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  • EL ABSOLUTISMO INVIABLE, ALICANTE EN 1825 (PARTE 2) - 21-03-2014



    El temor al control de los prohombres.

    El Fernando VII de la Década Ominosa no confió en los poderosos locales, demasiado independientes de las directrices gubernamentales pese a sus inclinaciones tradicionalistas. No se mostraron complacientes a la hora de aplicar nuevos impuestos municipales, pendientes de no perder el ascendiente sobre sus vecinos. Por añadidura no pocos eran sospechosos de liberalismo, ansiosos de rentabilizar su patrimonio. Don Rafael Viravens, cronista de inclinaciones liberales moderadas, apuntó la persecución de algunos prohombres alicantinos por el Gobernador militar Iriberry.

    Las Reales Chancillerías y las Audiencias se entrometieron en la designación de los munícipes de aquellos ayuntamientos que podían renovar anualmente sus oficios, caso de Requena. En Alicante la derogación del concejo constitucional dio paso a la restauración del ayuntamiento real y perpetuo, que fue obligado a duplicar todos sus documentos para mayor seguridad. Ante el temor a levantamientos de signo liberal e incluso ultrarrealistas, la Real Audiencia de Valencia exigió a Iriberri que extremara las prevenciones y las comunicaciones el 29 de julio. El concejo alicantino, como otros, quedó reducido a la triste condición de registrador de las órdenes reales emanadas de su burocracia togada.

    La influencia de los poderosos locales quedaba muy diluída en el entramado de las Juntas Protectoras y de las Comisiones de los Voluntarios. En las huestes o milicias municipales de los siglos XIII al XVII el mando había correspondido a los prohombres locales, que en Alicante tenían que acreditar la posesión efectiva de un corcel de guerra si querían acceder a los más encumbrados oficios como el de Justicia. La Guerra de la Independencia y las luchas de la Milicia Nacional del Trienio Liberal renovaron su experiencia combativa, y los Voluntarios inicialmente no cerraron tal puerta. El 26 de octubre se propuso como Capitán Comandante a Francisco Puigmoltó, de renombrado linaje alicantino, como Sargento 1º. a Luis Barroso, y como Subteniente a Juan Benítez Camacho. Sin embargo, el rey rechazó el 14 de noviembre el nombramiento de don Francisco de Paula Soler, regidor decano, como 2º. Comandante del Batallón. No se quiso alentar un punto de autoridad militar y municipal alternativa al del Gobernador Iriberry. 

    A veces el compromiso se antojó pesado, con demasiados intereses cruzados. El 11 de noviembre Agustín Pastor logró zafarse del ofrecimiento municipal como Teniente de la 5ª. Compañía de Fusileros aduciendo su admisión en el 1er. Escuadrón de las Guardias Reales. Otros caminos se mostraban más seductores a la hora de promocionar.

    ¿Riesgos de infiltración liberal?

    En teoría ningún sospechoso de liberalismo podía ingresar en las filas de los Voluntarios, abiertos a todos los leales al rey absoluto de los 18 a los 50 años. Curiosamente en Alicante sólo se admitieron a los mayores de 30, los nacidos antes de 1795 y que hicieran armas todavía bajo los principios tradicionales contra Napoleón. Un voluntario como Salvador Martínez recibió el primero de noviembre la licencia del Gobernador por inutilidad absoluta. Los mozos, más vigorosos para tales menesteres, fueron descartados por el miedo a su exposición a las ideas liberales.

    A veces la opinión política nada tenía que ver con cuestiones generacionales (o de pertenencia social), sino con otras no menos persuasivas. No hace tantos años nuestro admirado Pere Anguera, que Dios tenga en la Gloria, planteó con cierta sorpresa de algunos que no pocos de los combatientes carlistas de las tierras catalanas y valencianas en 1833-41 lucharon por razones pecuniarias, obligados por la más extrema de las necesidades, la del hambre. En el Alicante de 1825 la miseria de las clases populares era un triste hecho, y formar parte de los Voluntarios podía aportar unos ingresos nada menospreciables. José Cepeda Adán rescató la solicitud de ingreso del joven Larra en los Voluntarios por razones descarnadas de paga. En suma, no resulta nada extraño que se quisiera evitar en octubre la infiltración de antiguos milicianos nacionales, algo que no siempre se consiguió. 

     Los roces con los poderosos.

     El despliegue de los Voluntarios no tuvo parangón en los sistemas de control policial del absolutismo del siglo XVIII. Las huestes concejiles de raigambre medieval habían pasado a la Historia, y en los municipios castellanos un reducido cuerpo de guardias, de nombres distintos, era escogido anualmente. En el reino de Valencia el acuartelamiento de tropas bajo el régimen de los capitanes generales tampoco resolvía satisfactoriamente el problema del orden público.

    En cierto modo la movilización de los Voluntarios quiso contrarrestar la de la Milicia de los liberales, especialmente activa durante el Trienio de 1820-23. Se nutrieron las filas de los Voluntarios de hombres de condición media y modesta, no siempre cómodos para los prohombres locales. En Alicante no protagonizaron una insurrección contra las autoridades como en Requena en mayo de 1824, pero sí crearon problemas sensibles.

    El de su mantenimiento astilló el apoyo de personas acaudaladas al absolutismo. Al hombre de negocios de Alcoy José Guijarro y Aracil se le exigió el 24 de abril desde Alicante lo que debía por el vestuario de los Voluntarios. Su cuñado y socio Manuel Gisbert se había ausentado, dificultando el problema, y el 28 de mayo se quejó por carta del trato recibido. Recordó los préstamos de dinero hechos a la causa del rey en los momentos más complicados, pese a los riesgos de faltar a la palabra con sus corresponsales mercantiles. Don José subió el tono: se consideró ofendido y engañado al carecer de valor las garantías personales que se le ofrecieron. Paladinamente dijo no querer acudir a medios no amistosos. La escasa efectividad de las reclamaciones y de los tribunales de lo contencioso-administrativo era más que evidente en 1825, pero el malestar destilado por hombres como él germinaría en 1833, cuando a la muerte de Fernando VII muchos prohombres apostarían por el liberalismo moderado postergando al absolutismo.

    La prolongación de los males de la postguerra.

    Al final el absolutismo fernandino no pudo prescindir del apoyo, por mínimo que fuere, de las unidades regladas del Ejército, con tendencia a la reducción por los problemas económicos y políticos apuntados.

     Alicante en el siglo XVIII

    Los alojamientos ocasionaron una vez más espinosos problemas. La carencia de los oportunos cuarteles de guarnición impuso el hospedaje de oficiales y tropa en las casas del vecindario. La disciplina militar se resintió de la dispersión de los soldados y de sus responsables por el casco urbano al anularse la cohesión de hábitos del régimen cuartelario castrense. El comandante de ingenieros inspeccionó los cuarteles y los principales edificios públicos alicantinos para solventar tal problema.

    Por otra parte, los oficiales estaban exentos de pagar las odiadas contribuciones indirectas sobre los productos de consumo gracias al Fuero Militar. Cuando compraban una mercancía gravada, tenían derecho a la compensación del impuesto o refacción, práctica muy propia de las sociedades del Antiguo Régimen que también benefició a grupos como los del clero. Este ejemplo era fatal en tiempos de evasión fiscal e insolvencia presupuestaria. El 20 de enero el ayuntamiento solicitó sin éxito la exención de los alojamientos de oficiales a cambio de aprobar las detestadas refacciones. En vano pidió el 25 de noviembre el cese de los alojamientos perpetuos.

    Los militares esgrimieron a su favor disposiciones que se remontaban hasta 1775. Alojamientos y refacciones prolongaron los problemas que ya atormentaron a los alicantinos desde 1808, los de un vecindario castigado y empobrecido carente de buenas infraestructuras sanitarias y habitacionales.

     El miedo a la subversión.

    En semejantes circunstancias este absolutismo se mantuvo más por la inercia que por su vigor, y más por el temor a una reacción más radical que por ilusión. Los liberales más tibios temieron el ultrarrealismo y los absolutistas más morigerados a la exaltación liberal.

    En el verano de 1825 el periplo del ultrarrealista Bessières fracasó, y el 6 de septiembre el ayuntamiento alicantino hizo votos de fidelidad a un monarca tildado de traidor por todos aquellos que deseaban un régimen más represivo y el restablecimiento de la Inquisición. Iriberry coartó todo movimiento ultra en la ciudad. Al año siguiente actuó contra la intentona liberal de los hermanos Bazán, desembarcados en Guardamar. La actuación del batallón alicantino de los Voluntarios fue objeto de controversia, tanto por su modesta disposición como por la pretensión de las autoridades de Orihuela de atribuirse ante el rey todo el éxito de la acción. Fueron días vividos con un miedo muy cercano a la paranoia.

    Los fracasos del absolutismo.

     El Alicante de 1825 nos muestra el fracaso del absolutismo como alternativa viable desde distintos puntos de vista. La autoridad marcial unipersonal no mejoró la vida de los alicantinos, objeto de dura represión. La recuperación del sistema oligárquico municipal privó a la ciudad de la necesaria cooperación ciudadana. Tampoco se granjeó el absolutismo las simpatías y los consensos necesarios dentro de su bloque de partidarios. La formación del Batallón de Voluntarios sólo mostró las fragilidades de un sistema por el que pocos alicantinos llorarían en 1833.

    VÍCTOR MANUEL
    GALÁN TENDERO
    Fotos: Alicante Vivo

    Fuentes y bibliografía.

    ARCHIVO MUNICIPAL DE ALICANTE.
                -Armario 9. Libros 115-117.
                -Legajo 1911-19-8/011/0.
                -Legajo 1911-19-16/0.

    ANGUERA, Pere, Déu, Rei i Fam: el primer carlisme a Catalunya, Abadia de Montserrat, 1995.

    CEPEDA, José, Madrid de villa a corte: un paseo sentimental por su historia, Madrid, 2001.

    FONTANA, Josep, De en medio del tiempo. La segunda restauración española, 1823-34, Barcelona, 2006.

    JOVER, Nicasio Camilo, Reseña histórica de la ciudad de Alicante, Alicante. Edición de 1978.

    VIRAVENS, Rafael, Crónica de Alicante, Alicante, 1876.


  • EL ABSOLUTISMO INVIABLE, ALICANTE EN 1825 (PARTE 1) - 10-03-2014


    El nuevo absolutismo de Fernando VII.

    En 1823, tras distintos intentos, Fernando VII fue reintegrado en sus poderes absolutos con la ayuda de la Francia de Luis XVIII, una monarquía autoritaria que no había prescindido de cámaras consultivas, cierta representación de los prohombres locales y de la venta de bienes eclesiásticos llevada a cabo por los gobiernos revolucionarios. La contrarrevolución española superó en radicalidad al neoabsolutismo de la Europa de la Restauración. Muchos eclesiásticos azuzaron una implacable persecución de los liberales, y las propias tropas francesas temieron una reacción popular cuando intentaron otorgar a los vencidos un trato más humano.

     Fernando VII

    Alicante, uno de los últimos baluartes liberales en España, presenció la entrada de las unidades francesas del vizconde de Bonnemains el 12 de noviembre de 1823. Se anunció clemencia siempre y cuando se respetaran los términos de la capitulación. Sin embargo, el ambiente se endureció a partir del 5 de diciembre con la asunción del Gobierno militar por el brigadier Pedro Fermín Iriberry.

    La Década Ominosa (1823-33) en Alicante aún no está del todo bien estudiada, pese a las vívidas páginas que le dedicaran nuestros cronistas Nicasio Camilo Jover y Rafael Viravens, dignas de ser consideradas como punto de partida. En este artículo nos centramos en un año de aquella aciaga década, el de 1825, en el que la puesta en marcha del batallón local de los Voluntarios Realistas hizo más que patentes los chirridos de un sistema con muy poco recorrido por delante.

    Los poderes y la personalidad del gobernador militar.

    El brigadier Pedro Fermín de Iriberry, con experiencia en las tierras de Orihuela y Alicante, fue un hombre tan determinado como implacable en el cumplimiento de su deber. Pocos gobernadores militares del Alicante de 1709 a 1833 acreditaron sus mismos bríos. No vaciló en arremeter contra la autoridad municipal ante la presentación de honores militares a la Santa Faz, sacada en procesión para aplacar la dura sequía del invierno de 1824-25. Persiguió con denuedo a los liberales locales e impuso un severísimo régimen disciplinario a la bulliciosa ciudad de Alicante, cuyos oficios religiosos se vieron más concurridos de lo normal ante la presión del temido Iriberry. Mientras Nicasio Camilo Jover se muestra más crítico con él, rememorando sus tristes redadas en días de esparcimiento campestre, Rafael Viravens le reconoció el mérito de haberse atenido a la ley vigente. 

    Subordinado directamente al Capitán General del reino de Valencia, el controvertido Luis Alejandro de Bassecourt, el Gobernador Militar de Alicante concentró grandes poderes más allá de lo castrense. Los ayuntamientos poco decidían sin su asenso, como antes de 1808. El alcalde mayor tenía que resignarse a su dominación. Era subdelegado de rentas y subinspector de los Voluntarios Realistas, controlando estrechamente los fondos y la disciplina en nuestra ciudad de estas unidades, que nunca se atrevieron aquí a desafiar la autoridad pública como en otros pagos de las Españas.

    Los Voluntarios Realistas.

    El liberalismo había concitado las simpatías de numerosos militares, asqueados por sus condiciones profesionales bajo el absolutismo entre 1815 y 1820. Rafael Riego se erigió en icono del cambio político en una España contemplada con alarma por las potencias absolutistas europeas, capaz de alentar una nueva oleada revolucionaria en el continente. Muchos militares se batieron en 1823 contra los Cien mil hijos de San Luis, auxiliados por las partidas del Ejército de la Fe, compuestas de hombres de variopinta condición social afines al absolutismo.

    Reintegrado en sus poderes absolutos, Fernando VII no confió en el despliegue de unas fuerzas armadas copiosas, atento a la carencia de medios económicos. Las tropas francesas de guarnición resultaban caras y a veces exigían un trato más clemente hacia los liberales, apartado de la más fanática persecución de ciertos clérigos exaltados, pues se temía que los excesos represivos condujeran a un estallido de cólera revolucionaria susceptible de desequilibrar España y Europa.

    La creación de unidades paramilitares, herederas del Ejército de la Fe, podían sacar a los absolutistas fernandinos de semejante embrollo. Los Voluntarios Realistas, integrados por hombres de fidelidad acreditada, mantendrían el orden absolutista y evitarían el retorno de los liberales. A través del Reglamento de 1824 se pasó de la partida guerrillera a los batallones bajo supervisión gubernamental. En la ciudad de Alicante, al igual que en otras localidades, se formó una Comisión de los Voluntarios encargada de su equipamiento y sustento. La componía el cura párroco más antiguo, el síndico procurador, el comandante de los Voluntarios y la máxima autoridad militar local, representando el equilibrio de fuerzas del régimen. 

    Las dificultades de equipamiento de los Voluntarios.

    Las agotadas arcas de la Monarquía española, en especial después de la pérdida de muchos ingresos de las Indias, eran incapaces de sufragar el mantenimiento, vestuario y armamento de los Voluntarios. Los gabinetes absolutistas pasaron la factura a las haciendas municipales, fundamentadas en los bienes de propios y arbitrios, a la sazón también considerablemente extenuados tras el vendaval de la Guerra de la Independencia.

    Como se carecía de los oportunos fondos se impusieron tributos locales sobre las transacciones y el consumo de todo tipo de productos. La contribución forzosa de 20.000 reales de 1824 fue insuficiente, y en mayo se autorizó el cobro de 2 maravedíes por cada libra de carne, 4 por cada libra de carne porcina fresca y 4 cuartos por cada cántaro de vino, exacciones que a primera vista no parecen muy excesivas mas al recaer con mayor fuerza sobre los grupos más populares en un tiempo de adversidades sí resultaban lesivas. El 1 de junio los recaudadores de la comercial Puerta de San Francisco y los del fielato de la Puerta de la Reina tuvieron que responder de semejantes cobros ante el gobernador subdelegado de rentas del partido de Alicante.

    La medida no se impuso con facilidad, al contrario, pues levantó gran controversia. Se perturbaría a los comerciantes y a los consumidores, dañando la economía. Los introductores de géneros podían burlar la imposición haciendo uso de las distintas puertas de la ciudad. El fraude ocasionaría más litigios que beneficios. Los empleados encargados de ejecutar la medida quizá no se conducirían con el debido celo al no poder ser separados a priori de sus destinos.

    Ciertamente este género de alternativas fiscales no solucionaba nada, y más perjudicaba que otra cosa. Sin embargo, al no quererse realizar una reforma tributaria en profundidad se acudió una vez más a estos expedientes de dudosa utilidad, incurriendo de nuevo en el círculo vicioso del bajo rendimiento de los impuestos, fraude y perjuicio de la economía. De septiembre a diciembre de 1825 se porfió por gravar la arroba de cacao y azúcar en 24 maravedíes, algo muy poco alentador para el comercio ultramarino de Alicante.

     Alzar un batallón.

    Evidentemente más sencillo era proponer que cumplir. El Batallón de Voluntarios Realistas de Alicante, que no excedería de mil hombres, dispondría de efectivos de infantería y de caballería, necesarios los segundos en las tareas de persecución del bandidaje y de la insurgencia de forma rápida. El control de los caminos en la España coetánea dejaba mucho que desear, las tierras alicantinas se prestaban al contrabando, y los movimientos de no pocos liberales inquietaban a las autoridades absolutistas: el paradero exacto del representante del partido alicantino en la derogada Diputación Provincial, don Joaquín Avarques, fue motivo de seria preocupación al ser liberado bajo fianza tras su reclusión en las Torres de Quart y en la Ciudadela de Valencia.

    Si el reclutamiento de varones aptos fue amargo en Alicante, la provisión de armas resultó un calvario. El Comisario de guerra de artillería del II Departamento pasó factura al quebrantado ayuntamiento por las armas recibidas de las Reales Fábricas y Almacenes de Artillería. Del 16 de julio al 8 de octubre de 1824 se habían librado 55 fusiles de fabricación inglesa, 19 de factura española, 6 de francesa, 26 bayonetas españolas, 20 inglesas, 3 francesas, cartuchos por valor de 500 reales y otros elementos complementarios. Muchas de las piezas eran supervivientes de la pasada Guerra de la Independencia, lo que no evitó que la factura completa ascendiera a 6.167 reales difíciles de pagar. La situación era generalizable al resto de las fuerzas españolas. Todavía en 1849 el general Prim denunciaría la mezcolanza de fusiles ingleses, franceses y españoles con llaves de chispa anacrónicas en los regimientos de infantería de Isabel II.

     El paño para los uniformes tampoco resultó barato. Conseguido al principio por fiado de los fabricantes de Alcoy y Cocentaina, su montante ascendió finalmente a 14.395 reales, que no pudieron ser satisfechos por los cortos haberes de los arbitrios municipales. En el fondo se plantearon los mismos problemas logísticos y de movilización de la guerra contra las fuerzas napoleónicas, cuando demasiadas unidades del ejército español adolecieron de calzado y munición, llegando a ser la carencia de monturas angustiosa.   

