popular mayoritariamente, y la competencia de algunos mudéjares que no se limitaron a suministrar lino y de otros comerciantes-artesanos más ricos.

    También participaron los tintoreros de semejantes dificultades al compartir muchos de los rasgos de los ?perayres? a otra escala. El minifundismo del textil contestano mermó las posibilidades de contratación. Los modestos ?perayres? perdieron finalmente el control de muchos de sus negocios, lo que dificultó con el paso del tiempo el buen desarrollo de la industrialización futura.

    Continuará

    VÍCTOR MANUEL
    GALÁN TENDERO
    Fotos: Alicante Vivo




  • EMPIEZA LA RESTAURACIÓN DE LOS MURALES DE GASTÓN CASTELLÓ EN LA ANTIGUA ESTACIÓN DE AUTOBUSES - 11-05-2014

    Es la gran noticia para todos los alicantinos: la restauración de los míticos murales de Gastón Castelló de la Estación de Autobuses de la plaza de Séneca está comenzando ya. Recordemos que las obras del interior del edificio para adecuarlo a mercado delicatessen, restaurantes gourmet o lo que la final se vaya a hacer (nuestro Ayuntamiento apuesta por la hostelería masiva, invasiva y global) es competencia de la empresa que ha resultado adjudicataria de la explotación de los negocios y en esas obras se incluye la rehabilitación de los dos murales. 

    Como vemos en las fotos, se ha empezado por demoler los añadidos adosados a la fachada de los andenes y abrir huecos a la plaza para comunicar el gran vestíbulo con ella. Bueno, ya veremos como queda todo, espero que se haga con el cariño adecuado y el máximo respeto tanto con los murales como con el resto del edificio, aunque ésto ultimo lo veo un poco peliagudo porque la percepción histórica de nuestra memoria del gran espacio central es de diafanidad y por los renders, parece que se va a compartimentar. 

    De todas formas, recordemos que se ha recurrido la concesión según nos contaba el diario Información en ESTA NOTICIA donde además nos cuentan como va a ser todo. En fin, ja vorem...


    Mural provincia cortesía de Rubén Bodewig.



     De momento (supongo que a la espera de subcontratar los locales) 
    se han tapiado los huecos que antes ocupaban las taquillas 
    de las diferentes compañías de transportes.
     Foto del periodico El País.
     Foto del Diario Información
    Foto de plazaseneca.com
    En estas tres recreaciones que hay arriba, vemos como puede quedar el espacio del vestíbulo y la terraza anexa situada en el lugar donde se han derribado dos de las marquesinas (que harían su función de sombrilla, ahora tendrán que poner cutre-toldos).

    Mural ciudad, cortesía de Rubén Bodewig.
    Y para poner música a un post sobre un sitio donde dentro de unas semanas la gente se pondrá como Elkiko, nada mejor que este Menudo Menú...

    Publicado conjuntamente con el blog
    Alacantí de profit



  • LA ESCRITORA VILERA VICENTA SÁNCHEZ RAMIS - 06-05-2014

    En Alicante Vivo tenemos una deuda pendiente con la mujer alicantina. En varias ocasiones se nos ha advertido que se echan en falta más artículos referidos a mujeres de nuestra provincia que se hayan destacado en las artes y en la cultura en general. Es cierto que hemos hechos artículos genéricos sobre la mujer, otros sobre Solveig Nordstrom -a la que podemos considerar 100% alicantina- o a las primeras concejalas del Ayuntamiento alicantino, pero ya iba siendo hora de entrar en materia.

    Hoy queremos traer a estas páginas la biografía de la escritora vilera Vicenta Sánchez Ramis y usaremos para ello la información y los libros que nos ha facilitado su nieto Emilio, al que agradecemos su interés y pedimos disculpas por la tardanza en publicar este artículo. 