    Continuará

    VÍCTOR MANUEL
    GALÁN TENDERO
    Fotos: Alicante Vivo


  • EL DESAPARECIDO LIENZO DE JOSÉ APARICIO: RESCATE DE CAUTIVOS EN TIEMPOS DE CARLOS III - 17-03-2014

    El día 8 de junio de 1932, aparecía en las páginas 1 y 2 del Diario El Luchador de Alicante, un artículo firmado por el marchante y crítico de arte, colaborador de este y otros medios escritos, Juan de Rojas y Puig, titulado «Un rescate de cautivos». El día 10 del mismo mes, idéntico escrito quedaba reproducido en la página 1 del también alicantino Diario El Día. Versaba sobre un lienzo al óleo que llevaba un tiempo desaparecido, del célebre pintor alicantino José Aparicio e Inglada, cuyo título exacto es Rescate de cautivos en tiempos de Carlos III, y que obvio es decir que hace referencia a los tabarquinos cautivos en Argel, redimidos por orden del citado monarca para poblar nuestra Isla Plana en el último tercio del siglo XVIII.

    Veamos primero el contenido del artículo de Juan de Rojas, y más tarde conoceremos en profundidad a José Aparicio, su obra y probable paradero de la misma.

    Un rescate de cautivos

    Diario El Día, página 1
    del 10 de junio de 1932
    (Biblioteca Nacional de España)
    Uno de los cuadros más célebres del pintor alicantino José Aparicio Inglada, es el que lleva por título el mismo que encabeza estas líneas: fue pintado en Roma en el año 1813 y adquirido por S. M. Fernando VII, pasó luego al Museo del Prado y más tarde al de Arte Moderno, ignorándose en la actualidad su paradero; es de un mérito indiscutible para los alicantinos por evocar un hecho del reinado de Carlos III íntimamente ligado a la historia de Alicante.

    El citado monarca había dispuesto el rescate de los pobladores de Tabarca [correcto: Tabarka], pequeña isla de origen fenicio a unos 300 metros de la costa del continente africano, frente a la frontera argelina (pertenece en la actualidad al estado de Túnez bajo el protectorado francés), cuyos habitantes de origen genovés, dedicados a la pesca del coral, después de haber estado bajo la protección de España hasta el año 1738, pasaron al dominio del Bey de Túnez, cayendo posteriormente en poder de los argelinos que los redujeron a la esclavitud, obligándoles a rudos trabajos y recluyéndolos en lóbregas mazmorras.

    Intervinieron en el rescate los Padres Trinitarios, que a la sazón tenían hospitales establecidos en Argel y Túnez, y los Padres de la Orden de la Merced o Mercedarios, llamados vulgarmente Mercenarios, establecidos en Alicante desde el año 1702 en el barrio de San Blas, junto a las vertientes del barranco del Negre; estas órdenes religiosas se dedicaban principalmente a la redención de cautivos, y llamaban Padre Redentor al religioso designado para hacer el rescate.

    El día 8 de diciembre de 1768, fiesta de la Purísima Concepción, quedaron redimidos los cautivos en Argel, según se había convenido, y el 19 de marzo de 1769 arribaron a este puerto, uniéndose a los que anteriormente desembarcaron en Cartagena y llegaron a esta ciudad conducidos por el Padre Redentor Fray Juan de la Virgen. Siendo insuficiente el local reducido de los Mercenarios, don Guillermo de Baillencourt, gobernador político y militar de esta ciudad, dispuso lo necesario para que fuesen alojados en el Colegio de los Padres Jesuítas (edificio últimamente ocupado por las Religiosas de la Sangre de Cristo hasta el 11 de mayo del pasado año 1931), deshabitado desde la madrugada del 3 de abril de 1767, en que se dio cumplimiento en Alicante a la Pragmática Real Sanción de Carlos III, expulsándoles de sus dominios.


    La isla inhabitada de Santa Pola, distante 4,500 kilómetros del cabo del mismo nombre y 9 millas de esta capital, la antigua Plumbaria tal vez mencionada por Estrabón según Madoz, o la antigua Planesia citada por Figueras Pacheco, servía por entonces de guarida a los moriscos que pirateaban por estas costas, siendo un peligro para las embarcaciones y una amenaza constante para los pueblos y caseríos circunvecinos; por otro lado la próxima llegada de los tabarquinos redimidos a esta ciudad, sin saber cómo aprovechar sus actividades, fueron motivos suficientes que indujeron al conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla, a manifestar al monarca la conveniencia de construir viviendas en la isla, enviando a los rescatados para colonizarla, y Carlos III, sin retardar su decisión, ordena por conducto de su primer ministro las disposiciones necesarias, nombrando comisionado para las Reales Obras de la Isla Plana de San Pablo, que así se llamaba entonces, al propio gobernador conde de Baillencourt, y director de las mismas al ingeniero don Fernández de Méndez [error, es Fernando Méndez de Ras].

    El 21 de febrero de 1769, el conde de Aranda trasmite al gobernador de Alicante una orden de S. M. para que, verificado el arribo a este puerto de los tabarquinos, se formase un libro en folio en el que con toda distinción de nombres, apellidos, edades y estado, se extendiese una puntual matrícula de las personas de ambos sexos de que constaren cada familia, previniendo con toda claridad su ejecución, a fin de que en tiempo pudiere saberse el número de familias que fuesen admitidas para la población de la mencionada colonia, incluyendo al cura párroco y al gobernador de Tabarca
    [Tabarka] que, formando parte de los cautivos, también habían sido redimidos, y que a tiempo dicho libro se colocare en el archivo de la nueva población, quedando una copia autorizada en el Ayuntamiento de esta ciudad, dando cuenta de su cumplimiento. El 7 de diciembre de 1769 fue firmado por Baillencourt original y copia de la puntual Matrícula de los Tabarquinos, y se encuentran depositados respectivamente en el Archivo Parroquial de la Isla y en el Archivo Municipal de Alicante (sala 1.ª, en una vitrina situada en el centro de la sala).

    Los tabarquinos permanecieron en Alicante hasta el mes de abril de 1770, que pasaron a ocupar la isla que, desde entonces, denominaron Nueva Tabarca.

    Aparicio traslada al lienzo el preciso momento en que se realiza el rescate: en primer término a la izquierda, sentado y apoyado sobre sillares de cantería, un cautivo en actitud meditabunda sostiene sobre sus muslos una niña pubescente completamente desfallecida, en segundo término otro cautivo, sentado en el suelo sobre brozas en la misma actitud, sujetos por cadenas, ajenos a la escena que se desarrolla en el resto del cuadro. Por diversos términos de la derecha, en tropel, se dirigen otros cautivos en actitudes diversas por entre soldados argelinos en busca de su libertad hacia la escalera, en cuyo primer tramo, situado en el centro del cuadro, un mozo corpulento conduce a un ciego y venerable anciano que, en plano inferior, se apoya sobre su nietecita; en el rellano, varios padres Trinitarios y Mercedarios entregan a los argelinos las estipulaciones del rescate, mientras otro religioso dirige la palabra a los cautivos; al fondo, un arco de medio punto con gruesos barrotes de hierro, por los que asoman irredentos, separa otra estancia oscura iluminada con hachones.

    Deseoso de averiguar el paradero de este cuadro, que conozco por un grabado al aguafuerte del mismo Aparicio que conservo en mi colección, en el pasado mes de abril, por conducta particular, me dirigí al Museo de Arte Moderno, manifestándome que efectivamente estuvo allí depositado pero, debido a lo mal que se llevaban anteriormente los registros, no pueden decirme el lugar donde en la actualidad se encuentra, ya que para eso habría que hacer un registro por lodos los museos provinciales.

    En este museo provincial existen un cuadro en depósito titulado «La Promesa», obra del fallecido pintor asturiano Ventura Álvarez Sala, nacido en Gijón en 1871; sus paisanos, interesadísimos en recoger las obras de sus pintores, han hecho gestiones hasta averiguar su paradero y, con fecha 28 de mayo último, la Dirección del Museo Nacional de Arte Moderno remite un oficio al señor presidente de esta Excelentísima Diputación, rogando se den las órdenes oportunas para que, en el más breve plazo posible, se envíe a dicho centro el referido cuadro por serle necesario disponer de él.

    ¿No habría manera de que nosotros pudiésemos conseguir del citado Museo Nacional, se averiguase si en los sótanos del mismo o en algún museo provincial se encuentra «Un rescate de cautivos», poniendo por nuestra parte el mismo celo desplegado por los asturianos, hasta conseguir rescatar el cuadro de Aparicio?

    Juan de Rojas Puig

    Alicante 7 de Junio de 1932


    José Aparicio e Inglada (¿Autorretrato?)
    Museo de la Fundación Lázaro Galdiano, 1820

    José Aparicio e Inglada
    (Alicante, 1770-Madrid, 1838)

    El pintor alicantino José Aparicio es uno de los exponentes de la pintura neoclásica española. Comenzó su formación artística en el taller que los Espinosa tenían en Alicante, y posteriormente estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y en la de San Fernando de Madrid. En 1796 obtuvo el primer premio en clase de pintura por el cuadro titulado Godoy presentando la paz a Carlos IV, que le valió una pensión de 12.000 rea­les de vellón para continuar sus estudios en París, ciudad en la que permaneció entre 1798 y 1807, donde frecuentó el estudio de Jacques-Louis David.

    En 1806 expuso en el Museo Napoleón el cuadro titulado La fiebre amarilla de Valencia con gran éxito, lienzo por el que fue premiado con medalla de oro, y al año siguiente marchó a Roma, donde tuvo que permanecer hasta 1814 a causa de la invasión napoleónica. En la Ciudad Eterna pintó el cuadro El rescate de cautivos en tiempos de Carlos III, que le valió el ingreso como académico de mérito en la Academia de San Lucas.

    A su regreso a España, fue nombrado pintor de cámara de Fernando VII y académico de mérito, y más tarde director de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se convirtió en un artista muy célebre en su momento a causa de los temas patrióticos relacionados con la Guerra de la Independencia; un claro ejemplo es El hambre de Madrid, de 1818, que evoca, muy de cerca, el cuadro El conde Ugolino y sus hijos del pintor Henry Fuseli, pintado en 1806 y difundido a través de grabados. Sus obras fueron destinadas a centros oficiales y casas nobles debido a su temática.

    Sin duda la más famosa pintura de este artista fue El desembarco de Fernando VII en la isla de León, de 1827, que se perdió en el incendio del Tribunal Supremo de 1915, y de la que solo se conserva un boceto en el Museo Romántico de Madrid. Diez años antes de su muerte, Aparicio fue nombrado académico de mérito de la Academia de San Carlos de Valencia.


    El rescate de cautivos en tiempos de Carlos III, de José Aparicio, 1813
    (¿Museo Nacional del Prado?)

    El rescate de cautivos en tiempos de Carlos III

    Este lienzo, que tenía unas medidas de 435 x 638 cm, perteneció al Museo del Prado, donde figuraba expuesto, conservándose testimonios fotográficos que permiten conocer su composición. Tanto esta última circunstancia como la existencia de un grabado de Bartolomeo Pinelli (1781-1835), del que se conservan sendos ejemplares en la Biblioteca Nacional y en el Museo Municipal de Madrid, que reproduce el cuadro, permiten identificar la obra adquirida como boceto, con significativas variantes, del original perdido.

    Es un cuadro relevante en el conjunto de la producción de Aparicio, que trabajó en él en Roma durante años, terminándolo en 1813. El pintor lo expuso al año siguiente en la Iglesia de Santa Maria della Rotonda en el Panteón, con gran éxito, pues le mereció la nominación de Académico de San Lucas. Posteriormente lo ofreció a Fernando VII, que lo aceptó, llevándolo probablemente en 1815 a España, donde pasó a las Colecciones Reales y fue expuesto en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. En ese mismo año, el artista añadió la figura de un fraile trinitario calzado, orden que también participó en el rescate junto a los trinitarios descalzos y a los mercedarios. Más tarde pasó al Museo Real de Pinturas, y se trasladó a finales del siglo XIX al Museo de Arte Moderno, consignándose en sus catálogos de 1899 y 1900. Y, misteriosamente, desapareció.

    El cuadro recordaba el rescate, en 1768, de un amplio número de cautivos en Argel, por orden de Carlos III. Con la representación de aquel hecho, ocurrido casi medio siglo antes, José Aparicio servía a la restauración de la monarquía borbónica, a la que había sido fiel hasta el extremo de haber sufrido cautiverio, como otros pintores españoles, en Roma, por haberse negado a jurar fidelidad a José Bonaparte, y también defendía el prestigio del estamento religioso, en contra de la conducta observada por Napoleón en Roma.

    Según la Memoria de Actividades de Javier Barón Thaidigsmann (Museo Nacional del Prado, 2006, p. 70-72), el boceto muestra, perfectamente conseguido en tonalidad ocre y gris casi monocroma, el efecto general de las masas de figuras en la composición, acentuando su franja central mediante la iluminación que viene de la izquierda, por donde penetran a la mazmorra los frailes, uno de los cuales entrega el rescate. En el grupo de cautivos de la derecha, la condición de las figuras, una madre que da el pecho a su hijo y un anciano sostenido por dos jóvenes, acentúa el dramatismo de la escena. La emoción que suscita la redención se plasma sobre todo en el sentido de avance del grupo central, que se resuelve con un sentido triunfal en la figura del joven situado más hacia el centro. Su actitud (que Aparicio modificó, haciéndola más sosegada, en el cuadro definitivo) evoca la del Laocoonte, cuyo brazo derecho se había restaurado según una composición similar, diferente a la que hoy tiene.

    Esta inspiración en la antigüedad clásica, que el pintor estudió directamente durante su amplia estancia en Roma, en obras como Sócrates enseñando (Musée Goya, Castres), con cuya cabeza guarda relación la del anciano, aparece también en alguna medida en otros desnudos de esta obra. Los situados en primer término, en penumbra, tratados como si fueran relieves, acentúan el dramatismo de la escena por su actitud de abandono, en contraste con la agitación de la multitud del último término, tras las rejas. En él, la figura que mira de frente, revela la inspiración de Aparicio en la pintura neoclásica francesa. Su mirada fija aparece también en algunas figuras masculinas de El hambre en Madrid (Museo Nacional del Prado, P03924) y es representativa de la desesperación, evocando, como se ha comentado desde 1814, el personaje de Ugolino de La Divina Comedia.

    Pero, ¿dónde se encuentra realmente Rescate de cautivos en tiempos de Carlos III? Pues, según la ficha que aparece de esta obra en la Galería Online del Museo Nacional del Prado, estaría, no expuesta, en la propia pinacoteca desde 2006:

    Num. de catálogo: P07944
    Autor: Aparicio e Inglada, José
    Título: Rescate de cautivos en tiempos de Carlos III
    Cronología: Antes de 1813
    Técnica: Óleo
    Soporte: Lienzo
    Medidas: 56 cm x 73 cm
    Escuela: Española
    Tema: Historia
    Expuesto: No
    Procedencia: Adquirido por el Museo del Prado, 2006

    (Artículo original del blog "La Foguera de Tabarca")



  • LA LÁPIDA FUNDACIONAL DEL BARRIO DE BENALÚA - 19-02-2014

    Cuando se fundó oficialmente el Barrio de Benalúa en Alicante, a las seis de la tarde del 7 de Julio de 1884, se colocó una placa conmemorativa en la zanja medianera de las casas 14 y 16 de Pérez Medina. Tras haberse reconocido las excavaciones por los facultativos señores Guardiola, Miró, Pardo y Foglietti, el señor Dr. José Soler, como presidente de la sociedad fundadora del barrio de Benalúa, "Los Diez Amigos", colocó la primera piedra depositando debajo de ella una moneda de cobre del sistema centesimal, que había sido adoptado recientemente. La lápida fundacional, también llamada popularmente la "placa de la placeta", permaneció en esa ubicación hasta el 11 de mayo de 1936, fecha en la que fue arrancada; no se supo nada de esta placa hasta que Rafael Establier decidió ponerse a escribir, cuarenta años más tarde, un libro capital de la bibliografía benaluense.

    Lápida fundacional original de la placeta
    Imagen: Rafael Establier, Añoranzas y recuerdos benaluenses. 
    "Como te he dicho, nací en Benalúa, en la calle de Pérez Medina nº 13, y delante de mi casa, entre las casas numeros 14 y 16, existía en la pared, una lápida fundacional de mármol blanco, en la que se narrabam los hechos y nombres de los "Diez Amigos" y entre estos nombres, el del Doctor Soler, tu antepasado. Me han dicho, que al construir nuevas casas, sobre los solares que ocupaban las antiguas casas 14 y 16 esta lápida fue quitada o destruida. ¿No podrías averiguar por el Cronista de la Ciudad, o por cualquier otro conducto, la redacción completa o lo que decía esta lápida?
    Este mármol era grandísimo, y según calculo yo, a ojo, era de unos dos metros de alto por un metro de ancho y estaba sujeto por cuatro clavos de cabeza de cobre.
    Me interesan grandemente estos datos, y tu colaboración será muy agradecida"


    Ésta es la carta que Rafael Establier envió al Ex-batlle d'Alacant i boticari del carrer major Agatángelo Soler Llorca en los primeros años 70. Don Rafael sólo buscaba la información sobre el texto de la placa para lo que después fue su libro de 1976 Añoranzas y recuerdos benaluenses, ya que daba por perdida cualquier posibilidad de volver a verla, pero sabiamente instaba a un descendiente directo de uno de los Diez Amigos a que averiguara el texto en el que aparecía el nombre de Don José Soler y Sánchez.

    Agatángelo Soler contestó la misiva y le relató a Establier que la placa fue arrancada de su lugar exactamente el 11 de mayo de 1936, según él, solamente por el hecho de ir encabezada por "en el nombre de Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". 

    Detalle del texto que conocía bien D. Agatángelo Soler.
    Pero lo que nadie suponía es que después de casi cuarenta años de silencio sin la placa fundacional, y entre tantas incógnitas por la redacción de un libro, iba a emerger la figura del cura del barrio, la persona idónea para iniciar la recuperación de una lápida que ¡estaba escondida en el barrio de Benalúa desde entonces!

    "La placa de Benalúa, en que mi abuelo, junto con los DIEZ AMIGOS fundó el barrio, existe y la tiene guardada alguien en el barrio, no sé quién, pero el cura, Don Liberato Rovira, lo averiguará"


    Y ésta fue la clara respuesta del farmacéutico, la que propició que comenzaran las investigaciones y pesquisas de Don Liberato Rovira. Imaginamos al carismático sacerdote indagando e involucrando a todos los vecinos, preguntando uno por uno cuidadosamente después de misa, en los encuentros con los jóvenes, en cada rincón y esquina; en definitiva, movilizando a todo el barrio. Y de nuevo el mágico barrio de Benalúa mostró que podía volcarse en la búsqueda de su propia historia y patrimonio, porque así llegó la información sobre la lápida. No había sido destruida, sino solamente arrancada de su emplazamiento y, recogida por unos vecinos, estaba en un patio de una de las casas del barrio, puesta del revés sobre unos caballetes, haciendo de mesa de mármol. 

    Agatángelo, tras conocer la noticia, llamó por teléfono a Rafael Establier (que vivía en Sevilla) y le comunicó que los benaluenses la habían rescatado, restaurado y fijado junto a una fuente luminosa, costeada por el vecindario en la plaza de Navarro Rodrigo. Sin embargo, esa lápida ya sufría una mutilación en su parte superior.

    En la porción que falta se podía leer:

    "Sociedad Anónima Los Diez Amigos, constructora del..."

    Y como gran colofón a la primera parte de esta historia,  el martes 9 de julio de 1974, noventa años después de su colocación (recordemos, el 7 de julio de 1884), el Diario Información reprodujo la imagen y el texto de la lápida, con una reseña especial sobre los 90 años del barrio Benalúa de Vidal Masanet. Afortunadamente, la lápida nunca se fue del barrio 



    HACE NOVENTA AÑOS
    Diez amigos fundaron la populosa barriada de Benalúa.
    El domingo 7 de julio fueron encendidas noventa velitas montadas sobre la espléndida tarta simbólica de la coquetona barriada de Benalúa. Sí; noventa, que son los años del populoso sector urbano y cuya efemérides tiene su testimonio con la piedra de mármol que Benalúa exhibe en su cuidadísima plaza.
    BARRIO DE BENALÚA Se inauguraron las obras de este barrio el día 7 de julio de 1884, colocando en el nombre de Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santa la primera piedra en el centro de la zanja medianera de estas dos casas, el presidente Dr. don José Soler y Sánchez, siendo honorario el Exmo. Sr. Marqués de Benalúa; vicepresidente, don Juan Foglietti y Piquer; contador, don Amando Alberola y Martínez; tesorero, don José Carratalá y Cernuda. Iniciadores de la construcción de este barrio. Encargado de las obras, don Pascual Pardo y Gimeno; secretario, don Francisco Pérez Medina; y vocales, don José Guardiola y Picó, arquitecto, don Pedro García Andreu y el doctor don Arcadio Just y Ferrandiz.
    Luces, fuente luminosa, júbilo, y sobre todo, el recuerdo entrañable de los benaluenses a los DIEZ AMIGOS, que proyectaron el Benalúa de hoy. Ahí queda el mármol caliente -la gratitud que rompe el frío- y el vecindario dando ejemplo en una fecha que no pasa inadvertida.
    Noventa años, Benalúa. Felicidades, Benalúa...


    Postal de los años 70, con la lápida fundacional recuperada.

    Diez años más tarde, con motivo del centenario, el Ayuntamiento planeó la instalación de una nueva placa conmemorativa de esta efeméride, que acompañara a la placa fundacional, justo el día 7 de julio de 1984, pero por alguna razón no se llevó a cabo y nunca más se supo de esta "placa del Centenario".

    Noticia de la NO INSTALACIÓN de la "Placa del Centenario"
    Podríamos pensar que la lápida fundacional continuó en Benalúa desde sus orígenes, y que, tras un lapso de cuarenta años, volvió a lucir en el sur de la plaza Navarro Rodrigo. Sin embargo, esta historia no tiene un final tan dulce como parece, pues todavía quedan detalles que investigar, ya que la placa de la placeta actual no es la misma que la original.

    Lápida fundacional original
    Lápida fundacional actual




















    La placa de la placeta actual difiere de la original, en un primer vistazo, en la fuente del grabado del texto, porque ni la tipografía ni las versales son las mismas que en 1884. Se puede comprobar fácilmente si analizamos, por ejemplo, textos de ambas imágenes:


    Observamos la tipografía distinta en ambas, mirad las versales de Padre, Hijo y Espíritu Santo en la original, que han desaparecido en la lápida actual.

    Comparativa entre la lápida original y la actual. Ahora no sólo cambia la tipografía, sino también la abreviatura en el tratamiento de cortesía: "Exmo. Sor." y "Exmo. Sr." / "Vice-Presidente" y "Vicepresidente".


    Este hecho hace que surjan múltiples preguntas que podríamos resumir en "¿Conservaron el mármol original y, tras una pulimentación volvieron a grabar las letras para una mayor longevidad?" No tenemos ningún documento que nos lo aclare, y es poco probable, pero sería la opción más deseable para todos los alicantinos, porque es más que posible que en la placeta haya otra placa diferente, llamémosla copia (tal vez incluso sea la del Centenario), y la original se encuentre (o no) en otro lugar. Un misterio benaluense más sin resolver.

    Pero, ojo, ¡no es la única placa que hay en placeta!
    Junto a esta placa, aparece otra, menos conocida, que conmemora la reurbanización y embellecimiento de la plaza en 1966, en la que se reorganizaron los parterres, se sustituyó la jardinería, se ubicó la fuente reemplazando al icónico templete, y la plaza perdió parte de sus aires originales, tan familiares y agradables para el paseo y el juego de los niños, como demostró el embellecimiento posterior en 2012. Curiosamente, en la redacción del texto de esa placa, confundieron "embellecimiento" con "embelleccimienteo" (sic.) Y así lleva desde 1966.


    La "otra placa de la placeta"
    NUESTRA GRATITUD A:
    EXMO. SR. D.
    FELIPE ARCHE HERMOSA
    GOBERNADOR CIVIL DE LA PROVINCIA
    ILTMO. SR. D.
    FERNANDO FLORES ARROYO
    ALCALDE DE ALICANTE
    Y A CUANTOS HAN COLABORADO
    AL "EMBELLECCIMIENTEO" DE ESTA PLAZA
    AÑO 1966

    No podíamos finalizar este artículo sin reproducir, literalmente, el texto íntegro de la lápida fundacional del barrio de Benalúa, en un sincero homenaje a los Diez Amigos, sus fundadores, herederos del "sueño" de D. Pascual Pardo Gimeno, y a todos los que hicieron posible la construcción de un barrio modélico en su origen y planificación.

    BARRIO DE BENALÚA
    SE INAUGURARON LAS OBRAS DE ESTE BARRIO
    EL DÍA 7 DE JULIO DE 1884.
    COLOCANDO EN EL NOMBRE DE DIOS PADRE 
    Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO 
    LA PRIMERA PIEDRA EN EL CENTRO DE LA
    ZANJA MEDIANERA DE ESTAS DOS CASAS
    EL SEÑOR PRESIDENTE 
    DR. D. JOSÉ SOLER Y SÁNCHEZ
    SIÉNDOLO HONORARIO EL
    EXMO. SR. MARQUÉS DE BENALÚA
    VICEPRESIDENTE D. JUAN FOGLIETTI Y PIQUER
    CONTADOR D. AMANDO ALBEROLA Y MARTÍNEZ
    TESORERO D. JOSÉ CARRATALÁ Y CERNUDA
    INICIADOR DE LA CONSTRUCCIÓN DE ESTE BARRIO
    Y EL ENCARGADO DE LAS OBRAS 
    D. PASCUAL PARDO GIMENO
    SECRETARIO D. FRANCISCO PÉREZ MEDINA
    Y VOCALES 
    D. JOSÉ GUARDIOLA Y PICÓ ARQUITECTO 
    D. PEDRO GARCÍA ANDREU
    Y EL DR. D. ARCADIO JUST Y FERRANDO

    Si quieres localizar la Placa fundacional del barrio en 1884 o la conmemorativa del embellecimiento en 1966, puedes hacerlo en estos enlaces a nuestro Mapa de Panoramio.

    BIBLIOGRAFÍA:

    Hemeroteca del diario Información
    ARTÍCULOS de Ernesto Martín Martínez y Rubén Bodewig Belmonte  en www.barriodebenalua.es:

    AAVV, I Centenario del Barrio de Benalúa, Certamen Literario, Banco de Alicante, 1985.
    COLLÍA ROVIRA, Joaquín, "Benalúa. Odisea de su Construcción (1882-1896)", en I Centenario del Barrio de Benalúa, Certamen Literario, Banco de Alicante, 1985.
    ESTABLIER COSTA, Rafael, Añoranzas y Recuerdos Benaluenses, C.A.P., Alicante, 1976.
    MARTÍNEZ MENA, Miguel, "Centenario, pincelada cultural. Benalúa en Alicante, Alicante en Benalúa", en I Centenario del Barrio de Benalúa, Certamen Literario, Banco de Alicante, 1985.
    PASTOR LIZA, José, ?Oda a los fundadores de Benalúa?, Rev. Hoguera de Benalúa, Alicante, 1984.
    SOLER, Gabriel, ?Benalúa en su I Centenario?, Rev. Hoguera de Benalúa, Alicante, 1984.

    ERNESTO MARTÍN MARTÍNEZ


  • LÉXICO ALICANTINO XXI: TARDEO - 06-02-2014

    No hay duda de que la lengua vive y se regenera mucho más de lo que nos imaginamos. Desde hace no demasiados años -tal vez desde finales 2011, según leo en artículos de prensa- comienza a extenderse el término de nuevo cuño "tardeo" entre el léxico alicantino; la expresión no existe en el DRAE, por lo que se trata de un término de nueva incorporación y tal vez una voz propia de aquí. Investiguemos la procedencia de este sustantivo masculino:

    Pudiéramos pensar que procede de "tardear", al igual que "veraneo" procede de "veranear"; sin embargo, no es así: "tardeo" no es "acción y efecto de tardear", porque "tardear" (amén de su acepción taurina) no es pasar la tarde, sino que viene a significar lo mismo que "tardar".

    La palabra "tardeo", por su significado, parece ser una combinación entre "tarde" y "tapeo", es decir, tapear por la tarde, y engloba el ocio vespertino alicantino.

    No obstante, el rito alicantino no comienza exactamente por la tarde, puesto que el "tardeo" propiamente dicho establece su punto de partida en el Mercado Central.

    Como en todos los rituales sociales, en el 'tardeo' también hay algunas claves. La primera es la obligada cita en el Mercado Central para beber y picar algo. Lo cierto es que este enclave ha sido siempre uno de los más animados de la capital, pero la aglomeración de gente empezó a ser tal hace unos años que las terrazas de la zona se vieron desbordadas y empezó a generarse un 'botellón' cada vez mayor. Finalmente se ha llegado de forma espontánea a un entente cordial en el que salen beneficiados tanto los propietarios de bares como algunos comerciantes del mercado. Los primeros no dejan de servir, aunque muchas personas prefieren traer consigo sus bebidas y completarlas con un improvisado plato de embutido o salazones que compran en los puestos del mercado.
    "De juerga, mejor por la tarde", en  El Mundo, 22-09-2013


    Lo curioso es que desconozco si en esta ocasión (y hablo en primera persona), ha sido la prensa la que más ha publicitado esta palabra, o han sido los propios hablantes los que la han normalizado tanto que desde 2011 aparece en los diarios y que se ha generalizado mucho, hasta tal punto que su expansión ya aparece incluso en el periódico The Guardian.

    "In Alicante and certain other Spanish towns, though, things are changing. The traditional Saturday night out now often takes place on Saturday afternoon. They call it el tardeo, a portmanteau of tarde ? afternoon ? and tapeo to go for tapas."
    The Guardian, 19-09-2013

    Que el término propio se mantenga con su acepción original al cruzar las fronteras nos da una idea de la fuerza con la que irrumpe esta palabra en la lengua (ojo, o  el interés turístico y económico que se tiene en publicitarlo), y a la que a veces se le añade el gentilicio para completar el sintagma nominal, hablando así de "tapeo alicantino" como distintivo. Me interesa que el periodista Trevor Baker subraye este hecho, más allá de porque "tardeo" suponga  un acercamiento a costumbres más afines a las costumbres centroeuropeas, sí porque se observa que "tardeo" se une a la serie de palabras exportadas, como "siesta" y "fiesta".

    Sin entrar hoy a valorar el fenómeno gastronómico y sociocultural que provocaría el debate de la posible o imposible espacio de convivencia  entre el ocio y el descanso en la zona Centro y del Mercado (no por evadir un tema interesantísimo, sino porque este artículo se centra en el punto de vista lingüístico), observo que también han surgido voces discordantes sobre la procedencia del término.

    La iniciativa viene importada de las vecinas Murcia y Albacete, donde hace años que los sábados por la tarde son tan animados como las noches, y este hecho ya lo destacaba Pino Alberola en un artículo de 2012, así que esta tradición no es exclusiva de la ciudad (en Murcia lleva años conocido como "la copa de la tarde") pero sí lo es el término, que aunque algunos tilden de "aberración lingüística", es una nueva palabra de uso habitual entre los alicantinos.


    Artículos consultados:


    Artículo recomendado:

    "Lo que ocupa el tardeo", en Alacantí de Profit, 1 de febrero de 2014.


    ¿Y tú, conoces esta palabra y la has normalizado en tu abanico léxico? 
    ¿La utilizabas antes de que se pusiera de moda? ¿No la utilizas en absoluto y nunca la habías oído?
    ¡Esperamos tus comentarios!

    Nuestras primeras veinte entradas de este Gran Diccionario de Alicantinismos:





  • EL TEATRO POLO DE BENALÚA - 27-01-2014

    A finales del siglo XIX, cuando solo habían transcurrido cuatro años del recién estrenado barrio de Benalúa de Alicante, el arrogante contratista don José Jover Polo ideó la construcción de un teatro de enorme envergadura en el barrio, un teatro-circo de proporciones arquitectónicas y artísticas monumentales. Ya fuera por un orgulloso afán de notoriedad, o tal vez como respuesta vengativa a la exitosa empresa del recién estrenado Teatro Principal (1846), don José soñó con un serio competidor que le inundara de beneficios al otro lado del barranco.


    Fotografía del antiguo Teatro Polo desde el ángulo formado por las calles de Foglietti y de Alona a finales del siglo XIX (en primer plano vemos parte de su decoración). A la izquierda, parte de la tapia del edificio contiguo en la calle de Alona, propiedad de la Societé Anonyme des Eaux d?Alicante. Publicada en I Centenario del barrio de Benalúa. Autor desconocido.

    Y así, en 1888 acude a la Directiva de "Los Diez Amigos" con la pretensión de que ésta le venda los terrenos a un precio excepcional, argumentando que el proyecto ina a ofrecer un servicio cultural esencial para la barriada. Finalmente la oferta fue aceptada, y se le conceden 2427 m2, en parcela comprendida entre las calles Alona y García Andreu con fachada a Foglietti (es decir, el solar que después ocupó el el Grupo Escolar, Colegio Benalúa, y posteriormente los barracones que lo sustituyeron., frente al edificio propiedad de Aguas de Alicante o ?Chalet de las Aguas de Sax?) con una aparente bonificación del cincuenta por ciento condicionada a que el local no pudiera destinarse a otros usos y que él compensara el otro cincuenta por ciento del precio en las obras de engravado de las calles.

    De este modo, el Barrio de Benalúa iba a completar en sus inicios toda una oferta de servicios (colegio, teatro, iglesia, mercado, tiendas, tranvía, fábricas para los trabajadores, ateneo cultural, cines...) para permitir una vida completa y moderna a sus habitantes, tan alejados del núcleo urbano del momento.

    Ubicación exacta confirmada por los planos iniciales del barrio según la Guía de Arquitectura y Urbanismo, así como los planos iniciales del proyecto de construcción del barrio. Nota: en el primer plano el Norte (Avda. Aguilera) queda hacia arriba, y en el segundo, hacia abajo. Se ha respetado la orientación para hacer más fácil la lectura de las anotaciones.

    En el año siguiente, 1889, coincidiendo con la inauguración de las obras de la primitiva Iglesia del barrio que diseñó Guardiola (acabada, tras múltiples parones, en 1917, ardió en los incidentes del 11 de mayo de 1931), también se iniciaron en Benalúa las obras para la construcción del magnífico teatro conocido con el nombre de Teatro Polo, utilizando las maderas del antiguo Teatro Español que se encontraba en la calle de López Torregrosa.



    (Programa de inauguración del local con El rey que rabió. 
    Casi todos los documentos consultados hablan de su inauguración en 1893; 
    muy pocos, como el de la imagen, contemplan la fecha de 1894)

    Tres años más tarde ya estaba construido, pero se inauguró oficialmente el 28 de Octubre de 1893, representándose, por parte de la Compañía de José Gil, la zarzuela El rey que rabió de Ruperto Chapí. Espacioso, elegante, bien acondicionado, en sus primeras funciones registró tales llenos que tuvo que organizarse servicios especiales de tranvías hasta el centro de la ciudad. En él estrenaron comedias Hermenegildo Giner de los Ríos, dirigidas musicalmente por el director de orquesta Luis Foglietti (Sin nombreA tiempo y Milton  y Por ir al baile, todas en 1894). El Teatro Polo era de proporciones arquitectónicas verdaderamente grandiosas y nació con el propósito de competir con el Teatro Principal de la ciudad, siendo proyectado su escenario con mayor capacidad que el del primero de los teatros alicantinos (algunos bromeaban rumoreando que el señor Polo había construido un teatro acorde con la "gran envergadura" de su esposa, que no cabía en las butacas de otros teatros).


    Raquel Pérez del Hoyo nos lo describe a partir de la única imagen que conocemos del edificio:

     [...] De gran monumentalidad, cubierto a dos aguas, no respondió al estilo puramente neoclásico como lo hizo, cincuenta años antes, el Teatro Principal, tampoco destacó como aquel el valor expresivo de la piedra, aunque sí imitó la composición general de sus volúmenes y la forma de algunos vanos. Proyectado exento en la trama urbana, sobresaliendo de la sencillez del conjunto, respondió al lenguaje ecléctico decimonónico, destacando la ruptura del simbólico frontón triangular coronando la portada, el empleo de acabados enfoscados y la utilización de una variada tipología de vanos. En la fachada principal, orientada al Norte, se dispusieron huecos acabados en arco de medio punto, enfatizando el eje central con la colocación de un doble vano y la perforación semicircular del cuerpo de remate. En las fachadas laterales, los huecos asumieron la estructura del contexto urbano. La imagen muestra un avanzado deterioro, destacando su sobriedad y la ausencia de elementos ornamentales.

    PÉREZ DEL HOYO, Raquel, et al. ?Del teatro al cinematógrafo, documentación gráfica, barrio de Benalúa de Alicante?.

    No obstante, su éxito duro muy poco, su efímera actividad teatral terminó en 1897. La causas de su fracaso fueron varias; por un lado, su envergadura resultó desproporcionada para el reducido sector en que fue construido (una barriada en su génesis embrionaria) y, aunque paralelamente también fue inaugurada la línea de tranvía que comunicó el barrio con la ciudad, la distancia con el casco de la población (800 metros) resultó excesiva para que el público acudiese con la suficiente frecuencia a Benalúa; en última instancia, es más que probable que se contara con una administración poco seria que acabó dando al traste con la luminosa idea, a lo que hay que sumar un fatídico incendio que acabó con todos los sueños del contratista.

    La efímera actividad del Teatro Polo se redujo aproximadamente a tres años, desde finales de 1893 hasta 1897.

    En 1900 ya estaba desmantelado. Cuando los acreedores del Sr. Polo quisieron destinarlo a almacenes, tras haber servido de cuartel (era tan grande que allí estuvieron acuartelados los repatriados de Cuba.) y otros usos, los "Diez Amigos" le hicieron pagar 6000 pesetas, a tenor de la cláusula convenida. Posteriormente parte de su estructura fue usada para la construcción de otros edificios, incluso los cuchillos que sostenían su cubierta fueron empleados, años más tarde, en la construcción del Palacio de Telecomunicación.

    Pese a que el Teatro Polo desapareció a finales del XIX, hay documentación que atestigua la existencia del edificio (con la denominación de Teatro Polo) hasta, al menos, 1921 (Vid. PÉREZ DEL HOYO, Raquel, et al.). Así pues, observamos que José Guillén Pedemonti, nuevo popietario del Teatro tras Jover Polo, solicitó en noviembre de 1904 el derribo de la techumbre central del inmueble, realizándose la demolición bajo la dirección del Maestro de obras Nadal Cantó. En julio de 1913, Guillén Pedemonti volvió a solicitar el levantamiento, aproximadamente de un metro, de la pared de cerca existente para delimitar el jardín o patio de entrada al Teatro. Los últimos documentos encontrados, fechados en marzo de 1921, dan cuenta de unla denuncia que el capataz de Policía Urbana efectuó sobre la construcción de un cobertizo en el interior del Teatro que no tenía autorización ni dirección facultativa competente; no obstante, las obras del cobertizo sí se llevaron a cabo, siendo dirigidas por el Arquitecto Municipal Francisco Fajardo Guardiola.