    Vicenta nace en Villajoyosa a finales de 1928, hija de dos comerciantes de nombres Francisco y Ángela. Mari Ángeles Boluda a modo de comentario en una de las obras de Vicenta dice de ella:

    "Es una vilera de pro. Profundamente enraizada con su pueblo. Conoce y disfruta con sus tradiciones y costumbres. Con las antiguas palabras valencianas, algunas a punto de desaparecer" 

    Vicenta nació en la calle de los Limones, una calle no exenta de anécdotas que ella misma nos cuenta:

    "Se llama el carrer Llimons porque en cierta ocasión se desconchó y cuarteó un pedazo de pared y debajo apareció una placa con el nombre de calle Doctor Liniones. A la gente le resultaba muy difícil pronunciar este nombre. De Liniones pasó a Limones, Llimons. Más tarde al morir D. Álvaro Esquerdo, en homenaje, le pusieron el nombre. De todas formas la gente continúa utilizando el popular nombre de carrer Llimons"

    "El tiempo que se fue" (2007) p.162


    Fue en la escuela cuando descubre su pasión por la literatura, de manos de la que fuera su maestra Matilde Bardisa. Quizá por esto nacería su interés por dedicarse a la enseñanza de jóvenes, aunque el negocio familiar de comestibles era de obligada atención.


    Su suegro, Blas Mayor Tonda "El tío Blai" (1882-1958) influyó decisivamente en Vicenta, que recopilaría en el libro "Blas Mayor Tonda. Antología de sus versos" sus poemas más destacados ilustrados con fotografías familiares y del pasado vilero.

    Vicenta contraería matrimonio con el hijo del tío Blai, Blas Mayor Climent, al que conoció en las fiestas de San Agustín de 1945. En 1957 la familia entera, compuesta por el matrimonio y sus dos hijos Blas (cómo no) y Paquito se trasladarían a vivir a Alicante donde con los años abrirían un Spar en la zona de la Cantera. Tras enviudar en 1978, entraría a trabajar al año siguiente como Auxiliar de Clínica en el hoy Centro Asistencial Doctor Esquerdo de Sant Joan d'Alacant (el Psiquiátrico de la Santa Faz) donde se jubilaría en 1993. Sería en Alicante donde sus hijos contraerían matrimonio y nacerían sus nietos.

    En el año 1983 contrae segundas nupcias con Luis Vinaches Cortés trasladándose a vivir de nuevo a Villajoyosa.

    Un denominador común en su obra literaria, tanto en verso como en prosa, es el amor hacia Villajoyosa. En su libro de poesías "Albores del alma" (2011), la historia vilera se entrecruza con sus poemas dedicados a su familia, personajes de la Vila y cómo no, historias y anécdotas del día a día de la localidad.



    Queremos dedicarle especial atención a su obra "El tiempo que se fue" (2007), una obra que, de nuevo en palabras de María Ángeles Boluda "es un sereno recorrido por la Vila de ayer. Sobre todo oficios, profesiones, industrias, especialidades...". El libro está estructurado en 18 capítulos en los que Vicenta nos cuenta las facetas marinera,agrícola e industrial de Villajoyosa. Desde los vecinos de su calle natal hasta los personajes ilustres del pueblo, como el Doctor Esquerdo pasando por aquellos personajes locales no de tanta fama pero sí muy recordados por los vileros.

    No podía faltar en una obra llena de recuerdos, un capítulo dedicado a las fiestas locales y a repasar la historia reciente del pueblo. Encontramos así la lista de Alcaldes, Curas y Guardias Municipales del buena parte del siglo XX.

    Es en definitiva una obra entrañable que mezcla la historia más cercana de la Vila con los recuerdos de la infancia de la autora. Esa historia y esos recuerdos que complementan la Historia oficial de una localidad.


    En el año 2011, Vicenta Sánchez edita ella misma su última obra hasta el momento, "Albores del Alma". En este libro hallamos una recopilación de poemas, tanto en castellano como en valenciano, dedicados a personajes locales y nacionales. A su familia y a pueblos y ciudades de la Comunidad Valenciana, especialmente de la provincia de Alicante. Deja para el final el capítulo dedicado a los poemas de la Guerra Civil, terminando el mismo con una poesía dedicada a las elecciones, como feliz colofón a esa triste etapa de la historia de España que le tocó vivir.

    Esperamos poder traeros nuevas entregas sobre mujeres de nuestra provincia. Lo tomamos como un compromiso personal.


    ALFREDO CAMPELLO