    Una vez demolido el Teatro Polo, sobre el mismo solar fue levantado el edificio del Grupo Escolar (Miguel López, 1933), también derribado, sustituido durante más de diez años por módulos prefabricados (barracones). Tres años después (2014), en la misma parcela, el Ayuntamiento de Alicante construye una plaza a bajo coste, adecuando las pistas deportivas existentes para instalar otras de petanca, así como una zona de juegos, un área biosaludable para los mayores, bancos y fuentes.

    En mapa de Google Maps (2013)

    También puedes localizar el lugar donde se levantó el Teatro Polo hacerlo en nuestro Mapa de Panoramio.

    Bibliografía consultada:

    ALICANTE, Ayuntamiento, ?Expediente de derribo de la techumbre central del edificio Teatro Polo en el Barrio de Benalúa propiedad de José Guillén Pedemonti?, 1904. Archivo Municipal de Alicante: Obras Particulares, signatura 9999-12-07.
    ALICANTE, Ayuntamiento, ?Expediente de autorización levantamiento de la pared del jardín o patio de entrada del Teatro Polo (Barrio de Benalúa) propiedad de José Guillén?, 1913. Archivo Municipal de Alicante: Obras Particulares, signatura 9999-12-09.
    ALICANTE, Ayuntamiento, ?Expediente sobre construcción de un cobertizo en el interior del Teatro Polo?, 1921. Archivo Municipal de Alicante: Policía Urbana, signatura 1904-43-27.
    COLLÍA ROVIRA, Joaquín, ?Benalúa, odisea de su construcción (1882-1896)?, Primer Premio en I Centenario del barrio de Benalúa, Banco de Alicante, Grupo Banco Exterior, Alicante, 1985.
    LLORET I ESQUERDO, Jaume, ?El ressò d?Escalante a la ciutat d?Alacant durant la Restauració (1874-1902)?, Curs-seminari Eduard Escalante i el teatre del segle XIX, Institut Interuniversitari de Filologia Valenciana, Publicacions de l?Abadia de Montserrat, València-Barcelona, 1997.
    MARTÍNEZ-MENA RODRÍGUEZ, Miguel, ?Centenario, pincelada cultural. Benalúa en Alicante, Alicante en Benalúa?, Segundo Premio en I Centenario del barrio de Benalúa, Banco de Alicante, Grupo Banco Exterior, Alicante, 1985.
    MIRALLES, Virgilio, ?Los Teatros?, en diario Información de 1 de septiembre de 1957.
    RAMOS PÉREZ, Vicente, Historia de la provincia de Alicante y de su capital (Tomo segundo), Excma. Diputación Provincial, Alicante, 1971.
    QUILIS MOLINA, Rafael, ?La Historia a Gotas?, en diario Información de 30 de junio de 1972.
    QUILIS MOLINA, Rafael, ?El Ramón de Campoamor y El Teatro Polo?, en diario Información de 21 de julio de 1955.
    PÉREZ DEL HOYO, Raquel, et al. ?Del teatro al cinematógrafo, documentación gráfica, barrio de Benalúa de Alicante?. En: X Congreso Internacional de Expresión Gráfica aplicada a la Edificación, APEGA 2010, Alicante 2-4 de diciembre de 2010 : libro de actas. Alcoy : Marfil ; Alicante : Universidad de Alicante, Departamento de Expresión Gráfica y Cartografía, 2010. ISBN 978-84-268-1528-6, pp. 893-904 (Descargar pdf)
    "Benalúa, Barrio intelectual", en Diario La Verdad, 31-3-11
    www.alicante.es/documentos/cultura/libro_pea/pea_libro_g.pdf


    ERNESTO MARTÍN MARTÍNEZ
     ARTÍCULO PUBLICADO CONJUNTAMENTE CON www.barriodebenalua.es

  • Bofill en Calpe, visto por dos neófitos. Cuarta Parte: La Muralla Roja, miradores y terrazas - 24-01-2014
    Viene de la tercera parte

    Acabamos con esta entrada la serie sobre la obra de Ricardo Bofill en Calpe. Esta vez, hablaremos de las terrazas y miradores. Si en un punto del edificio se nota la integración de éste con el mar es paseando por sus miradores y terrazas. Están, como los patios, enmarcando en todo momento el paisaje y el resto del edificio, a voluntad del arquitecto. Pero es un marco ciertamente bello, equilibrado y conjuntado.

    Y como premio, la piscina, casi en la parte más alta del edificio y con el magnífico paisaje de Calpe a su alrededor. 

    Espero que hayáis disfrutado de toda la serie como disfruté yo de la visita, corta (poco más de una hora) pero creo que muy fructífera.

















    Xanadú y el Penyal d'Ifach

    Xanadú y el Penyal d'Ifach

    El Penyal d'Ifach
    Artículo publicado conjuntamente 
    con el blog Vuelve a mirarlo





  • LAS TRES PRIMERAS CONCEJALAS DEL AYUNTAMIENTO DE ALICANTE (1924-1930) - 22-01-2014
    A raíz de la triste noticia del fallecimiento de Marina Olcina, primera concejala republicana del Ayuntamiento de Alicante durante la Guerra Civil, hemos querido traer a estas páginas el recuerdo de las tres primeras mujeres que fueron nombradas concejalas (concejales femeninos, según la terminología de la época) durante la Dictadura de Primo de Rivera. Nos referimos a Catalina García-Trejo , Cándida Gimeno y María del Socorro Solanich Lacombe, a las que vemos en la foto inferior.

     Los tres primeros "concejales femeninos" 
    el día de su toma de posesión (Foto: Cantos)

    Tras la toma de posesión del Alcalde Julio Suárez-Llanos el 12 de diciembre de 1924 y comunica el nombramiento de nuevos concejales corporativos, entre ellos las tres primeras concejalas de la historia de Alicante. Y además, maestras todas ellas.

    Catalina García-Trejo del Campo nace en Albacete el 7 de junio de 1870. Según el "Diccionari Biogràfic de Dones" Catalina era una mujer de convicciones religiosas preocupada por los problemas sociales y admiradora de la obra del Padre Manjón. Estudió Magisterio en Murcia, consiguiendo el título superior de maestra en 1903. Un año antes entra en la Escuela Normal de Maestras como ayudante de Dibujo, impartiendo posteriormente clases de Geografía e Historia.

    Tras su marcha a Jaén, vuelve en 1920 a Alicante como auxiliar interina de Pedagogía, con plaza en propiedad. El 1911 había aprobado las oposiciones por ocupar plazas de la sección de Letras de Escuelas Normales. Fue además fundadora y directora del periódico "El Magisterio de Alicante" colaborando y organizando diversas colonias escolares.

    A su entrada en la Corporación Municipal es nombrada Teniente de Alcalde, presidenta de la Comisión de Instrucción Pública, así como vocal de la Junta Local de Primera Enseñanza y de la Junta Provincial de Instrucción Pública. Todo un logro para aquellos años. En 1926 fue nombrada vocal de la Junta Provincial de Beneficencia, asociándose a Cruz Roja en ese mismo año. Fue además vocal de la Junta de Construcciones Escolares desde agosto de 1928, año del fallecimiento en Valencia de su hermano Juan, Capitán General de Zaragoza.

    Fue jubilada en 1937, volviendo a su plaza el 1 de abril de 1939, fecha en la que el personal se tuvo que reincorporar al cargo que ostentaban el 18 de julio de 1936. En 1941 fue jubilada definitivamente.

    Escribió, entre otras, las obras "Cursos libres para la enseñanza de la mujer" (1910), "Medios para evitar la tuberculosis en las escuelas" (1912) o "Memoria de la Colonia escolar Reina Victoria de Alicante" (1920).

    Cándida Gimeno Gargalló nace el 14 de septiembre de 1875, llegando en 1911 a la Escuela Normal de Maestras de Alicante, despuésde su paso por las de Cádiz y Córdoba.

    Como hemos visto accede al Ayuntamiento Alicantino en 1924 como sustituta de la Teniente de Alcalde y vocal de las comisiones de Instrucción Pública, de Beneficiencia y de la Asociación Alicantina de Caridad.

    Al ser nombrada concejala junto a su tres compañeras, asumió en nombre de las tres el reto que se les presentaba, como representantes de la mujer dignificada que llegaba al Ayuntamiento por primera vez.

    María del Socorro Solanich Lacombe fue Directora y Maestra de la Escuela Graduada Aneja de Niñas. En 1926 llega como profesora a la Escuela Normal de Maestros. Después de la Guerra Civil, es nombrada directora de la Graduada Aneja de Niñas, profesora de la Escuela Normal de Prácticas y de Música, superando el proceso de depuración de las autoridades franquistas. Se jubila en 1940.

    En los seis años que estuvieron como concejalas (hasta la caída de la Dictadura de Primo de Rivera) lucharon con ahínco por mejorar las condiciones higiénicas de los locales en los que se hallaban las escuelas, a todas luces insuficientes. Se habilitaron nuevos locales, se reformaron otros y consiguieron una escuela para el Bacarot y casas para maestros en Tabarca. Durante su mandato se consiguió dinero para al construcción del Grupo Escolar Primo de Rivera (posteriormente Joaquín Costa, y hoy Colegio Campoamor)

    A día de hoy ninguna de estas tres mujeres ha recibido homenaje alguno por parte de nuestro Ayuntamiento, seguramente por su color político e ideas conservadoras y afines a la Dictadura, que ha pesado más que sus desvelos por mejorar las condiciones higiénicas de las escuelas, así como conseguir la creación de algunas de ellas. Ninguna calle lleva sus nombres ni tampoco han sido condecoradas con distinción alguna por parte del Ayuntamiento. Creemos que ya va siendo hora....


    ALFREDO CAMPELLO


    Fuentes consultadas:

    - Diccionari Biogràfic de Dones
    - CERDÁN TATO, ENRIQUE. "Concejalas, al salón". Publicado en la sección "La Gatera" del diario Información el 22 de marzo de 1993



  • CHARLA: LA CIUDAD DESDE INTERNET COMO HERRAMIENTA PARA DOCENTES. RECURSOS EDUCATIVOS EN LÍNEA SOBRE ALICANTE - 02-02-2014
    La PIC (Plataforma de Iniciativas Ciudadanas), por tercer año consecutivo, organiza el curso CIUDAD Y EDUCACIÓN, bajo el título Redescubrir Alicante. Una invitación para mirar, actualizar, explicar y conocer nuestro patrimonio urbano.





    Este martes 21 enero de 2014 a las 20:15h, en la Sede de la Universidad sita en el Parque de Canalejas, nuestros compañeros Ernesto Martín y Alfredo Campello, en colaboración con Rubén Bodewig, hablarán sobre "LA CIUDAD DESDE INTERNET COMO HERRAMIENTA PARA DOCENTES. RECURSOS EDUCATIVOS EN LÍNEA SOBRE ALICANTE", exponiendo el cambio en la visión de la ciudad de Alicante desde internet, el surgimiento de los primeros blogs de temática alicantina o la aparición de las redes sociales como generadores de recursos educativos que pueden ser utilizados para el aprendizaje.
     
    La charla se enmarca en el curso ofertado por el CEFIRE de Alicante, cuyos principales objetivos son:
    • Conocer y valorar las aportaciones que la investigación realiza en las disciplinas que configuran el ámbito y en aquéllas susceptibles de interrelación.
    • Potenciar la cooperación, el intercambio de experiencias y la actualización científica del profesorado.
    • Actualización en torno al patrimonio histórico-artístico de la ciudad de Alicante
    • Utilizar la ciudad como recurso didáctico, interdisciplinario y medio para favorecer los aprendizajes competenciales
    • Conocer recursos sobre el patrimonio alicantino existentes en internet
    • Conocer la ciudad como medio para construir una ciudadanía crítica y responsable
    De igual manera ya tenéis disponible la pestaña "recursos educativos" en el blog (así como un icono en el lateral con acceso directo), en la que colgaremos todos los materiales educativos que creemos, descubramos o nos vayan llegando.

    ¡Estáis todos invitados! 


  • Bofill en Calpe, visto por dos neófitos. Tercera Parte: La Muralla Roja, escaleras y patios - 20-01-2014

    Aunque, como ya anticipamos en la anterior entrada de esta serie, tras las fotos podréis leer y disfrutar de las impresiones de mi hermano, no quiero dejar de hablar yo de las mías.
    El edificio tiene en su interior una serie de patios (en realidad, no sabría decir cuantos), en los cuales están las escaleras que comunican los distintas plantas y apartamentos. 

    Es un auténtico laberinto-escultura (le copio la definición "edificio escultura" a Alacantí de Profit, porque me parece muy acertada). Creo que hay referencias claras a Escher y al constructivismo, al tiempo que a los pueblos mediterráneos (Bofill habla de una Alcazaba como una de sus fuentes de inspiración). En cualquier caso, es fácil perder la idea de las dimensiones claras del edificio en su interior. El ambiente es muy agradable, y el juego de "ventanas" al mar, escaleras que juegan a llevarte a ningún sitio, de luces y sombras, de corrientes de aire es francamente agradable.

    Algo curioso es que desde los patios parece sentirse más la conexión del edificio con el paisaje que le rodea que desde el exterior, quizás porque Bofill parece esforzarse por enmarcarlo y acotarlo, lo cual te da una sensación como de inmersión en el cercano mar y en la vegetación de alrededor.

    Otra cosa, soy consciente de ello, será vivir allí. Y de algunas de esas pequeñas "molestias" os hablará mi hermano al final de esta entrada.

    Espero que os gusten las fotos tanto como a nosotros nos gustó el pasear por el interior del edificio.






















    Xanadú y al fondo Atrium, ambos edificios también de Ricardo Bofill













    La versión de mi hermano:

    Retomamos el asunto del viaje a Calpe que hicimos mi hermano y yo. Y antes de nada quiero aclarar varios asuntos. El viaje en sí fue una gran mentira manufacturada (es la palabra que he leído hoy en el diccionario, que no se diga que uno no quiere aprender) con los retales de varias mentiras de menor tamaño.

    ¿Por qué? 
    Os preguntaréis muchos, o algunos? ¿Nadie? Bueno, es igual, contestaré de todos modos. A la mentira que más me dolió, que fue la ya sabida promesa de una cerveza que nunca llegó, hemos de unir estas otras:

    Cala La Manzanera:
    ¡Mentira! Allí no había ni un miserable manzano. Ni siquiera había un hombre que vendiera manzanas. Por no haber no había ni un miserable, no digo ya un equipo de música con dolby surround, no, ni siquiera un maldito transistor en el que sonara Manzanita.

    La Muralla Roja:
    Que se podría dividir en dos:
    La Muralla:
    ¡Mentira! A no ser que entendamos como muralla la definición que daré más adelante en este mismo texto. No diré en qué lugar está, para que no vayáis a cotillear, que ya nos vamos conociendo. De momento diré que muralla ni de lejos. Tú piensas en muralla y se te viene a la mente Ávila, por ejemplo. O China, como ya dije en el anterior texto. No busques. No busques porque allí no la vas a encontrar.
    Roja:
    ¡Mentira!  Al menos no en un rojo que la media de los hombres (heterosexuales) sepa distinguir. Que son dos tonalidades. El rojo camiseta de fútbol (tipo las rayas del Atlético de Madrid o el rayo del Rayo Vallecano). O en su defecto el rojo Ferrari. Pues no. No es ninguno de ellos.

    Aclarado el tema de las mentiras pasemos a lo que pudimos disfrutar. O en mi caso, padecer. No por el hecho de la compañía en sí. Ya que cuando nos juntamos mi hermano y yo para memeces solemos partirnos la caja de las risas.

    El edificio en sí esta bonico. Bonico del tó. Con ese color que no es rojo por la parte de fuera. Y con otros colores que no son rojo, ni azul, ni casi blanco por dentro. Mi hermano, que es muy de hacer fotos, y más aún desde que no hay que gastar dinero en revelados, no contento con haber hecho varias decenas por todos los ángulos posibles del edificio por fuera, pensó que lo mejor era entrar y ver cómo estaba la cosa por dentro.

    Así que entramos.  
    Y ahí comenzó mi vía crucis particular.

    Porque con todo lo bonico que está, uno no se da cuenta dónde se está metiendo hasta que ya es demasiado tarde. Y es que el edificio es un laberinto maléfico de escaleras. Escaleras que suben y que cuando ya estás arriba desemboca en una escalera que baja. ¿Por qué? Pues porque donde termina la escalera que sube solo hay un rellanito y si quieres seguir adentrándote tienes que bajar. Pero no una vez o dos. No, por Dios. Por una escalera o dos Bofill no se pone.

    Yo tengo dos teorías. O bien lo diseñó el día que en clase les enseñaron a dibujar escaleras. O estaba de oferta. El caso es que hay escaleras de todos los tamaños posibles. Ya sea en ancho. Que hay algunas que dos personas, de complexión media, no cabrían juntas. De alto, en muchas alguien de más de metro ochenta iría dándose con el techo un buen tramo. Como de altura del escalón. Ya que los hay que tienes que llevar un equipo de escalada o ser el tío del Último Superviviente. Y todo ello viene genial cuando tienes un dolor de mil demonios en una de tus rodillas.

    En un momento dado, al escuchar el sonido de varias televisiones y conversaciones de personas, pensé, esto no puede durar. Dios quiera que en un momento dado, más pronto que tarde, salga alguien y nos diga: ¿qué hacen ustedes aquí? Esto es propiedad privada. Márchense. Pues no. Ni el Tato salió. Hora y pico larga, y más de cien fotos después, por fin salimos de aquel infierno. Yo, como Rambo, ya no sentía las piernas. Era la inercia la que me hacía subir y bajar escaleras.

    Por cierto, os preguntaréis muchos? Alguno? ¿Nadie? Sí, tú, el del fondo, te preguntarás ¿y  no había ascensor? Sí, lo había. Uno. Para todo el edificio, uno. Pero claro, no funcionaba. ¿Qué gracia habría tenido? Pero no es que pareciera que se había roto la semana anterior, no. Ese ascensor la última vez que funcionó Arias Navarro aún no había dicho aquella frase que tanto alegro a tantos españoles.

    Y aquí va cómo yo creo que se debería llamar el edificio en lugar de La Muralla Roja:

    Mazacotellenodeescalerasquesubeybajansinningúnsentidoyenmuchoscasoshacianingúnlugar Decolorindeterminadodentrodelaescaladerojossiendogeneroso.

    RAMÓN ESCOLANO

    Artículo publicado conjuntamente 
    con el blog Vuelve a Mirarlo


  • ALICANTE VIVO EN ALACANTÍ TV (1). EL PASEÍTO DE RAMIRO (13/01/2014) - 27-01-2014
    Pincha AQUÍ para ver todas 
    nuestras intervenciones en Televisión



    A partir del 13 de enero de 2014, todos los LUNES a partir de las 20.00, nuestro compañero Alfredo Campello de Alicante Vivo participará, junto a Juan José Amores, en la sección "Memoria de Alicante" dentro del programa "La Explanada" de Alacantí TV. Ésta será, por tanto, nuestra segunda experiencia televisiva tras nuestro paso por InformaciónTV en 2009.

    "La Explanada" es un programa magazine de actualidad dirigido y presentado por María González que acerca a las pantallas de los televidentes numerosos contenidos culturales como música, literatura, cultura alternativa o cine. Pero también con consejos e imágenes prácticas sobre motor, moda, belleza, informática, cocina, manualidades o mascotas. Además, de las entrevistas a invitados relevantes que nos contarán las novedades que acontezcan en nuestra comarca. Se emite de lunes a jueves a las 20.00h.

    Cada lunes en este apartado de unos quince minutos de duración contaremos a los espectadores la historia y anécdotas de diferentes rincones de nuestra ciudad y alrededores en un tono distendido acompañado de vídeos e imágenes de estos rincones tan nuestros.

    Para esta primera entrega hemos querido acercar al alicantino la historia del Paseíto de Ramiro y de la estatua de José María Muñoz que allí estuvo instalada. Os contaremos divertidas anécdotas, curiosidades históricas así como las otras estatuas gemelas de Muñoz que existen a día de hoy.

    Desde Alicante Vivo quremos dar las gracias a María González y a AlacantíTV por la confianza depositada en nosotros.

    No os contamos más. Os dejamos con esta primera entrega de "Memoria de Alicante"




    ¿Qué necesito para ver en mi televisor AlacantíTV?Sólo hay que tener un aparato receptor de Televisión Digital Terrestre (TDT) 

    Si mi antena es individual, ¿necesita el ajuste técnico? Por lo general no, ya que estas antenas tienen un amplificador de banda ancha. Sólo tendrá que sintonizar el canal 21 de la TDT para ver AlacantíTV. 

    En el canal 21 me sale otra emisora o tengo una ya establecida. Son dos cosas distintas. Usted puede tener memorizada cualquier cadena (TVE, Antena 3, Tele 5, etc) en el número 21 de la lista de canales de su televisor. Para captar AlacantíTV tiene que ir a la opción manual de búsqueda de canales (en toda España salen del 21 al 69) y sintonizar el 21. La tecnología digital permite un mayor número de emisoras en el mismo espacio radioeléctrico, pues se pueden transmitir entre tres y cinco programas por cada canal UHF, llamado multiplex (mux). En el mux local (canal 21) es donde podrá captar desde distintas poblaciones de la provincia de Alicante la señal de AlacantíTV, a la que podrá asignar el número que desee en su lista de canales.



  • CRÓNICA DE UNA EXPOSICIÓN HISTÓRICA: 75 ANIVERSARI DE LES FOGUERES DE SANT JOAN - 13-01-2014

    El día 10 de enero de 2014 se cumplen diez años de la clausura de la Exposició 75 Aniversari de Les Fogueres de Sant Joan, último de los actos conmemorativos de tan importante efemérides, y que significó una de mis mayores satisfacciones en mi paso por la entonces aún denominada Comissió Gestora de Les Fogueres de Sant Joan, actual Federació de Les Fogueres de Sant Joan, en mi período de Asesor de Cultura de la misma, sobre todo porque fue la fuente de inspiración e impulso para mi primer libro, Alicante. Arte y Fuego, que vería la luz siete años más tarde, en mayo de 2010, gracias especialmente a la también entonces denominada Foguera Gran Via-La Ceràmica, hoy Associació Cultural Foguera La Ceràmica.


    Como indico en el prólogo de mi libro, hace una década me encontré con la gratificante y a la vez ardua tarea de reunir los objetos que iban a formar parte de una muestra cronológica que abarcaría el período de 1928 a 1960, que cerraría el conjunto de actos que organizó la Comissió Gestora, en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento de Alicante y la Librería Raíces. El material de la Exposició 75 Aniversari de Les Fogueres de Sant Joan, opté por que procediera de colecciones particulares y del patrimonio de las comisiones que iniciaron su periplo festero en el período de tiempo que abarcaba la muestra, excluyendo por sistema todo aquello procedente de fuentes de consulta o exposición de fácil acceso para el estudioso de la Fiesta, como son el Archivo Municipal de Alicante, el Archivo de la Comissió Gestora, el Museu de Fogueres o las bibliotecas públicas, pues lo que pretendía era localizar y sacar a la luz objetos inéditos, poco conocidos o de difícil acceso. Con la inestimable ayuda de las personas y entidades que colaboraron y participaron en la muestra, tuve la fortuna de dar con más de 750, incuyendo algunos que hasta entonces se consideraban desaparecidos, o cuya existencia se desconocía: llibrets, revistas y carteles oficiales y no oficiales, folletos y programas de mano, colecciones de fotografías y postales, partituras y documentos varios, estandartes de comisiones y banderines de premio, bandas de belleses, emblemas, bocetos... La nutrida aparición en prensa, como luego veremos, recogía especialmente algunas de esas singulares aportaciones.

    Fotografía coloreada de tamaño natural de la Bellesa del Foc 1933,
    Carmen Hernández Flores, obra del fotógrafo Nieto
    Estandartes de comisiones y banderines de premios
    Boceto original de la Foguera Sèneca-Autobusos 1950,
    de Ramón Marco, Primer Premio de Categoría Especial
    Exposición cronológica de llibrets, revistas, programas, folletos, etc.
    (Fotografías: Cayetano Sánchez Maciá)

    El catálogo de la exposición, inestimable trabajo de Bañuls Impresores cuya portada reproducía el cartel oficial de la misma, recogía año a año la totalidad de los artículos expuestos, encabezando cada ejercicio foguerer con un pequeño resumen de las noticias más relevantes acontecidas durante el mismo, que a su vez quedaron plasmadas en pequeños carteles explicativos que servían de separación a las distintas secciones y años de la muestra, a la que además se añadieron, fuera del período de la misma, algunos objetos que, por su singularidad o su significado, era interesante incorporar a pesar de ello.

    Exposición cronológica de fotografías, postales, bocetos, programas y folletos
    Bandas de belleses de la II República
    Emblema de plata diseñado por José María Py y escudos antiguos de comisiones
    Un aspecto de la Exposición
    (Fotografías: Cayetano Sánchez Maciá)

    El citado catálogo contenía una introducción que escribí con objeto de situar y justificar la realización del evento. Daba inicio con una significativa frase del Fundador de Les Fogueres:

    "Me toman por loco, pero cuando vean que lo que intentamos hacer tiene como características fijas las fiestas a lo grande, beneficio para la industria, beneficio para el comercio, beneficio para el obrero alicantino a cuyos hogares van a parar las pesetas que se invierten, y renombre para Alicante, se les contagiará mi locura".
    José María Py y Ramírez de Cartagena,
    Fundador de Les Fogueres de Sant Joan
    La "locura" de este gaditano, afincado en Alicante tras conocer unos años la fiesta del fuego en Valencia, encendió, hace ya tres cuartos de siglo, una mecha en el espíritu alicantino que no ha dejado de correr, prendiendo los corazones de cuantos entran en contacto con ella, sean nativos o forasteros, propios o extraños, que quedan inmersos en su fuego.

    Les Fogueres de Sant Joan han cumplido 75 años, y han resistido todos los embates habidos y por haber, primero las críticas, luego una guerra, una postguerra, más tarde cambios en el régimen político. Lo que empezó como un experimento local, trascendió rápidamente de la ciudad de Alicante y de su provincia, traspasando las fronteras de nuestro país. Saltamos de siglo y de milenio, y hoy Les Fogueres de Sant Joan, Fiestas de Interés Turístico Nacional e Internacional, son las Fiestas Oficiales de la Ciudad de Alicante y forman parte inseparable de su cultura, de su folklore y de su arte, configurando un estilo propio, el "Estilo Alicantino".

    En el colofón de esta efemérides, hemos concebido esta Exposición del 75 Aniversario como homenaje a todos aquellos que han sido y son artífices de este milagro, "El Milagro del Fuego" como titulara Pedro Abad su Foguera Oficial del 75 Aniversario, a través de una marcha atrás en el tiempo, partiendo de aquel ya lejano 1928, recorriendo esos primeros pasos, seguidos de etapas de lógicas fluctuaciones de la Fiesta por las circunstancias históricas que concurrieron, hasta llegar a los años de Gastón Castelló al frente de Les Fogueres, que culminarían más tarde con Tomás Valcárcel en la madurez y la consolidación de una Fiesta, sin duda destinada a no desaparecer jamás.

    Para esta Exposición, que recorre la Historia de la Fiesta caminando de forma cronológica a través de llibrets, bocetos, postales, carteles, fotografías, insignias, estandartes, documentos y objetos varios, desde 1928 hasta 1960, hemos querido descartar intencionadamente todo aquello de conocida disponibilidad en lugares como el Archivo Municipal, el Archivo de Comissió Gestora, Museo de Hogueras, bibliotecas públicas, etc. para intentar llegar a lo que se encuentra en propiedad particular, coleccionistas, o como parte del preciado patrimonio de las comisiones que comenzaron su andadura fogueril durante ese período de tiempo que nos ocupa, procurando así que salgan a la luz objetos y documentos que, en muchos casos, son desconocidos o se creía perdidos. Desde aquí nuestro agradecimiento a todos los que han colaborado para hacer realidad esta Exposición.

    No está todo lo que hubo, es obvio, pero sí una muestra lo suficientemente representativa como para darnos por satisfechos si con ello conseguimos una punzada de emoción, un granito de nostalgia, o una pizca de admiración hacia todos aquellos que han sido responsables directos de que LES FOGUERES DE SANT JOAN sean las que hoy conocemos: la millor festa per a la millor terreta!

    Boceto original de la Foguera San Fernando-Lonja 1954,
    de Andrés Forner, Tercer Premio de Primera Categoría
    Estandartes de comisiones y banderines de premios
    Primer traje de foguerer confeccionado por Tomás Valcárcel,
    donado posteriormente al Museu de Fogueres por Arturo Tresáncoras
    Otro aspecto de la Exposición
    (Fotografías: Cayetano Sánchez Maciá)

    Como un nuevo gesto de agradecimiento, he aquí la relación de expositores y colaboradores, sin cuyas aportaciones no hubiera sido posible esta muestra cronológica:
    • Luis Amat Vidal
    • Bañuls Impresores, S.L.
    • Juan Campos Mira
    • Luis Carrasco Torregrosa
    • David Gerona Llopis
    • Alejandro González Borja
    • Hijas de Carmen Hernández Flores
    • Juan Insa Garrido
    • Antonio Juan Alfaro
    • Librería Raíces
    • Vicente Linares Giménez
    • Cristina López Moya
    • Francisco Lloret Box
    • Xavier Martos Sánchez
    • José Manuel Monllor Ortega
    • María Julia Moya Giménez
    • Armando Parodi Arróniz
    • María Asunción Parodi Lledó
    • Francisco Pla Mas
    • Sergi Ribera Antón
    • Juan Román Sirvent
    • Carlos Sampedro Moreno
    • Arturo Tresáncoras Reig
    • Foguera Barrio José Antonio
    • Foguera Benalúa
    • Foguera Benito Pérez Galdós
    • Foguera Calvo Sotelo
    • Foguera Campoamor
    • Foguera Carolinas Altas
    • Foguera Carrer Sant Vicent
    • Foguera Ciudad de Asís
    • Foguera Diputació-Renfe
    • Foguera Explanada-Puerto-Postiguet
    • Foguera Hernán Cortés
    • Foguera José María Py
    • Foguera La Florida
    • Foguera Los Ángeles
    • Barraca Los Pingüinos
    • Foguera Mercado Central
    • Barraca Peña Los Gorilas
    • Foguera Port d'Alacant
    • Foguera Puente-Villavieja
    • Foguera Rambla Méndez Núñez
    • Foguera Sagrada Familia
    • Foguera San Antón Alto
    • Foguera San Antón Bajo
    • Foguera San Fernando
    • Foguera Santa Isabel
    • Foguera Sèneca-Autobusos

    Un claro ejemplo de la importancia de algunos de los documentos que vieron la luz en esta Exposición:
    la carta de 1934 del Maestro Francisco Alonso en agradecimiento a la Foguera Plaza de la República,
    en la que se compromete a escribir el pasodoble La Festa del Poble, hoy un clásico de la música festera

    La Exposició 75 Aniversari de Les Fogueres de Sant Joan se desarrolló del 20 de diciembre de 2003 al 10 de enero de 2004, en el Centro Municipal de Las Artes del Patronato de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Alicante, de lunes a sábado y con entrada libre, lo que hizo que se contaran por millares las visitas recibidas en ese período de tiempo, dado que además incluía en su programa algunas actividades paralelas. Así, el 20 de diciembre, a las 20:00 horas, tenía lugar la Inauguración Oficial, a cargo del entonces concejal de Cultura, Pedro Romero Ponce, y la Bellesa del Foc 2013, Vanessa Sánchez Serrano; el 3 de enero se celebraba, también a las 20:00 horas, el acto de donación de la obra A la Festa més bella, del pintor alicantino Manuel Martínez Godínez, Martigodi, a la Casa de la Festa; igualmente a las 20:00 horas, pero del día 9 de enero, se firmaba el documento de depósito de las Actas Históricas (1935-1993) de la Comissió Gestora de Les Fogueres de Sant Joan en el Archivo Municipal de Alicante, por parte de Andrés Lloréns Fuster como concejal de Fiestas, José Manuel Lledó Cortés en calidad de presidente de la Comissió Gestora, y la entonces directora del Archivo Municipal, María Jesús Paternina Bono; y, por último, el 10 de enero, a las 19:00 horas, se llevaba a cabo la Clausura de la Exposición, así como el fallo del jurado del Concurso Infantil de Dibujo El Cumpleaños de Las Hogueras, convocado a tal efecto en el seno de la muestra.

    Este concurso, vigente durante el desarrollo de la Exposición, se regía por las siguientes Bases:

    1. Podrán participar todos los niños y niñas de edad no superior a 14 años, sean o no comisionados de Hogueras o Barracas.
    2. La temática única será "EL CUMPLEAÑOS DE LAS HOGUERAS", haciendo referencia al 75 Aniversario celebrado durante el presente 2003.
    3. Se establecen TRES MODALIDADES: hasta 6 años, de 7 a 10 años, y de 11 a 14 años.
    4. Los dibujos podrán ser realizados en estilo y técnica libres, siempre a color, mediante cualquier material colorante (lápices de colores, rotuladores, témpera, acuarela, etc.).
    5. Se podrán presentar un máximo de tres dibujos por concursante.
    6. Se facilitarán, en el momento de la inscripción, las cartulinas DIN A3 sobre las que se realizarán los dibujos. Solo serán admitidos en dicho soporte.
    7. Será imprescindible que los trabajos lleven incluidos los siguientes datos: nombre y apellidos completos del niño/a, edad, teléfono de contacto y, opcionalmente, el título del dibujo.
    8. La inscripción se realizará en el Centro Municipal de Las Artes, a partir de las 20 horas del día 20 de diciembre de 2003, hasta las 21 horas del día 5 de enero de 2004, debiendo proporcionar el nombre, apellidos y edad del niño/a, para que le sean facilitadas las cartulinas necesarias.
    9. La entrega de los trabajos se realizará en el mismo lugar, desde las 10 horas del día 22 de diciembre, y hasta las 21 horas del día 7 de enero.
    10. Las entidades organizadoras constituirán un Jurado compuesto por tres personas, una de las cuales será designada por la Comissió Gestora, otra nombrada por el Excmo. Ayuntamiento, y una tercera de común acuerdo entre ambos organismos.
    11. Se fallará un premio por cada modalidad que serán comunicados en momento de la Clausura de la Exposición, a las 19 horas del día 10 de enero, notificándolo a los medios de comunicación, y que aparecerán en las publicaciones oficiales de la Comissió Gestora "Fogueres 2004" y el Excmo. Ayuntamiento "Festa 2004". A sus autores se les hará entrega de una placa acreditativa, en lugar y fecha que se comunicará a los mismos.
    12. Los dibujos presentados quedarán en poder de las entidades organizadoras, siendo expuestos en lugar y fechas que se comunicarán oportunamente.
    13. La participación en este Concurso implica la aceptación de la totalidad de las presentes Bases.
    14. Las entidades organizadoras se reservan el derecho a posibles modificaciones si las circunstancias así lo aconsejaran.

    Por último, la presencia de la Exposición en los medios de comunicación fue intensa, masiva y completa, como puede comprobarse en el siguiente dossier cronológico de prensa.

    Información, 30 de noviembre de 2003
    El Mundo, 12 de diciembre de 2003
    La Verdad, 18 de diciembre de 2003
    La Verdad (laverdad.es), 20 de diciembre de 2003
    Dos imágenes de El Mundo, 21 de diciembre de 2003
    (la segunda con un error: no es artístico, sino cultural)
    Tres imágenes de Información, 21 de diciembre de 2003
    La Verdad, 21 de diciembre de 2003
    El Mundo, 24 de diciembre de 2003
    Información, 29 de diciembre de 2003
    Las Provincias, 2 de enero de 2004
    Información, 5 de enero de 2004
    Información, 7 de enero de 2004
    El Mundo, 9 de enero de 2004
    Tres imágenes de Información, 10 de enero de 2004
    (Toda la hemeroteca: archivo Armando Parodi)

    (Artículo original del blog "La Foguera de Tabarca")

  • Bofill en Calpe, visto por dos neófitos. Segunda Parte: La Muralla Roja, fachadas - 18-01-2014
    Como ya os comenté en la primera entrada de esta serie dedicada a algunos de los edificios de Ricardo Bofill en Calpe, mi objetivo en principio no era otro que el que para algunos es uno de los más paradigmáticos de la carrera de Bofill, La Muralla Roja.

    De este edificio, que está muy documentado, y del que se ha hablado y se habla aún muchísimo, a nivel arquitectónico, yo no soy capaz de añadir nada. Al menos, nada relevante. Si puedo hablar de mis impresiones, y os adelanto que en la siguiente entrada lo hará mi hermano Ramón, con su peculiar y creativo punto de vista.

    También quiero volver a agradecer a Rubén Bodewig su acertada sugerencia en cuanto a visitar este edificio, al cual quiero volver en cuanto pueda, con algo más de calma.

    La Muralla Roja, en realidad son varios edificios, al menos, esa es la impresión que a mi me dio y me sigue dando. Por un lado, las diversas fachadas, por otro los patios y escaleras, y por último las terrazas y miradores. Habrá por tanto tres entradas en el blog, una por cada parte.

    No quiero filosofar demasiado acerca de este edificio, pero mis sensaciones fueron de menos a más. Y es que el edificio, desde el aparcamiento ofrece una de sus vistas menos espectaculares. Es cuando empiezas a rodearlo y te vas dando cuenta de que es bastante más grande de lo que parece en principio, y cuando empiezas a adivinar recovecos y a ver cómo van cambiando las formas de las fachadas según vas caminando a su alrededor, cuando percibes que éste no es un edificio más. Podrá o no gustarte (está claro que su estética es muy polémica), pero no quedarás indiferente ante él.

    Sin más, os dejo con las fotos que he seleccionado de las fachadas del edificio.



















    Artículo publicado conjuntamente 
    con el blog Vuelve a Mirarlo


  • LA LUZ LLEGÓ A TABARCA EN NOCHEBUENA - 13-12-2013

    El día de Nochebuena de 2013 se cumplen 50 años de la llegada de la luz eléctrica a Nueva Tabarca, pues el 24 de diciembre de 1963 se puso en funcionamiento el primer grupo electrógeno de la isla. El acontecimiento, tan importante para la población y tan deseado por los isleños, unido a la especial fecha en que se hizo realidad, fue motivo de que la prensa, en especial el Diario La Verdad, en las páginas 15 y 16 de la sección de Alicante del día 5 de enero de 1964, hiciera amplio eco de la noticia, dedicándole el citado diario un extenso artículo, de la mano del periodista José Luis Blanco Zamora, así como unas páginas en su suplemento dominical, con un considerable reportaje gráfico de Ángel García Nieto, logrando entre ambos una magnífica y completa semblanza de la isla, de las alegrías y tristezas de sus habitantes, de sus deseos e ilusiones, haciéndonos vivir una entrañable Nochebuena en Nueva Tabarca.

    Ambos artículos quedan transcritos a continuación, texto y fotografías, con algún que otro comentario que intercalo [entre corchetes], y unas anotaciones finales de la posterior evolución de la electrificación de la isla. El ejemplar del Diario La Verdad consultado y reproducido, consta en la amplia hemeroteca del Archivo Municipal de Alicante.

    * * *


    El periodista había pensado una y otra vez que las Nochebuenas se debían pasar en casa. Era algo que había oído tantas veces de pequeño que había llegado a defenderlo casi como un pequeño dogma. Sin embargo, por esta vez las convicciones se quedarían sin poderlas llevar a la práctica. Porque, al fin y al cabo una noche buena se pasa en cualquier parte, con más razón si es la Nochebuena. Y en la misma bocana de la imaginación quedó varado el lugar exacto donde mis huesos del norte irían a pasar la Nochebuena: en Tabarca; una isla tranquila, una especie de pequeño imperio romano donde la paz se dormiría con monótono arrullo de olas y donde uno podría moverse como una figura más de un belén original, un belén que estaría rodeado de agua por todas partes, sin lagos y sin majadas, pero con cura y guardias civiles.

    Tabarca: una tentación luminosa

    Desde Santa Pola se ve la isla. Es una tentación luminosa que invita a echarse a nado para ganarla en un santiamén y dejarse de embarques en botes o gasolineras. Sin embargo, las autoridades marineras, debido a su profesión y a desengaños dolorosos, han perdido bastante fe en las aparentes tranquilidades de la mar y ordenaron que embarcáramos en un bote de motor cuyo patrón no conservaba de las grandes virtudes del mar nada más que su destreza en el oficio. Pero de esto vale más no hablar. A nuestro bote subieron un matrimonio joven, una señora mayor y un viejo que deshilaba el valenciano a través de sus diezmados y destruidos dientes. En popa iba sentado un pescador aparentemente joven ?¡qué difícil es saber la edad de estos hombres de la mar!? que venía a pasar las Navidades con la familia desde Canarias, donde estaba embarcado con la pesca de la gamba. Todos llevaban consigo las provisiones compradas en Santa Pola para estas fiestas. Emprendimos, pues, la marcha. En el muelle quedaban dos pequeñas embarcaciones más que habían de cargarse con más avituallamiento, porque durante estas fiestas, nadie se mueve de la isla. Garrafas de vino, carnes, pescados y huevos, servirían, dentro de unas horas, como pitanza navideña.

    A las pocas millas ya se observan los detalles de Tabarca. Quien la bautizara merece los mayores respetos por nuestra parte, porque el nombre no puede ser ni más marinero, ni más bonito, ni más exacto. La isla es o una gran barca o muchas barcas apiñadas junto a otra mayor, quizá una barcaza ?la iglesia? que ofrecen un perfecto trazado geométrico de rectas. Claro, que la isla tiene tantos modos de verla... En un viejo mapa marítimo de la Ayudantía de Marina de Santa Pola la vimos como una gran tortuga con el cuello y rabo estirados y espatarrada nadando hacia la costa levantina. Salvador Rueda la vio como una guitarra. Pero no hay que apresurarse porque sobre el poeta y la isla hablaremos más adelante.

    Barca vetusta del Moncho 

    En mi cabeza bullía una intranquilidad; una especie como de recuerdo olvidado que trataba de emerger y sacar la cabeza en cuanto un impulso feliz, como un milagro, le abriese las vidriosas aguas de la imprecisión. Al fin surgió y fue en forma de unos versos que, de niño, el padre nos hizo aprender cuando él era más joven, y estaba menos cansado y tenía más ocios en la vida. Del poeta no me acuerdo [se trata igualmente de Salvador Rueda], de los versos creo que sí:

    Barca vetusta del Moncho
    que vas de Pola a Tabarca.
    ¡Cuántos crujidos de guerra
    dieron sobre el mar tus tablas!

    Estos versos vivían dentro de mí sin interés ni relieve alguno. Nunca los entendí cuando los estaba aprendiendo de muy niño. Fue el día de Nochebuena cuando el bote, la vieja barca del Moncho, tenía una explicación. Yo había entrado en el viejo mundo del Moncho, del viejo Moncho, el barquero ordinario de la isla, que la conquistaba y la dejaba diariamente como un don Juan, sin petulancias y almadrabero por línea directa de familia. Don Pascual Russo [lo correcto es Ruso], viejo capitán de almadraba, ágil y esbelto de figura y con un rostro inteligente y distinguido identificaría más tarde al Moncho cuando le dijera estos versos. He aquí un personaje, el Moncho, que ha entrado y tiene su lugar en la historia; en la grande o en la pequeña historia ?¿qué más da?? de Tabarca.

    A media mañana puse los pies en el muelle de la isla y caminé cuesta arriba, en medio de pequeños barcos, hacia el pueblo. Las calles se abren al mar en todas direcciones; en una de ellas me encuentro al cura armado con la caña de pescar y un bote de carnada. Después del saludo y de estrecharnos la mano, me enteré de que no era el cura, sino un hermano de él, seminarista, que estaba pasando las vacaciones navideñas en su compañía. Murallas y viejos arcos de tiempos de Carlos III imponen su autoridad real al mar. No le asustan estos gestos al Mediterráneo que siempre ha vivido muy democráticamente con los reyes. ¡De algo le han de servir sus largas experiencias!


    La Guardia Civil disfruta de paz

    El próximo saludo es con la Guardia Civil. Un cabo primero, con gafas y con pipa, me acoge con una sonrisa abierta debajo de un bigote perfilado y empezamos a charlar sobre la isla. Más tarde pude comprobar que las conversaciones sobre Tabarca, si se hacen sobre el pasado, carecen de importancia para las gentes. Todo lo más que sale a relucir es Carlos III con sus bondades sociales de traer a la isla italianos. No hay que olvidar que en Sierra Morena levantó una colonia, La Carolina, con gentes de la Europa nórdica y que gozaron da los mismos privilegios de exención de impuestos que en la actualidad disfruta Tabarca. En Tabarca quedan muchos Chacopino, Russo, Manzanaro...

    Si se intenta hablar sobre el presente de la isla, se saca en conclusión que todos sus habitantes la llevan dentro; la quieren como a uno más de la familia, pero los comentarios sobre su vida son un poco dolorosos.
    ?Mire Vd. ?me decía un viejo entornando los ojos como si el reverbero marino le estuviera dando de continuo? aquí ve muchos hombres, sólo por estas épocas del año. Dentro de unos días vuelven a la mar y aquí se quedan unos cuantos jóvenes, todos los viejos, las mujeres y los niños.

    ¡Ah!, pero no habléis del futuro. Aunque no es necesario sacar el tema porque ellos se encargan de hacerlo. Los tabarqueños [lo correcto es tabarquinos] esperan muchas cosas. Tienen fe en su isla. Parece como si fuera un hijo bien dotado que sólo le hace falta que alguien se interese en cogerlo de la mano y ocuparlo. Esperan noticias; todas las informaciones son pocas para estos hombres, a quienes les duele, y mucho, el que los hijos de Tabarca, hermanos, tíos, primos, parientes lejanos ?porque en la isla todos son parientes?, tengan que abandonarla porque la mar es cicatera y cobra con creces los regalos que hace. Les duele que Tabarca tenga emigrantes cuando hay tantas "posibilidades turísticas" que están ahí, sobre un terreno volcánico [el origen de la isla no es volcánico, sino básicamente arrecifal] y a lomos de unas aguas calientes y apacibles rizadas de brisas.

    El silencio reside en Tabarca

    La tarde es propicia para comentarios. Delante de la puerta del Pósito de pescadores, éstos, tumbados de costado o sentados cara a la mar, comentan suavemente ?hablar alto en el pueblo ofende al silencio que como una gran vela marina se extiende sobre todo? los mil incidentes que cada uno haya protagonizado. Yo, en diálogo con don Pascual, el viejo capitán de almadraberos, con el alcalde y practicante al mismo tiempo de la isla ?un hombre jovial, optimista y activo? me voy enterando de unas cuantas cosas.

    ?La isla ?me dice el alcalde? tiene unos dos kilómetros de largo por uno de ancho. Los problemas actuales principales, son: deficiencias en los servicios higiénicos por falta de agua, y sobre todo, carencia de luz. Este último problema lo hemos solucionado con la instalación de un grupo electrógeno ?motor de quince kilowatios? que surte de luz al pueblo. Precisamente esta noche se inaugurará. Todos abrigamos unas grandes esperanzas de que Tabarca llegue a ser un centro turístico importante que redima a la isla de todos los problemas que la abruman. Sabemos que una empresa, UTISA (Unión Turística Insular, S. A.), ha comprado unos 180.000 metros cuadrados. Esto quizá sea la solución de esta isla que tantas posibilidades tiene para el turismo.

    Fue emocionante el momento en que el motor del grupo electrógeno se puso en acción. Cien casas se iluminaron y otras tantas familias ?son 280 los habitantes actuales de la isla? lanzaron gritos de entusiasmo ante el acontecimiento. Tabarca se iluminó y los que estábamos dentro, recogiendo en la calle la repercusión del acontecimiento, nos daba la impresión de que íbamos a bordo de un gran barco iluminado en el que se celebraba una gran fiesta. Colaboraba a crear esta impresión el traqueteo incesante del motor que alimentaba de energía las bombillas. Tabarca, así la vimos la Nochebuena de 1963, comenzaba a navegar con esta inauguración oficial-local con el mejor de los aires: con el del optimismo y el de las realizaciones.

    ?Sabemos que el señor gobernador actual [en esas fechas era Felipe Arche Hermosa] ?sigue el alcalde?, está muy interesado en ayudarnos y en montar algo grandioso en Tabarca. Estamos convencidos de que poco a poco surgirá una nueva Tabarca desconocida y todos encontraremos solución a los mil problemas actuales.

    La isla de la esperanza

    En la isla no se sabe si este caparazón de tortuga quieta es zona militar o civil. A estas gentes sencillas, niños grandes, prestas al saludo y a sonreír con la más ancha de las sonrisas, que se santiguan antes de echar la red al agua y que al sacarla se lo agradecen a Dios con estas palabras: "Sarsia calá, a Deu siga encomaná" [Red calada, a Dios sea encomendada], no les preocupan estas zarandajas. Ellos lo que quieren es que sus parientes y amigos no salgan de Tabarca y que la isla, la pequeña isla, recoja en sus murallas a todos; les dé de comer y no tengan que vivir de continuo con las inquietudes y temores del hijo, el hermano o el esposo que salieron ?"Va ya para tres meses y no ha vuelto ni siquiera para esta Nochebuena"?. Hasta muy tarde han estado muchas madres y hermanos, alguna novia también, esperando el regreso de uno de estos pescadores.

    He asistido a uno de estos recibimientos. El hijo sonriente, espigado, camina hacia el pueblo, junto a la madre, viene de las costas de Agadir. Los saludos le siguieron a lo largo de las calles y al pasar junto a la Virgen, debajo del arco, se santigua, como todos los tabarqueños lo hacen. La familia, los amigos y parientes salieron a relucir en los diálogos entrecortados y en telegrama, iban comunicándose las primeras noticias sobre todos. Durante todos estos días han estado llegando marineros a Tabarca. Algunos, sin embargo, pasarán estas festividades navideñas enviando S. O. S. sentimentales con el recuerdo, a la casa paterna y a los amigos que en esta noche saldrán por las calles silenciosas de Tabarca asustando a los gatos y perros de la vecindad.

    El cura nuevo, don Francisco, ha llegado a última hora a la isla. Viene de Alicante donde no le han podido entregar las cestas navideñas que estaban destinadas para Tabarca. En Santa Pola las esperó hasta última hora y no llegaron; menos mal que algunas familias distribuyeron sus provisiones a los que las esperaban con impaciencia, ya que no tenían preparado nada para la fiesta familiar. Don Francisco es un cura joven, con una sonrisa intemporal, de ademanes suaves, pero que a la hora de la verdad ?en Tabarca es la tormenta? se remanga la sotana y tira de los chicotes [en términos marinos, es el nombre que recibe el extremo de un cabo de cuerda], por el barco, como los buenos.

    En casa del cura terminamos de cenar a las nueve. Tres horas antes de comenzar la "misa de gallo". ¡Qué buena estaba la sopa, señor Roque! El señor Roque es el padre del cura nuevo, de don Francisco, y cocina de maravilla. En la sobremesa, compartida en diversos sitios, porque más que sobremesa fue una ronda por las casas vecinas, se habló de muchas cosas. Algunas tan entretenidas como los comentarios sobre Pepe.

    Pepe, el "otro cura" de Tabarca

    Que ¿quién es Pepe? Él dice que es cura de Tabarca. É1 se llama don José de Tabarca. Su madre, su bendita madre, le ha tenido que hacer una sotana igual que la de don Francisco. Un sacerdote anterior le regaló un breviario y su iglesia particular está muy cerca de la iglesia del pueblo; es una pequeña cueva en el interior del hueco de las murallas. Él se ha encargado de ponerle una puerta y de montar el altar. Una pequeña hornacina, a la entrada, encierra una esquila [campana pequeña con la que se convoca a eventos de la comunidad como reuniones o procesiones] que Pepe, perdón, don José de Tabarca, toca, llamando a sus fieles a las mismas horas que el señor cura. Tiene su altar y su nacimiento. Reza por el pueblo y por los pescadores de alta mar y a la letanía que él lee en el breviario ?es analfabeto, pero esto no importa para que él recite su letanía? incluye junto a la invocación "Casa de Oro", las de casa del cura nuevo, casa de la tía Nicolasa y otras invocaciones más, y uno piense que el Dios bueno oirá las súplicas de un alma, que encerrada en una psicología rota, ha polarizado sus "manías" en pedir que los hombres sean buenos.

    Tabarca: aquí también nació Dios, perdido en la soledad del mar; el periodista vino a verlo y a vivirlo

    La Nochebuena en la isla

    La gente espera el último toque para acudir a la "misa de gallo". Mientras tanto los mozos y mozas de Tabarca se han reunido, cada grupo por separado, para celebrar la cena de Nochebuena. Las chicas llenan la isla con panderos y villancicos mientras saltan y bailan. Hay huevos y pollo en el menú. Los chicos, más silenciosos, están alrededor de un gran plato de morena pescada por ellos, que un viejo cocinero de barco ha preparado a conciencia. De lo exquisito del plato podemos dar fe ya que con el bichero de los dedos ensartamos un hermoso trozo bien acompañado con su concienzudo trago de vino. Parece como si el periodista hubiera estado viviendo siempre con ellos. Tabarca, lo repetimos, es un inmenso hogar abierto a todos.

    Entre los comentarios y risas salta el recuerdo para los que no han llegado. Bueno, otro año será.

    La Guardia Civil, al frente de su cabo, llega bien abrigaba y torea a la brisa, que ha refrescado un mucho, con el largo capote verde claro. La campana de la iglesia ?sirena de este barco amarrado al muelle de los acantilados y murallas? llama a los isleños a la misa. Viejas y viejos, jóvenes y chiquillos, van llegando poco a poco para celebrar el gran misterio cristiano: el Nacimiento de Dios. Los ramos de las palmeras se agitan a la puerta dándoles una especie de bienvenida.

    Las chicas se encargan del coro y la misa resulta armonizada. La iglesia ?robusta construcción con trazas de fortaleza? se llena de voces que reciben como contrapunto el rítmico compás del mar, que rompe contra los muros cercanos. En silencio y recogimiento se van acercando a adorar al Niño, los hombres primero, luego las mujeres y van saliendo con prisas para encerrarse en las casas. Es muy tarde ya para estos tabarqueños acostumbrados a irse a la cama cuando comienza a rizarse la luna sobre el agua marina.

    Todavía nos damos una vuelta por el pueblo. El alcalde ha dado órdenes de que se pare el motor de la luz y al poco rato el pueblo se queda a oscuras y en completo silencio. Solamente las linternas de los guardias horadan la oscuridad en su ronda permanente y al rayar el día se irán para la vieja fortaleza de tiempos de Carlos III, que se ha convertido ahora en cuartel [se refiere a la Torre de San José, entonces destinado a cuartel de la benemérita]. Tabarca duerme después de este desacostumbrado ajetreo que la habrá sorprendido un tanto.

    El poeta Salvador Rueda vivió en la isla y la cantó

    El sol iba ya alto cuando sacamos el agua del aljibe para lavarnos. El agua de Tabarca es fina agua de lluvias que los isleños recogen cuidadosamente en aljibes llenos de años y de ecos [el agua corriente no había llegado todavía, y era una de las principales carencias de la isla].

    Desde la Cantera, hacía el sur, popa de este gran trasatlántico que es Tabarca, nos trasladamos, bordeando la lengua de mar, hasta el cabo Falcón, en el otro extremo. Aquí está el cementerio: pequeñas cruces de madera clavadas en el suelo, y alguna lápida, señalan las sepulturas. Las paredes en mal estado ?están tratando de repararlas? se abren al mar. Nos ha parecido estupendo que los pescadores puedan seguir teniendo vistas al mar aun después de este último trance. La espuma de la mar es la mejor mortaja para estos hombres marineros.
    Es cierto, desde luego, que son contados en el año los muertos tabarqueños. Vienen a morir dos o tres octogenarios y nacen de cuatro a seis en el mismo período de tiempo. Antes de llegar al pueblo, donde un grupo de mujeres va por las puertas cantando y pidiendo limosna para celebrar misas en sufragio de las almas, pasamos delante del solar de la casa que construyó con sus propias manos y habitó el poeta Salvador Rueda. Está en un saliente en la parte media de la isla, entre el pueblo y los yermos terrenos que una sociedad anónima ha comprado en vistas de montar un gran complejo turístico. El poeta vivió mucho tiempo en la isla cuando los botes no llevaban motor y los viajes a Santa Pola había que hacerlos a remo. El mismo tenía su bote y él lo gobernaba.

    Todavía la gente mayor lo recuerda y quedan "coplas" suyas aprendidas de memoria por los vecinos. Al periodista le han recitado una de estas "coplas" dedicada a la isla. Se trata de un soneto que transcribimos, a pesar de que su trabajo costó porque la mujer que lo sabía tenía que decirlo de "carrerilla", si no se le olvidaba:

    Isla gentil que siempre te deseo,
    de una guitarra tienes la figura,
    donde se ata la larga encordadura
    está la soledad de mi recreo.

    Dibujada en mi espíritu te veo,
    igual que un instrumento de hermosura,
    orlada por la mar y la bravura
    que te azota con verde balanceo.

    Para vivir ¡qué sitio tan dichoso!
    Para sonar, ¡qué mágico retiro!
    Para morir, ¡qué campo soledoso!

    Quién fuera el ancho mar, guitarra mía,
    que retienes la caja de armonía
    como un inmenso estuche de zafiro.

    Los versos de Salvador Rueda siguen todavía válidos para esta afortunada isla del Mediterráneo que lleva varada tantos siglos esperando que una mano providencial venga a arrancar unas notas que resuenen a progreso y optimismo esperanzador.

    Tabarca, trasatlántico sin rumbo, inmensa tortuga con un caparazón de tierra estéril, guitarra con cuerdas, pero sin sonido, espera. Los tabarqueños ?me lo decía don Pascual? esperan también que esos rumores que corren de hacer de la isla un gran centro de alto turismo, sean realidad. Estas gentes sencillas como niños grandes, acostumbrados a vivir en vilo pendientes del tiempo, de la mar; llenos de esperanza por dentro que le sale por los ojos, carecen de casi todo y lo esperan todo.

    En 1939 el censo de población arrojaba un número de habitantes de 1.400. En la actualidad viven en la isla 280. Los jóvenes emigran, pero con el recuerdo viven dentro de su isla. Carece de presupuestos la pedanía y no se pagan impuestos de ninguna clase. Este trozo de tierra volcánica española, que el Jefe del Estado recorrió el Domingo de Ramos de 1963 [7 de abril] y cuya visita recuerda emocionado el cabo de la Guardia Civil. Él ha visto con sus propios ojos, las necesidades y ha charlado con sus gentes. Tabarca con sus problemas y sus esperanzas, es conocida. Los tabarqueños creen que el montaje de un gran complejo turístico será su redención. Se ha hablado de la creación de un gran casino de juego, de un club de regatas, de un campo de golf y de muchas otras cosas. Y el periodista se pregunta con un ligero temor: ¿Será el turismo la salvación de los tabarqueños?

    El sol ha cruzado el meridiano del día de Navidad y el periodista se despide en la sobremesa de don Francisco, el cura, del alcalde, en nombre de todo el pueblo, de don Pascual, acepta el ofrecimiento amistoso del viejo Santa Creus [¿Santa Claus?] y, con honda pena, se dispone a desembarcar de este enorme trasatlántico que se llama Tabarca para pasar a una canoa marinera e ir a "tierra firme", como dicen los tabarqueños. El periodista se ha encontrado en Tabarca como en un gran hogar y ha pasado una noche buena; de las mejores Nochebuenas que recuerda.

    * * *


    HOY ES DÍA GRANDE

    Hay más hombres que de ordinario.

    Vinieron de la mar a pasar la fiesta.
    No todos.
    Hay quien está a muchas millas y a años de lejanía.
    Pero hay que celebrarlo como en cualquier rincón del mundo.
    La barca se ha cargado de provisiones abundantes en Santa Pola.
    El cura ha estado corriendo por tierra firme regateando la caridad para quienes aquí no tienen nada.
    A última hora la caridad no llegó.
    Tuvo que volverse con las manos vacías y el corazón en un puño.
    Pero en Tabarca hay conciencia de hogar común ?todos o casi todos son parientes?, y de estas sacas y cestas hubo para todos.
    La gran noticia de esta Nochebuena.
    Fuimos a pasar la noche mejor del año en un ambiente de soledad y pobreza, y también allí nos encontramos con el acontecimiento.
    Por vez primera en su historia, en esta noche en que los cielos derraman luz, Tabarca va a tener iluminación.
    En la hora mágica de la Nochebuena se inauguró el grupo electrógeno.
    Y se hizo la luz.

    La isla. Lejos de la tierra. Prisión, soledad de poetas o viviendas derruidas de gentes pobres. En 1939 tenía 1.400 habitantes. Hoy, 280. No hay comunicación regular con el mundo. Quien puede tener un bote, marcha cuando quiere y el mar lo permite. Los demás esperan que alguien pueda llevarles. Más ruinas que muros en pie. Sobresale la iglesia, firme recuerdo de tiempos mejores. Aquí vivió el periodista la inolvidable emoción de una Nochebuena entre las gentes sencillas, como las que eligió Cristo para vecinos de su nacimiento.
    Poco después de la cena, y mientras se espera a la misa del gallo, júbilo en las calles semiderruidas de la isla. Villancicos y alegría. Los mozos están lejos. En la mar, pescando. Vienen algunos, pero cada tres o cuatro años. La espadaña [elemento arquitectónico de los campanarios] ha lanzado su llamada por toda la isla y hasta ha penetrado en la profundidad de la oscuridad marinera. Llegan a misa los fieles. Hace frío. Es medianoche. Una medianoche clara. Suena el mar a unos metros. Dios va a nacer.
    La adoración del Niño Dios. Hombres y mujeres llegan con devoción hasta el altar. La Guardia Civil, que hace la vigilancia de la isla. Aquí, donde la convivencia tiene rasgos muy peculiares, donde no se pagan impuestos ?ni hay donde pagarlos?, donde las ramas más íntimas de la familia se desgajan sangrantes por el vendaval de la necesidad, la fe en Dios, que acaba de nacer como hombre, es más robusta y necesaria. Y, por ello, el corazón más limpio. Lo último. El pobre cementerio de Tabarca. Dos o tres nuevos inquilinos tan sólo al año. Cada vez menos gente. Nacen aquí, pero se van a morir ?y buscar la vida? lejos. El mar, el eterno compañero, rodea las tumbas. Dicen que todo esto se va a transformar. ¡Qué extrañeza de siglos si llega a realizarse!

    * * *

    Nueva Tabarca siguió dependiendo más de dos décadas de estos grupos electrógenos, para la electricidad que precisaban los isleños en su día a día, con un fuerte incremento de la demanda en época estival, gracias a ese turismo anunciado, aunque no resuelto como se pensaba, que habitualmente superaba las capacidades de estos generadores.

    En 1988 se terminaba la construcción de una central solar fotovoltaica que fuera capaz, no ya de proporcionar la electricidad necesaria a los tabarquinos, sino de soportar los incrementos veraniegos que exigía el creciente turismo de la isla, complementando así el servicio que seguían dando los generadores. La planta fue financiada por la Unión Europea, instalada por AEG, dotada con 2.466 módulos fotovoltaicos y proyectada con una potencia eléctrica de 100 kilovatios.

    Diez años más tarde, en 1998, el Ayuntamiento de Alicante, la Generalitat e Iberdrola alcanzaban un acuerdo para dotar a la isla de Tabarca de las instalaciones necesarias para recibir suministro eléctrico desde la península, mediante un cable submarino. Se paliaba así, con una inversión de 135 millones de pesetas, una de las viejas reivindicaciones de los habitantes de la isla, condenando, sin embargo, a la obsolescencia, a la central solar fotovoltaica, sin que nunca hubiera llegado a funcionar a pleno rendimiento. Tabarca tendría un servicio normal de energía, 24 horas al día, antes de fin de 1999, y llegaría a la isla por el mismo conducto que la abastece de agua potable, por lo que apenas implicaba impacto ambiental.

    (Artículo publicado en el blog "La Foguera de Tabarca")

  • Bofill en Calpe, visto por dos neófitos. Primera Parte: Xanadú, Atrium y Club Social - 18-01-2014
    Debo reconocer que no me lo esperaba. Y, para ser sincero, yo ya había estado allí. Hace muchos, muchos años. De modo que debía saber qué es lo que me iba a encontrar. Además, no hacía mucho que mi amigo Rubén Bodewig (quién me recomendó, por cierto, la visita) había publicado unas fotos magníficas de La Muralla Roja...Y para colmo, Bofill no es de mis arquitectos preferidos.

    Aún así. No me lo esperaba. De mis experiencias -entre místicas e infantiles- en La Muralla Roja, hablaré en su momento. O en varios momentos, porque me temo que me llevará más de una entrada sólo ese edificio. Ese, La Muralla Roja, era en realidad mi objetivo. Y bajar, si tenía tiempo, a lo que en su momento fue el Club Social que Bofill diseñó para estos edificios.

    Así que...¿De qué estamos hablando? ¿Qué es La Manzanera?

    Cuando te desvías desde la carretera nacional hacia Calpe, y tuerces a la derecha y te encuentras -ya- un cartel que indica la dirección hacia los "edificios de Ricardo Bofill", te das cuenta de que en Calpe, esta zona tiene su importancia. Entonces, siguiendo las indicaciones, te vas adentrando en un entorno, aunque relativamente habitado, también con una apariencia de agreste y solitario. Tras unos giros de la carretera, y casi de sopetón te encuentras los dos edificios más llamativos del enclave, ambos de Ricardo Bofill: Xanadú a la izquierda y La Muralla Roja a la derecha.

    Imagen: Google,maps / Street View

    Aún en ese momento, al margen de que me gustaran más o menos los edificios, no fui consciente de que estaba a punto de entrar en un micromundo ajeno por completo al resto, pero perfectamente integrado en el magnífico y bellísimo entorno de la Cala Manzanera; de separarme en el tiempo y en el espacio para entrar en una especie de no lugar en el no tiempo. Algo atemporal. Algo que no se describe, pero sí se nota. Mejor, algo que -poco a poco- se va notando. Incluso días, semanas, después.

    No quiero extenderme demasiado. Se, porque no tengo la suficiente destreza, que no podré transmitir las sensaciones que me produjo la visita. Espero, al menos, que os mueva la curiosidad, y vayáis, y sintáis algo parecido.

    En esta entrada podréis ver las fotos que le hice al Xanadú, casi de pasada entre La Muralla Roja y el Club Social. A continuación, fotos del propio Club Social en el estado -lamentable- en que se encuentra. Parece que el ayuntamiento de Calp quiere restaurarlo y hacer algo interesante con él. Ojalá.

    Además, y por gentileza de mi amigo, y excelente fotógrafo, Nacho Sendón, podéis disfrutar de unas estupendas fotos de Atrium, la tercera obra en discordia de Bofill en La Manzanera, a la cual no tuvimos ocasión de hacerle demasiado caso, y una foto más de Xanadú.

    Para terminar, el título no es caprichoso en absoluto. Esta visita la hice acompañado de mi hermano, Ramón Escolano. Los dos somos neófitos en materia arquitectónica,  y dado que su punto de vista difiere bastante del mío, al tiempo que es un magnífico escritor, os ofrezco su opinión tras las imágenes.

    Seguro que os sorprenderá

    El entorno, desde el Club Social

































    -"Te ¿vienes a Calpe una tarde? ? Mi hermano
    -¿A qué? -Yo
    -Voy a hacer unas fotos de unas casas. Así echamos la tarde y luego nos tomamos una cerveza.?             

    Y claro, yo nunca digo que no a una cerveza y menos si sospecho que voy a ser invitado. Así pues con esa premisa (y promesa) me embarqué. Llamadme facilón.

    Allá que nos fuimos, con un Yaris como navío y a los acordes de Highway to Hell (entre otras varias). Al pasar por Benidorm vimos, desde la autopista, un edificio muy chulo de cuyo nombre no me acuerdo, pero que al parecer va a ser de los más altos cuando esté acabado.

    Reconozco que desde que la salida ?Calpe? de la autopista hasta que llegamos al que era nuestro destino (la cala Manzanera) se me hizo largo. Y eso que está bien indicado y ni nos perdimos ni nada (cosa que nos siempre podemos decir mi hermano y yo cuando vamos a hacer fotos?, pero esa es otra historia). Como digo está bien indicado con sucesivas flechitas con el letrerito de ?Edificios Bofill?. Se ve que la cosa es importante y el payo también.

    Y allá que llegamos. Y allí estaban. Los edificios. Cosa obvia, ya que están allí desde finales de los 60-principios de los 70. Vaya fiasco habría sido de no estar. Pero estaban. Según tengo dicho, hoy tengo que hablar de lo que me parecieron por fuera y de la cala y el recinto social de dichos edificios. Y llevo un buen rato hablando, pero rato? Hasta que me he dado cuenta de que quizá, y sólo quizá, mi hermano se refería a que lo escribiera. Tardo, pero al final voy al sitio?

    Bien. Los edificios, por fuera bien. Me gustó más el rojo, La Muralla Roja -nada que ver con la Muralla China, que también es ?Roja?, pero pilla más a desmano-, que el verde (Xanadú?, creo que hicieron una peli, pero no me hagáis mucho caso). Ya hablaré otro día del rojo por dentro y como le puede cambiar a uno la opinión. El verde sólo lo vimos por fuera y, bueno, además de ser de un verde feo (seguro que las damas que lean esto tendrán una variante más exacta de la tonalidad, para mí: verde feo), parecía estar hecho a retales. Como si le hubiera dado un Exin Castillos y una botella de Bourbon a un niño y él hubiera reflejado el resultado (igual lo hizo, viendo como despuntó luego el hijo?)

    Para finalizar la tarde bajamos hasta el club social, junto a la susodicha Cala. Bien. Partamos de que yo soy muy gallina. Pero muy. Pero de susto más que fácil. Dicho esto, lo que queda ahora del club social tiene más pinta de lugar de reunión para hacer sacrificios de vírgenes a Satán (llámale Satán, llámale cualquier otro bicho al que se le hagan sacrificios), que de un lugar de ocio y diversión? Aunque bien mirado, los de los sacrificios también se lo pasarán bien (no tanto los sacrificados).

    Dicho todo esto (y después escrito) la tarde se puede resumir de una manera: la cerveza quedó en promesa. ¿Lo pasé bien? Sí. Pero, ¿y mi cerveza? Que ya se sabe que cerveza que se pierde ya no vuelve.

    Ramón Escolano

    Artículo publicado conjuntamente con el blog Vuelve a Mirarlo



  • YO NO VENGO A DESPEDIRME DE TÍ (A ENRIQUE CERDÁN TATO) - 30-11-2013





    No, yo no vengo a despedirme de nadie, mucho menos de ti. El que venga a decirte adiós, amigo, es que se marcha a algún sitio y durante un tiempo. 
    Y si además viene apenado, huérfano y desolado es que no te conoce bien; debe pensar que eres de los que se van sin más. Le diremos que se equivoca.
      
    No, yo no vengo a despedirme de ti ¿Por qué habría de hacerlo? Sólo se despide uno de quien se va a marchar, de quien no va a estar, y este no es tu caso. 

    Con todo, la ciudad ha amanecido hoy como desprovista, desorientada, sin agarraderas, inmune a la esperanza, huérfana, como menos Alicante que nunca; como si la piqueta de Ferreshubiera de un tajo dejado a la vista sus huesos y por la herida abierta sangráramos todos los que nos ganamos la palabra y el título de ser de aquí. 

    Nada ha cambiado de ayer a hoy a pesar de que en este tiempo hemos librado la batalla contra ese enemigo invisible que se pertrecha y levanta sus empalizadas precisamente ahí, en tu garganta, pero, con todo, no consigue acallar tu voz ni un ápice; contra este enemigo que arrasa tu cuerpo y que planta sus pendones de desesperanza en los territorios de tus entrañas, guerreamos ya desde hace un tiempo. ¡Malditos seáis! 

    Tendido en la cama, con pocas fuerzas ya y sin poder hablar, me escribías con trazo tembloroso en aquella libreta tuya, algo casi ilegible pero, eso sí, volvías sobre la palabra escrita para acentuarla correctamente. Luego nos cogimos de la mano y esperamos, esperamos un buen rato hasta que he súbitamente de mis pies crecieron raíces que me fijan a ti, y me dejo llevar. Y aquí sigo, fijado, mirando subrepticiamente cómo acentúas las palabras. 

    Por otro lado, ¿Sabes? Al acecho andan ésos, los de siempre, agazapados, avergonzados de su desnudez, malformes y ciegos, con las garras clavadas en los muslos de su víctima obscenamente desgarrados, violados, babeando asombrados porque tu voz, ahora, suena clara como de todas nuestras gargantas y el eco que las piedras le procuran la convierten en razón de razones, en manifiesto y en azogue de sinvergüenzas, de vándalos y sus ediles. 

    Por cierto, ¿Te acuerdas de cuando le llamamos ?fascista? al Trampas en el mismísimo salón de plenos porque se empecinó en no dejarnos intervenir? ¡Fascista!, eso sí, atendiendo a la tercera acepción que del término aplica el diccionario de la RAE. y que le venía al Trampas como un traje a Camps. Al orondo alcalde le decían el Trampas por su forma peculiarmente sucia de jugar al póker ¿Recuerdas? Ha sido así toda la vida.  

    Ése y el día en el que nos encontramos con Salinas en Sevilla, o aquel otro en el que bajo la lluvia de marzo ?Fa fret, decía Gibson- rendimos homenaje a Dickson y al Stanbrook en el puerto de Alicante han sido, quizás, los momentos más emocionantes que hemos vivido juntos, aunque, ahora que lo pienso, han sido tantos que me niego a licuarlos en tan poca cosa. 

    Mis puños abrirán un agujero en la luz para que puedas ver acabado todo lo que no terminamos a tiempo por culpa de los de siempre. Lo que tu no has visto, amigo, lo verás a través de cientos de ojos y después, para celebrarlo, tomaremos café en el saloncito que siempre tenemos dispuesto bajo los pinos centenarios de tu casa en la playa o bajo los puentes del Sena, o rallando el cristal del Titicaca, o en las cumbres del Masnou, o sobre las arenas palestinas, o en los pozos de esperanza de los saharauis. Allá donde sea, plantaremos nuestra jaima y alrededor de nuestra mesita y nuestras tazas dejaremos que nos embriague la conversación y las verdades bajo la luz cenital tan adecuada, como sabes, para la caza de las ballenas.
       
    Dime ¿Qué tiene esta jodida tierra? ¿Qué antiguos conjuros de enanos, alquimistas y viejas desdentadas te esclavizan al noray de aquí? ¿Qué te hace siempre desear volver? Estas tierras que se aprestan a la infidelidad, a la mancebía, a la manipulación arcillosa del dios pagano del pecunio y la bragueta. ¿Qué tiene esta jodida tierra que tanto la amamos? ?Alicante, cómo te nos metes toda de golpe, en nuestras venas? 

    Leo de nuevo tus libros y en cada uno de ellos, en cada uno de los Alted, los Saña,los Bardas, los De la Gorce, y todos los demás, te he encontrado tan joven, tan luchador, tan vital y honesto como siempre, tan Enrique Cerdan Tato como siempre. Y en esta relectura caigo en la cuenta de que los Alted, uno detrás del otro, admiradores y observadores de tradiciones e historias, van a seguir rondado por esas tierras dentro y fuera de tus páginas, lo quieras o no. Tú los creas y ellos se emancipan, se multiplican y se hacen eternos. 

    ¿Ves? No vengo a despedirme de ti porque no quiero y porque, además,  no puedo; y si alguien lo hiciera que le sea desvelado que no es la despedida lo que hiere mortalmente; lo que realmente te lacera la existencia, lo que realmente te arranca el hálito indefectiblemente es la ausencia y en este caso tuyo, no ha lugar a ella. 

    Posiblemente, ni tu lo recordarás, lo primero que escribiste fueron aquellas novelas maniqueas de vaqueros, Quién sabe si tenías once ó doce, ¿Recuerdas? En un lado los buenos, en el otro los malos y cuando acabe la novela no queda nadie en pie, como  en ?Mi primera piedra? pero eso fue ,seguro , antes de que tus alumnos de la Escuela de Comercio te llamaran el ?profesor alpinista? por haber escrito ?En la cima?. ¡Qué ocurrencias! Luego vinieron los ripios a duro (?Compre un reloj Espinosa y no piense en otra cosa?) y los artículos en ?Primera Página?. ¡Ah! Y cómo olvidarnos del barman que te avisó de que en su terraza había un inglés famoso que resultó ser el señor Ernesto Hemingway con su reciente Pullitzer sobre algún estante, junto a algún retrato de leones abatidos. Me lo imagino gigante y blanco repantingado sobre la silla de madera pintada de azul en la Explanada y diciéndote con esa voz de caverna que deben tener los viejos cazadores de tiburones gigantes ?¿Ha probado usted este Whisky?? ?a esa edad tuya era normal tal pregunta- Pues no va a encontrar mejor ocasión que ésta. Siéntese y pregunte, joven.- Pero tú, amigo Enrique, ¿Cuántas vidas has podido vivir ?  

    Luego vinieron  ?La primera piedra? y los premios, y la política y sus desavenencias, y ?El paseante? y la Político Social y los cuartelillos y aquel Guardia Civil poeta que te llamaba de usted y que te usó de crítico-oidor, ¡Cielos qué condena! Y luego ?El lugar más lejano?, ?Sombras nada más?, ?Un agujero en la luz?, ?Todos los enanos del mundo? y ?La lucha por la democracia en la provincia de Alicante? y Ovidi ?qué recuerdos- y Joan Manuel, y Victor y Ana, y Moustaki, y Cela, y Buero y su retrato de Miguel en su escondrijo bajo los manteles almidonados de un buen hombre, y Alberti, y Yasir Arafat ?y aquel belencito hecho a mano en madera de olivo que te regaló y que tu colocabas, cada navidad, sobre la tele para que los nietos lo vieran- y ?La historia de Alicante contada a los chicos?, y las conferencias, y tus Gateras por donde nos escapábamos todos de la plúmbea realidad de los días, ¡Que levante la mano aquel que le pidió algo a Enrique y éste se negó! Nadie.  

    Dime ¿Cuántos artículos habrás escrito para los llibrets de hogueras? Cien o cien mil, qué más da. Enrique no sabe decir que no. No se puede negar a nadie. Mari Luz dice que si hubieras sido mujer, lo tuyo sería de aliviadero gratis, de manceba veinticuatro horas, de mancebía non-stop que dirían los modernos. 

    La primera vez que penetré en tu santuario me pareció atravesar aquella montaña del Himalaya que te llevaba de la ventisca y los riscos nevados al esplendor de la eterna primavera en Shangri-La. Y allí, adentro, esperé por un momento encontrarme a Gregor Samsa, disfrazado de hombre, rondando por la Mala Strana haciendo de cicerone para un Marlowe algo despistado, todo por encontrar a la Loren de Arroz Amargo y, sin embargo, de entre un libro y otro los pececillos plateados anunciaban despavoridos la llegada del obispo ignorante todavía de que se le había declarado ?La batalla de las tetas?, contando algún misterio sacro a Sigfrido De la Gorce y al alquimista al que todos llaman Bardas, mientras, en la bahía del Baver más de setecientas naves se aprovisionaban de agua de la Fuensanta preparando el asedio de Orán.  

    Sentado a tu ordenador dirigías como Mehta la Filarmónica de Viena el concierto para personajes y tecnología en Mi Mayor cuando los solistas al presto se obstinaban en rebelarse ?esto con la pluma y el papel no pasaba- . 
     
    ¿Una milhoja? Son de Dalúa
    Nos pierde el dulce
     
    ¿Qué tal si acabamos el café de hoy al son de ?Take the ?A? train? del Duke? Mañana, si quieres, nos vemos el último concierto de Año Nuevo y, si acaso, nos perdemos entre los amores de Kafka y Felice Bauer; por proponer algo, total, tenemos todo el tiempo del mundo para ello. 

    El cronista nunca acaba su trabajo ¿Verdad? Le joda a quien le joda. En cualquier caso hoy en día y tal y como se remueve el fango, escribir una crónica de Alicante fiel y honrada sí es, amigo Enrique, escribir una verdadera ?Antología de la aberración?.

    Hablamos mañana.

                                            DANIEL MOYA 


  • ALICANTE Y EL GRAN MAESTRE DE MALTA - 26-11-2013

    El Gran Maestre don Ramón de Perellós y Rocafull.

     El 7 de febrero de 1697 la Orden de San Juan del Hospital de Malta escogió Gran Maestre a un español, don Ramón Rabaça de Perellós y Rocafull y de Dijar y Mercader. Alicante le rendiría cumplidas pleitesías posteriormente.

    Su padre, don Ginés Rabaça de Perellós, era señor de Benetúser y barón de Dos Aguas, y procedía de encumbrados linajes del patriciado valenciano que con el tiempo adquirieron carta de nobleza. Doña María Rocafull, su madre, formaba parte del círculo de los Rocafull de Orihuela y su tierra. Los apellidos Dijar y Mercader, de linajes también encumbrados desde el siglo XIV, eran los de sus abuelas paterna y materna respectivamente.
    En 1654, a corta edad, pasó las pruebas de nobleza para conseguir el título de caballero de la Orden, dentro de una cuidada estrategia familiar de promoción social. En 1671 ya era Comendador de Castellot, y pidió recomendación al virrey de Sicilia, a la condesa de Perelada y a la reina regente para que el Gran Maestre lo nombrara general de las galeras de Malta. Consiguió formar parte finalmente del consejo del Gran Maestre Adriano de Vignancourt, alcanzando la mayor dignidad de la Orden en 1697, que ejerció hasta su muerte en 1720, descollando su política poliorcética y artística en Malta, así como su cautela durante la Guerra de Sucesión y sus campañas contra el corsarismo musulmán.  
    Alicante celebra su elección.
     
    La atribulada y dinámica plaza alicantina, aún herida por el bombardeo de 1691, acogió con gozo el nombramiento de don Ramón, creyendo encontrar un valedor en el convulso teatro mediterráneo. Del 5 al 9 de julio de 1697 celebró unas lucidas fiestas de San Juan Bautista en su honor. La predicación del sermón de rigor, tan caro a la mentalidad barroca, corrió a cargo del canónigo de San Nicolás José Sala. El conocido deán Martí compuso poemas para tal ocasión, dedicados al valentino héroe.

     El programa de actos contempló a lo largo de aquellas jornadas el toque de campanas, la ubicación de un monumento perecedero en Santa María, villancicos, una procesión digna del Corpus, los fuegos de fusilería y artillería, una representación de moros y cristianos, y la lidia de toros de Sierra Morena.

     El esfuerzo mereció la pena para los coetáneos, inmersos en una sociedad de honor en la que las formas y las apariencias visualizaban las ideas de la jerarquía social. La concurrencia de nobles valencianos, castellanos e incluso franceses dio la medida del éxito, y quizá sirviera para limar ciertas asperezas una vez firmada la Paz de Ryswick (10 octubre de 1697) con Luis XIV, de gran interés en vísperas de la Guerra de Sucesión.

    El simbolismo de las celebraciones.
    El barroquismo de las celebraciones quizá aparezca intrincado y excesivo a nuestros ojos, pero sus imágenes alegóricas eran coherentes con las ideas de patronazgo, servicio honorable y consideración comunitaria.
               
     A don Ramón se le atribuyó una genealogía mítica que lo enlazaba ni más ni menos que con los reyes de Francia, Castilla, Navarra y Aragón. En las calles de Alicante los honores que se le rindieron, dignos de un monarca, se acompañaron del homenaje al rey de reyes sacramentado, el angular Cuerpo de Cristo del catolicismo trentino, ya que el Gran Maestre se convertiría en el atleta invicto de la esposa de Jesucristo, la Iglesia, desde cuyo presidio de Malta pelearía con denuedo para retornar Tierra Santa a la Cristiandad.
    La mentalidad de Cruzada, todavía presente en los testamentos de fines del XVII, no se avenía del todo bien con las realidades de su tiempo. Los combates contra el corsarismo berberisco habían rebasado en importancia en el Mediterráneo Occidental y Central a la lucha directa con el Imperio Otomano, ya en declive y cada vez más considerado como una potencia más a reajustar por otras más briosas, como la Austria de los Habsburgo, Francia e Inglaterra. En 1649 los turcos otomanos, inquietos ante la hostilidad veneciana, ofrecieron a España una paz en la que se prometía la libre visita de los Santos Lugares por los cristianos y atajar las depredaciones corsarias. Los venecianos extendieron el rumor del matrimonio de una hija del sultán con don Juan José de Austria, dotándola con Argel y Túnez. La seguridad de Nápoles y Sicilia y el fomento del comercio hispánico podían haber ganado grandemente con ello, pero las negociaciones no llegaron a buen puerto y todo discurrió por los cauces habituales. Los dispendios de la celebración en Orihuela del alzamiento del asedio turco de Viena (?feliz suceso para los Reinos de España?) merecieron la reprobación del Mestre Racional del Reino de Valencia el 10 de agosto de 1685.
     
     Los espectáculos de las celebraciones expresaron este mundo ideal. La quema de las arquitecturas perecederas en honor a San Juan Bautista, cuya procesión se celebró con la solemnidad del Corpus, constituyen uno de los primeros ejemplos documentados de nuestras populares Fogueres, pero con un espíritu muy distinto del actual, pues en lugar de anunciar a todas las gentes el inicio del verano y sus placeres se proclamaba el carácter trascendental del nuevo Gran Maestre, subyugador del infiel, siguiendo los pasos del Bautista que se postró ante la grandeza de Jesús.

    El complemento indispensable vino dado por una representación de moros y cristianos cerca de la contemporánea Plaza del Mar. Allí se erigió una fortaleza de madera defendida por los cristianos, realidad bien cotidiana en el Alicante de fines del XVII. El desembarco de los turcos culminaba con su conquista matinal, seguida por la tarde de la reconquista cristiana, que no ahorraba la simulación de baterías de artillería, minas y asaltos como si de Viena, Buda o de una plaza norteafricana se tratara. La corrida de toros del día siguiente insistía en la idea de la victoria sobre la fiera de la infidelidad. No en vano la rendición de Granada se festejó en Orihuela corriendo toros, según Bellot.  

    Las tiranteces con la Orden de Malta.

    Los festejos no ocultan que no siempre las relaciones entre Alicante y la Orden de Malta estuvieron presididas por la cordialidad, pues en una plaza comercial como la nuestra los litigios y los encontronazos fueron moneda corriente.

    La guerra contra las Provincias Unidas entre 1621 y 1648 ocasionaría más de un incidente, en especial cuando el Almirantazgo impulsado por el conde-duque de Olivares se mostró más contundente. En junio de 1629 una nao fue apresada en las cercanías de Malta por tres navíos del Almirantazgo. Su carga y su tripulación fueron conducidos a Alicante, convertido ocasionalmente en punto de operaciones de una guerra que perjudicaba los intereses comerciales de la Orden en el Mediterráneo.

    Para defender sus intereses con mayor efectividad los sanjuanistas reclamaron un consulado en Alicante, petición sobre la que insistieron en 1667, algo muy recomendable dada la heterogénea composición de la sociedad maltesa y de la propia Orden.

    En 1673 el baile sanjuanista de Lora se quejó del embargo en nuestro puerto de la mercancía de un vecino de Malta por ser transportada en una nave cuyo patrón era francés. Se mantuvo que la propiedad de la nave correspondía a un maltés, y en 1674 el virrey de Valencia se dirigió al gobernador de Alicante para que suavizara la situación dado el estado de hostilidad con los franceses.

    En años sucesivos la tensión cedió en una atmósfera mezclada de astucias y claudicaciones españolas. Los holandeses, ahora aliados interesados, aseguraron la comunicación entre Malta y la Península. El 24 de febrero de 1678 el caballero de San Juan don Manuel de Cardona y el de Montesa don Francisco de Cardona obtuvieron plaza en la flota o caravana holandesa que se dirigía a Malta, junto a Liorna punto de contacto de primer orden con las aguas del Imperio Otomano.

    El atractivo de la Orden.

     Los tiempos de la caballería andante, tan idealizados, eran un venerable recuerdo en el siglo XVII, cuando en los campos de batalla impusieron su ley las grandes formaciones de infantería provistas de armas de fuego, enfrentadas con frecuencia a sofisticados sistemas poliorcéticos. Los escuadrones de caballería potenciaron los efectos de aquella Revolución Militar, y la ética caballeresca tenía la virtud de prestigiar el alto mando militar nobiliario. Las obras de calidad diversa que glosaban o relataban los grandes hechos caballerescos de los linajes de un reino sirvieron a tal propósito. Las ?Trovas? de mosén Jaime Febrer ensalzaron a los caballeros de Valencia en calidad de conquistadores del Reino. En las Españas coetáneas, al igual que en el resto de la Cristiandad, la condición caballeresca legitimaba una gran variedad de exenciones de gran utilidad ante los embates de una monarquía exigente de recursos y servicios. Los hábitos de una Orden Militar, aureolada por un pasado de guerra contra el infiel, disponían en consecuencia de un enorme atractivo.

    Los caballeros alicantinos habían acostumbrado a ingresar en las filas de la valenciana Orden de Montesa a lo largo de los siglos XVI y XVII. Tal fue el caso de los Escorcia y Ladrón, Sanz, Rotlà y Canicia, Pascual, Mingot y Fernández de Vera. A fines del XVII la de San Juan aumentó sus caballeros de Alicante. En 1686 ingresó tras pasar las prescriptivas pruebas de nobleza don Cipriano Juan Canicia Pascual y Pascual, y en 1687 don Juan Bautista Pascual Robles Martínez de Fresneda y Riquelme, y su hermano don Vicente. Los Pascual acentuaron tales timbres de distinción aristocráticos coincidiendo con una época en la que el Gran Priorato de la Orden en Consuegra fuera ostentado por miembros de la realeza como don Juan José de Austria o el mismo Carlos II.

    El Gran Maestre don Ramón condescendió por razones interesadas con estos tratos aristocráticos, y el 8 de junio de 1707 se prestó gustoso a satisfacer al duque de Gandía en la promoción de un varón incapaz de superar las pruebas de nobleza, contrariando a todas las lenguas o divisiones ?nacionales? de la propia Orden. En este sistema elitista conseguiría entrar años después nuestro conocido Jorge Juan, hijo de los condes de Peñalba y sobrino del bailío (o baile) de Caspe don Cipriano Juan. Antes de su retorno a España en 1729 con dieciseis años fue paje del Gran Maestre en Malta y comendador de gracia de Aliaga.

     La Guerra de Sucesión y las posteriores campañas antimusulmanas.

     En los atribulados años de la Guerra de Sucesión Alicante no recibió ayudas particulares del celebrado Gran Maestre, pero tampoco encajó graves decepciones. Don Ramón supo mantenerse en la medida de lo posible al margen del conflicto que significaría el fin de la Italia hispánica de antaño, pese a declararse fiel a la persona de Felipe V. Sus vinculaciones familiares y personales con una nobleza valenciana, caso del citado duque de Gandía, con importantes seguidores de la causa borbónica ejercerían importante influencia en su ánimo. Su inclinación felipista se hizo más visible hacia la fase final de la guerra, cuando el trono del Borbón pareció más firme ante Carlos III de Austria. En 1711 la Orden de Malta ayudó a la flota comandada por el conde de Alcudia y el duque de Vendôme contra la Mallorca austracista, cuyo virrey era el inquieto marqués de Rafal.

     De todos modos el intento no tuvo éxito, y las energías militares de don Ramón en el remodelado Mediterráneo posterior a la Paz de Utrecht se canalizarían contra los pertinaces corsarios norteafricanos. En este ambiente ganó experiencia el joven Jorge Juan antes de ser guardiamarina, y don Ramón de Perellós y Rocafull justificó un tanto la fabulosa fama que le atribuyeron las enfáticas celebraciones alicantinas de 1697, que en cierta manera sirvieron de compás de espera al triunfo de la reconquista de Orán en 1732. 


    VÍCTOR MANUEL
    GALÁN TENDERO
    Fotos: Alicante Vivo
    Fuentes y bibliografía.

    ARCHIVO DE LA CORONA DE ARAGÓN, Consejo Supremo de Aragón, Legajos 0696, nº 064; 0770, nº 019; 0780, nº 035; y  0917, nº 037.
    ARCHIVO DEL REINO DE VALENCIA, Libro de la Bailía de Orihuela-Alicante, 1684-1699, nº. 1335.
    ARCHIVO MUNICIPAL DE ALICANTE, Cartas recibidas 1665-1704 (Armario 11, Libro 11) y Privilegios Reales de Felipe IV (Armario 1, Libro 20).
    BELLOT, P., Anales de Orihuela, 2 vols. Edición de J. Torres Fontes, Murcia, 2001.
    BRATUTTI, V., Embajada turca en España, Madrid, Biblioteca Nacional, Manuscrito 11.017.
    FEBRER, J., Trovas de mossen Jaime Febrer que tratan de los conquistadores de Valencia. Edición de J. Mª. Bover de 1848 (copia facsímil de París-Valencia).
    SALA, J., Sermón panegyrico, que las solemnes fiestas a San Juan Bautista, que se celebraron en la ciudad de Alicante, en hazimiento de gracias á Dios N. Señor por la...elección de gran Maestre de Malta en el... señor Don Ramón de Perellós y Rocafull.., Orihuela, 1698.
    SÁNCHEZ DONCEL, G., Presencia de España en Orán  (1509-1792), Toledo, 1991.
    SANZ, P. (ed.), Tiempo de cambios. Guerra, diplomacia y política internacional de la Monarquía Hispánica (1648-1700), Madrid, 2012.


  • LA REFORMA DE LA PLAZA DR BALMIS Y SUS LOCALES CON MUCHO FUTURO - 21-11-2013

    La reforma de la plaza del Doctor Balmis sigue adelante, se ha adjudicado la obra a Ecisa y el hecho es imparable. Y lo es porque el concejal Adrián Santos responsable del asunto, ha hecho caso omiso de la gran cantidad de personas que además de en las redes sociales y cartas al director de los periódicos y otras plataformas (ya se llevan recogidas 1.156 firmas en change.org para que no se toque la plaza) él sigue adelante, pasando de las opiniones ciudadanas, con la idea de cargarse la decoración "a lo Gaudí" que si bien es cierto es más falsa que Judas, es apreciada por la gente en general, entusiasma a los turistas (que se piensan que es auténtico y yo no les voy a contradecir), está en buen estado y además NO TENEMOS NI UN EURO por lo que no veo la necesidad de gastarse los 75.086 presupuestados (imprevistos y extras aparte, que alguno habrá).
    El caso es que si miramos el artículo publicado esta mañana en el Diario La Verdad uno de los objetivos es "dejar el espacio casi diáfano y ubicar veladores". Así que ya tenemos unos grandes beneficiados con el asunto: los locales comerciales que se conviertan en bares y que podrán sacar las mesas que quepan en la nueva plaza, cosa que actualmente no pueden hacer porque un banco envuelve casi la totalidad del espacio central impidiendo el acceso directo a clientes y camareros. Lo que ya no sé es lo que opinarán los habitantes de las viviendas contiguas  que  además tienen mucha experiencia en sufrir las contingencias de grandes masas de gente y de la que lograron zafarse viviendo en un sitio con una tranquilidad envidiable... porque aquello estuvo de moda unos años como ahora lo está Castaños ¿os acordáis?


    Un antiguo bar y un ex-pub que no tienen acceso directo al centro de la plaza.

    Lo mismo le pasa a este local que hace esquina con la C/Virgen de los Desamparados.

    La Casa Torrent tiene todas sus persianas bajadas desde hace años.


     El único negocio de hostelería que está abierto actualmente, un "restobar" 
    que aunque  lo intentó, no pudo mantener sus mesas 
    en el exiguo espacio central. Era complicado llegar.

    Y para quitarle hierro al asunto y puesto que en los bares suelen tener tequila, nos vamos con Gelu y su "Después de 6 tequilas" donde nos narra lo mal que se puede pasar si se pasa de 3 a 6 tequilas ¡se puede legar a sufrir!

    Artículo publicado conjuntamente con el blog